Marzo 06, 2003
La Mort
Naces, creces, envejeces y mueres. Desde el más pobre al más rico, desde el más santo hasta el más malvado, todos morimos algún día. Y cómo será el día en que te llegue la hora? Es una cuestión que me he planteado muchas veces, desde hace muchos años. Incluso he llegado a imaginarme mi entierro (de mil formas). Quiero que me recuerden con una sonrisa, por eso lucho día a día contra este mundo tan gris a veces y azul de vez en cuando.
Podemos concebir nuestro paso por la vida de dos formas. Hay quien te dice tenemos todo el tiempo del mundo (mi anterior pareja siempre me lo decía) y otros te dicen no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Yo, sinceramente, me quedo con la segunda. Nunca sabes lo que te puede pasar, si mañana estarás aún en este mundo, si mañana no pasará algo que te haga cambiar todos tus planes.
[si te van a joder...]
No hace mucho atropellaron a un compañero de trabajo. No le pasó nada pero se llevó el susto de su vida. Ese día volvió a nacer. Ahora valora más su tiempo porque es consciente de que cada día puede ser el último.
Y yo, una trucha (trucho, si es que existe el término) perdido entre muchas corrientes que tiran de mí hacia distintas direcciones, me encuentro en una etapa de actividad febril. Por mi cabeza pasan miles de imágenes cada segundo y estoy continuamente tomando pequeñas decisiones.
Por eso, porque la vida se vive una vez, porque nunca podrás volver atrás, he decidido no agobiarme en el trabajo. Tecleo frenéticamente, dibujo, hago diagramas, fumo (en una narcosala habilitada especialmente para ello) y converso. Sé que me observan, sé que miden cada uno de mis movimientos, sé que buscan una excusa para el despido procedente. Siento la presión, un aliento detrás de mi nuca, una mandíbula apunto de cerrarse contra mi cuello, una cuchilla que pende sobre mi cabeza. Pero no, no me daré por vencido. Hoy he comenzado mi particular campaña antimobbing poniendo de fondo de pantalla una imagen que dice: "Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas - sabiduría popular". Creo que más de uno se va a dar por aludido. Esa es mi batalla, ponerle una sonrisa a cada cosa que hago.
Aunque ellos se sigan empeñando en joder a los que siempre hemos estado ahí: hoy han despedido a otro compañero. Creo que del barco de Chanquete, no me moverán...
Me quedo con una frase del genial Groucho Marx: Nunca olvido una cara. Pero en su caso, haré gustoso una excepción.
[por si algún día se la tengo que decir a Alguien]
Infiernos laborales





