Marzo 01, 2003
Las Horas
Día duro de trabajo. Llegas a casa cansado y te encuentras con que no tienes llaves (las has olvidado, algo normal en ti).
Confías en que haya alguien (como suele ser normal) pero hoy, amigo, no vas a tener esa suerte. Llamas a todas las vecinas preguntando si han dejado una llave. Algunas no contestan y otras dicen no tenerla.
[ley de murphy]
Después de una hora a solas con tus pensamientos, sentado en el frío mármol de las escaleras, escuchas como se abre una puerta (la de la vecina que no contestaba).
¬ Me ha parecido oirte. Me han dejado tus llaves aquí.
[cojonudo]
Considerando que la velocidad del sonido es de 340 m/s y que ha pasado una hora desde que llamaste, piensas en las siguientes opciones:
a) La puerta está a varios kilómetros del salón de tu vecina.
b) Tu vecina ha tardado 60 minutos en procesar que alguien llamaba a la puerta desde que tocaste el timbre.
c) Tu vecina ha tenido una revelación y, sin oír el timbre, ha sabido que estabas fuera.
Como no te apetece pensar coges la llave y entras en casa.
[hogar, dulce hogar]
Casa-Ducha-Autobús-Cine
A tí la película que han escogido (Las Horas) no te motiva mucho, pero aún así, entras al cine. Las dos horas siguientes serán las dos más largas de tu vida. En la butaca del cine y después de degustar un bocata del Pans&Company (tu toque trangresor del día) pruebas todas las posiciones que se te ocurren. Miras el reloj en intervalos de cinco minutos y te consuelas pensando que la película no puede durar eternamente, que alguna vez tiene que acabar. Es tan lenta que se te ocurre que podían haber comprimido la película en algo más de media hora y haber contado lo mismo...
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