Abril 28, 2003

Hubo un tiempo

A las puertas de Mayo, en plena primavera, me da por pensar. Siempre estoy dándole vueltas a la cabeza...
[mareándome]
Ando por las calles y huelo a primavera (yo no, el ambiente). Todo parece perfecto, todo emana felicidad...
[aparente]
Pero las cosas no son así. Nunca los cuadros fueron como nos los pintaban, nunca me dejé llevar por las apariencias (porque engañan). Un sabio dijo una vez que no valoramos las cosas mientras las tenemos, y que cuando carecemos de ellas es cuando las echamos de menos. En todas partes veo parejas, dos enamorados perdidos en una sinfonía de besos interminable, en una danza sinuosa, ajenos a lo que pasa en el exterior.
Te sientas en el metro y, justo enfrente, tienes a la líbido personificada. Quieres desviar la mirada y enfocas otro plano (de la misma película), pero ahí lo tienes: otra pareja. Entras en cualquier cafetería de cualquier barrio en una ciudad al azar y, mires donde mires, las ves. Se reproducen (en todos los sentidos de la palabra). A veces pìenso que las parejas son como los osos, hibernan. Están en estado de letargo hasta que, en el momento más inoportuno, despiertan (todas a la vez).
Parece la típica película donde el protagonista es un paranoico (al que podemos añadirle un poco de manía persecutoria para que venda más) y piensa que el mundo está contra él, que existe una conspiración mundial que intenta hacerle la vida imposible. Paranoico no es un adjetivo que pueda definirme (al menos, no más que a cualquier persona), pero sí me pasa que a veces aparece un personaje de la historia de mi vida para decirme:
¬ ¿Estás sólo? Sí, lo veo en tus ojos.
¬ ¿Tú otra vez? Eres una oportunista...
¬ Sólo venía a recordarte que estás sólo y no quieres estarlo. ¿Me equivoco?
Menos mal que siempre puedo apartar a mis fantasmas con relativa facilidad. Todos tenemos fantasmas, lo malo de los míos es que se conocen entre sí y atacan en grupo.
[los muy cabrones]
No es la ausencia de una persona en concreto, quizá sea la ausencia de una figura y el rol que representa. Somos animales de costumbres, cuando tenemos una pareja durante un tiempo nos acostumbramos y, cuando nos falta, se crea un vacío. Un hueco que podemos intentar llenar con otras cosas, pero que siempre estará ahí.
[complementarse]
Y en el momento menos pensado emergen los recuerdos en pequeñas dosis, y nos atormentan. Un lugar, una situación, un anuncio, un perfume... todo vale.
Será la primavera, que la sangre altera.

Clasificado en:
Yo, me, mí, conmigo
by milio el día Abril 28, 2003 01:08 AM