Mayo 13, 2003

Uno más

Recuerdo que mi padre solía decirme:
¬ Eres capicúa.
¬ ¿Por qué, papá?
[la inocencia...]
¬ Porque tienes la cara igual que el culo...
Y me enfadaba, me ponía hecho una fiera. Cuando mi padre quería pincharme, utilizaba uno de sus recursos. También me decía que me habían encontrado en la basura, un niño perdido al que habían abandonado sus padres. Y ellos, genuinos abanderados del buen hacer, me habían rescatado del camión de basura.
Hoy sonrío cuando recuerdo todas aquellas rabietas. Quién me iba a decir que hoy soy capicúa...
[cumplo 22 años]
Por suerte, parece confirmarse que no me recogieron de la basura. Así que hoy debe ser algo así como mi día de suerte.
Miras atrás y piensas en todas aquellas cosas que hacían de tu cumpleaños una fecha especial. De tus primeros cumpleaños no te enteras, aunque seas el centro de atención. Lo pasas genial porque hay un montón de gente con la que jugar, todos te dan besos y hay muchos juguetes para ti.
[te introducen en el consumismo]
Después, en el colegio, lo recordarás como el día de los caramelos. Llevas una bolsita para cada compañero de clase con una selección de deliciosos manjares de plástico. Plátanos, Coca Colas (no doy el nombre real para no hacer publicidad), melones, lacasitos y hasta huevos fritos, y todo en la misma bolsa. Todos parecen muy contentos y juegas hasta con aquella chica que nunca te hablaba...
[el milagro de la glucosa]
Pasas casi de los caramelos a los botellones. De los melones a los whiskies. Del sabor dulzón de una gominola al sabor amargo de la resaca. Y entras en el mundo de la adolescencia quizá por la puerta equivocada.
Todo tipo de regalos, muchas felicitaciones, muchas sonrisas y, al día siguiente, la vuelta a la normalidad. Es como si la felicidad intentara instalarse en tu vida pero, después de veinticuatro horas, se arrepintiera.
[un simulacro]
Veintidós primaveras, se dice pronto. Pocos años para much@s, los suficientes para otr@s. Me queda mucha vida por vivir, eso lo sé...
[o al menos lo espero]
... y estoy seguro de que vendrán muchos cumpleaños. Cada uno unido en perfecta simbiosis con un sentimiento, todos diferentes pero en el fondo parecidos. Pasas de la alegría por cumplir años, por sentirte más mayor, al sueño de Peter Pan (¿Pedro Flauta?), no querer crecer nunca. Y de ahí, supongo, al resentimiento de poner cada año una vela más.
Ya ayer me he autorregalé un disco (Golden Age Of Grotesque de Marilyn Manson) y dos libros baratos pero no por ello malos (Rabia de Stephen King y Fundación de Isaac Asimov). Bueno, realmente los libros no los compré ayer, pero el propósito era el mismo.
De mi familia, por ahora, una camisa (business casual) y una corbata a juego. Al ver cómo mi hermana se acercaba sonriente con el regalo he sentido vértigo. Lejos quedaron los videojuegos, las camisetas, las colonias, el libro que se quería leer ella y que me regalaba por mi cumpleaños... No, he llegado a la época de las camisas y las corbatas...
[por dios, a mi padre le regalamos lo mismo!]
Este debe ser el punto-de-no-retorno, un marcapáginas en el libro de mi vida. Espero que no lo sea.
En fin, que me deseo feliz cumpleaños y que cumpla muchos más. Y, sobre todo, que vosotr@s lo leáis.

payaso
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Citas anuales
by milio el día Mayo 13, 2003 12:08 AM