Julio 17, 2003

Cascarón

Exhibía su sonrisa aunque pocos supieran leerla, bajaba el tono de voz pensando que pocos se esforzarían en escucharla. A veces pensaba que sus palabras se las llevaba el viento.
[nunca estuvo más equivocada]
Había días que sólo deseaba permanecer en su cascarón, roto por los golpes de la vida, pero que aún la protegía contra los vientos de la derrota. El mismo aire viciado que la atormentaba cada mañana, la misma sensación de no estar a la altura. Aún así inventaba sonrisas. A veces las apariencias engañan, pero en este caso son mentirosas compulsivas.
Es fácil detenerse en el cascarón y no querer ver lo que hay más allá. Es sencillo fiarse de las apariencias porque es algo que podemos controlar, algo que no escapa de nuestra ración diaria de rutina.
[en vaso pequeño]
La vida no se fija en esos detalles. Ejerce su tiranía apoyándose en una línea del detino que a veces parece demasiado confusa. Cuando las cosas se miran desde fuera se pierde nitidez y lo que llega a nuestra retina es una imagen distorsionada.
Todo parecía normal, pero no lo era. A veces la carga era insoportable, otras simplemente se dejaba llegar.
¬ Todo lo que sube baja.
¿Pero cuánto más había que subir?
Quizá aparentara debilidad pero eso era, simplemente, una apariencia. Un halo que desaparecía al cruzar la puerta de su casa. Dentro, el pesimismo luchaba contra la ilusión. Encarnizadas batallas de las que nunca salía un ganador, sólo servían para que corriera más sangre.
La línea de su destino estaba llena de curvas. Giros voluntarios para enderezar lo que quizá no estaba torcido. Otros giros para corregir las oscilaciones anteriores. La vida concebida como un constante rectificar. Saltando con su pértiga los listones de unos problemas que sólo ella comprendía en su verdadera magnitud.
Hasta que un día se encontró con su enemigo: ella misma. Porque, ¿qué importa lo que piensen los demás si tu otro yo te atormenta? Luchó contra ella misma sabiendo que estaría en los dos lados de la balanza, cazador y presa. Es difícil derribar a tu oponente sabiendo que serás tú quián caiga.
La victoria no sólo hay que conseguirla, sino también ser consciente de que se ha ganado. Y ella lo comprendió en el mismo instante en que vio frente al espejo a su enemiga.
[y no retiró la mirada]

Clasificado en:
Realismo ficticio
by milio el día Julio 17, 2003 01:19 AM