Junio 02, 2003

Tres tristes triggers

// o cómo montar un clúster sin tener ni puta idea... //

Mi jefe debe ser la reencarnación de un emperador romano. Con su pulgar siempre listo para condenar al sufrido prisionero a ser devorado luchar contra las bestias. El don de la contradicción, capaz de enconmendar dos tareas completamente imprescindibles para el mismo día, pensando que, cual mago ilusionista, sacaré la paloma de la chistera y solucionaré todos sus problemas...
[pues no soy mago]
Primero dice:
¬ La migración tiene prioridad absoluta.
Para después decir:
¬ Dale prioridad máxima al montaje del clúster.
[¿en qué cojones quedamos?]
Entonces es cuando pensé traer los legos de mi vecino y explicarle aquello de las prioridades.
¬ Mira, si este pasa este NO puede pasar. Porque se chocarían. ¿Es fácil verdad?
¿Qué es un clúster? Sólo diré que es una máquina que vale cuatro millones de pesetas (en pesetas impone más). Complicado no es, pero entraña demasiada responsabilidad. Y yo que ni siquiera había montado un clúster de GameBoys...
Y mientras manejaba esa máquina diabólica con todo el cuidado posible reflexionaba el oscuro motivo que lleva a los fabricantes de auriculares cascos a construirlos de forma que no me duren más de tres meses. Y siempre, siempre, se rompen por el mismo sitio: donde se une el cable con la clavija. Obligándome a adoptar posturas inverosímiles para hacer que aquello se oiga...
[parece que estoy jugando al Twister]
Vivimos en un mundo perecedero, dónde los móviles están preparados para durar dos años (según algunos rumores bastante fundados)...
[promoviendo el aislamiento]
... dónde los cascos siempre se rompen por el mismo sitio...
[siempre en la mejor canción]
... y dónde el único boli fiable es el bic de toda la vida.
[los demás se gastan en un suspiro]
En fin, creo que he trabajado demasiadas horas...

Clasificado en:
Infiernos laborales
by milio el día Junio 2, 2003 10:46 PM