Febrero 27, 2003

Enclaustrado

Las paredes de mi habitación parecen menguar por momentos. Me siento en una jaula y no puedo salir. Qué bien sienta vomitar por la mañana! Sí, te acuerdas de todo lo que has comido en los dos últimos días. Evalúas qué fue lo que te sentó mal y te apuntas mentalmente lo que no deber volver a comer. No vas al trabajo y estás todo el día encerrado en tu habitación, saliendo de vez en cuando para ir al baño. Y aquí empiezan los consejos:
¬ Toma arroz blanco cocido.
[el insípido arroz blanco]
¬ Toma leche.
¬ No tomes leche.
[prefieres no experimentar]
¬ Toma Coca Cola sin gas, ayuda mucho.
[para qué?]
Pero nadie te dice:
¬ Sexo, mucho sexo. Qué bueno es el sexo para todo!. Toma una dosis cada dos horas y verás que bien te pones. Enchufas la televisión por la mañana, una franja horaria de programación esconocida para ti (aprendes a odiarla rápidamente). En todas las cadenas ponen programación basura, es decir, programas en los que gente que no te interesa cuenta cosas de su vida que no te interesan y critica y se pelea con gente que te interesa aún menos. Así que vuelves a la cama a intentar dormirte, ignorando que, por momentos, la habitación parece una discoteca (todo da vueltas) y tu estómago no para quieto. Quizá Bush haya decidido comenzar la guerra y esté bombaredeando tu estómago...

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Yo, me, mí, conmigo
by milio el día Febrero 27, 2003 07:42 PM