Mayo 08, 2003

Bienvenido

Anoche me sorprendí a mí mismo. Por primera vez en mucho tiempo, me acosté a las once. No fue algo premeditado, no escuché una voz que me llamaba, no vi una luz al final del camino... Simplemente, me dormi mientras leía.
El siguiente recuerdo que tengo es el de abrir los ojos a una hora indeterminada de la noche y pensar:
¬ Me he dormido!
[otra vez]
Pero no, eran las cinco y media de la madrugada. Por una vez mi oxidado reloj biológico ha funcionado, aunque dos horas antes...
[la falta de costumbre]
He ajustado las alarmas del móvil (que no había puesto) y he vuelto a dormir instantáneamente.
Por la mañana, día movido en el trabajo. Tenía que ir a una inauguración para supervisar el programa que habíamos hecho y, por qué no decirlo, como cabeza de turco...
[al que le llueven las ostias]
Ha sido todo casi idílico. Los jefes con sus mejores caras, sus sonrisas entrenadas (y forzadas durante meses), sus trajes impecables, sus corbatas atentas a cada movimiento... Y, por un momento, me he sentido como si estuviera en los mismísimos Estados Unidos de América (con perdón).
¬ ¿Cuándo abrís?
¬ Cuando vengan a cortar la cinta...
Menos mal que no lo han inaugurado rompiendo una botella contra el cristal. Alguien me dice que salga para la foto y yo me intento escaquear. Pero es imposible. Escucho el discurso como el que oye llover, no pinto nada en todo eso.
Entonces, y contra todo pronóstico, se me ocurre una brillante idea.
¬ Los yankees odian el tabaco...
Ni corto ni perezoso me enciendo un cigarro, quiero ser rechazado sistemáticamente. Y funciona, ¿cómo van a sacar a alguien fumando en la foto de la inauguración?
[vade retro satanás!]
No, definitivamente no me gusta el modo de vida americano.

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Infiernos laborales
by milio el día Mayo 8, 2003 10:27 PM