Julio 11, 2003

Las Cinco Del Viernes (IV)

Otra semana más (y van cuatro) me apunto a la propuesta de Las Cinco Del Viernes. Esta vez son los sueños los que nos interrogan desde dentro de nuestro subconsciente. Así que si no tienes un weblog o no te apetece contestar en el tuyo, puedes usar los comentarios para responder a estas cinco preguntas. Y sin más preámbulos, vamos con las preguntas.

I. ¿Cuando sueñas, puedes acordarte perfectamente de lo que has soñado?
Muy pocas veces. En ocasiones recuerdo fragmentos al abrir los ojos, guardo alguna sensación del sueño pasado y puedo saber si lo que soñé me gustó o no. Al instante siguiente cierro los ojos y quedo sumido en un nuevo trance.
Suelo soñar despierto cuando las circunstancias lo permiten. En esos casos sí recuerdo lo que he soñado, pues es un sueño a medida, comprado al canal Pay Per View de mis recuerdos con la VISA de las ilusiones.

II. ¿Alguna pesadilla recurrente?
Por suerte las pesadillas se acabaron. Sólo recuerdo haber tenido una pesadilla en mi corta vida, pero me acompañó durante un mes. Tendría ocho o nueve años cuando soñaba que caía de un puente colgante (como el Golden Gate pero en pequeñito) que hay cerca de mi casa, y nunca llegaba al suelo. Me despertaba cubierto en sudor y me agarraba a lo primero que veía con la intención de detener una caída que sólo existía en mi imaginación.

III. ¿Sueñas en blanco y negro o en color?
La verdad es que pocas veces puedo recordar los sueños con tal nitidez, pero juraría que de vez en cuando sueño en blanco y negro. Bueno, o al menos en technicolor, que el presupuesto no da para más.

IV. ¿Tu sueño más divertido/agradable?
Contaré el más divertido, que hace gracia por ser tan tremendamente surrealista. Me arriesgo a que, cuando acabe el post, vengan los loqueros a mi casa y me lleven entre camisas de fuerza y palabras tranquilizadoras.
Lo primero que recuerdo es que me encuentro en una extensión infinita de terreno, una pradera. De lejos escucho unos timbales y veo cómo una comitiva se acerca. Los timbales resuenan más y más fuerte. Cuando se acercan los distingo con claridad (o casi). Son unos porteadores vestidos de arlequines que portan un trono de madera. A la persona no la puedo ver.
El siguiente recuerdo es que me encuentro en mi habitación con un bicho inmenso y una silla en el centro de la estancia. Suena una musiquita como de un organillo y, el bicho y yo, empezamos a jugar al juego de la silla, ese en el que cuando para la música hay que sentarse y el que se quede sin silla pierde. Pues a eso jugaba yo con el típico mónstruo de película serie B.
[manda huevos]
Ya no recuerdo más. Cuando desperté al día siguiente tuve que organizar todos los detalles del sueño para no olvidarlos.

V. ¿Si te despiertas a mitad de un sueño agradable, eres capaz de vovler a dormirte y obligarte a seguir soñando con la misma historia?
Sí. Te despiertas jodido por haber interrumpido un sueño tan bueno. Al final, aunque te obligues a soñar con lo mismo, acabas despierto y dándole vueltas al sueño. Y, si te duermes, no confíes en soñar con lo mismo, porque no pasará.

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by milio el día Julio 11, 2003 05:53 PM