Junio 11, 2003
La inspiración
Inspiración es una mujer muy peculiar. No conoce las ataduras, no conoce el amor. Las reglas que rigen su comportamiento son indescifrables. Sentada en su trono me observa con una mirada altiva y, cuando menos lo espero, desaparece.
Solía venir de noche, entraba por la ventana sin avisar y encendía la chispa del ingenio, una maravillosa corriente creadora. Otras veces me sorprendía por la espalda y me susurraba al oído, un hilo de voz casi inaudible. Hacía volar mi imaginación, un viaje por lugares que nunca existieron.
Ella tiene los controles que manejan mi mente. Puede pulsar el botón del delirio y comenzaré a divagar. Puede bajar la palanca de los recuerdos y la melancolía me asaltará. Solía introducir la combinación en la caja fuerde de la alegría para regalarme una sonrisa. Le gustaba abrir el grifo de la tristeza.
Hace tiempo que no la veo, que no la escucho. La busco sin resultado, aún sabiendo que no le gusta que la busquen, ella me encontrará cuando quiera hacerlo. Mientras tanto, sólo me queda esperar.
[pacientemente]
Así que, amiga mía, ven pronto. Te echo de menos.
MetaCartas





