Marzo 08, 2003

Un rayo de luna

Alguna vez me he preguntado qué es lo que he hecho yo en esta vida, por qué mi existencia no deja de torturarme. Más de una vez he intentado responder, argumentar vagamente mi situación, pero nunca he sido capaz de afrontar el problema. Ahora, bajo la atenta mirada de la luna y de su ejército de estrellas puedo ver como el metal negro brilla al encontrarse con un rayo que, seguramente, se le perdió a la luna en este inhóspito lugar.
El mecanismo es sencillo: primero se introducen las balas en el tambor, luego se carga, se quita el seguro y ya está lista para cumplir su función, que no es más que abrir una puerta que me ayude a dejar este mundo para así acabar con mi locura. Lentamente, como si de un ritual se tratase, voy siguiendo esos pasos, uno por uno, sin olvidarme de nada. Sin expresión en la cara y con el alma encogida, acerco el arma a mi sien, sintiendo el tacto frío del acero. Ahora sólo me queda apretar el gatillo, la parte más difícil. Mentalmente voy despidiéndome de la gente que alguna vez me ha importado y de esta vida que tan poco he disfrutado y que se va reflejando en mi mente en pequeñas imágenes de lo que una vez fui. Después vendrá la oscuridad. Perdóname Padre por quitarme la vida, pero es lo único que puedo hacer.


El mundo no está hecho para él, ni para nadie que ose parecérsele. Es un individuo aislado de la sociedad. El mecanismo de exclusión que ésta utiliza para deshacerse de los que alguna vez le han molestado ha funcionado a la perfección. La sociedad es una terrible máquina, con todas las piezas en su sitio. Cuando una no sirve es reemplazada al instante, y el asesino era una de esas piezas. Era un maníaco depresivo, psicópata en potencia e inseguro de nacimiento.

nota: comienzo de un relato que un día empecé y jamás terminé.

Clasificado en:
Realismo ficticio
by milio el día Marzo 8, 2003 06:10 PM