Enero 30, 2003
In the beginning...
Él:
Retrocede unos millones de años en el tiempo, poca cosa. Imagina que te encuentras en una cueva africana, haciendo tus pinturitas en el muro. Volviste de cazar y estás en tu tiempo libre (huy, y si hemos sustituído las pinturas rupestres por la caja tonta?). Un Rex por aquí, un Gallínimus por allá, un Raptor en el centro de la imagen, que siempre queda muy bien (sí, se nota que he visto Jurassic Park). Y bueno, lo culminas ese vecino que siempre te cayó tan mal siendo degollado por el Raptor. Cómo te gusta pintar...
Es sábado (el equivalente, porque tú no sueles contar los días) y los niños están en la cueva del vecino. La suegra está en su casa (que agusto estás sin ella, sin que te repita una y otra vez que no traes comida a casa, que tu mujer y tus hijos están famélicos, que te interesas más por la pintura que por tu familia. Sí, que se pudra).
Tu compañera se acerca, qué bonita es su sonrisa. Qué mandíbula, qué colmillos, y cómo me mira! Esta noche hay tema!...
Ella:
Viajamos en el tiempo un par de millones de años. Estás en tu cueva africana (coincidencia? no joder, son las exigencias del guión). Estás preparando la comida. Tu compañero ha traído un Gallínimus bastante escuálido (y ya era hora...) y estás intentando sacarle algo de partido. Los niños están en la cueva del vecino y tu madre (que buena persona ella, siempre pensando en la familia, aunque un poco dura con tu compañero, está en su casa descansando. Póbrecita, qué sacrificada!). Empiezas a pensar cuánto tiempo hace que no disfrutas de una cena romántica con tu amor. Y recuerdas que es sábado (el equivalente, claro), al día siguiente no harás nada... Evalúas todas las posibilidades mientras asas el Gallínimus en la hoguera (el Avecrem no estaba inventado aún) y, a la vez, piensas en lo que tienes que hacer al día siguiente (sí, eres multitarea, como todas las mujeres). Terminas el asado y preparas la roca-comedor para la ocasión. Un poco de cera de los oídos para improvisar dos velas y la cubertería de piedra del ajuar. Cómo le va a gustar a Manolo (traducción al castellano). Él estará pintando algo en las paredes, cómo le gusta el arte, es tan romántico... Te acercas despacito y mirándole de forma sugerente...
El encuentro:
Avancemos, vertiginosamente, los mismos millones de años que retrocedimos e imaginemos una situación similar. Cambiemos la caza por el trabajo, el fuego por un fogón (estamos acostumbrados a que el fogón no se cambie, si acaso se añade el paso trabajo antes del fogón). Ahora imaginemos que la pintura rupestre se transforma en una televisión. No, la suegra sigue existiendo y, en lugar de una roca-comedor es una mesa con sus velas. El final depende de la imaginación de cada uno...
Conclusión:
¬ La frase "Sábado sabadete, cena y polvete" tiene justificación histórica.
¬ Los hombres y las mujeres nunca hemos cambiado (y nunca cambiaremos).
¬ Los chinos jadean (entre otras cosas): "chun, chun, chun" (primavera, primavera, primavera). Esto no tiene nada que ver con la historia, quizá los vecinos raros emigraran a los terrotorios de China... quien sabe.
¬ Necesito tratamiento psicológico urgente.
Filosofía casera





