Agosto 03, 2003
La gran evasión
El calor domina las calles. Con su látigo de fuego fustiga la espalda de todos los infelices que osan pasearse por sus dominios. El cuerpo responde a medias, quejándose de cada esfuerzo extra, buscando el agua y la sombra, huyendo de un sol de justicia.
[sudando]
La gente desaparece gradualmente, huye del calor de la gran ciudad. Es un éxodo estival. Dejan atrás la rutina, aparcada en el garaje de la costumbre, despidiéndose con una sonrisa dibujada en los labios.
¬ Os veré en Septiembre, infelices.
Las carreteras parecen gusanos, serpenteando agónicamente por la geografía española. Coches que se detienen, bocinas que entonan una sinfonía estridente y repetitiva. La carretera, juez implacable, se lleva la vida de algunos que osaron desafiarla. Imprudencias, casualidades, mala suerte. Un instante de inflexión, marcando un antes y un después. Un grito, un frenazo, un golpe seco y mortal. Sirenas, ambulancias, sangre. Cuerpos tendidos sobre el asfalto. Rostros que expresan dolor, ojos que gritan con sus lágrimas. Silencio, oscuridad.
[vacío]
Estadísticas, porcentajes, números que representan vidas. Cifras vacías y tenebrosas, titulares en periódicos sin noticias. Recuerdos y maldiciones. Incomprensión y frustración. Suspiros de alivio y llantos de dolor.
La muerte, cercenando vidas con su guadaña motorizada.
El alivio de los que salieron airosos, la sonrisa de los que se salvaron por poco. La risa histérica del que comenzó una nueva vida.
[el que volvió a nacer]
Túneles oscuros con una luz al final del camino. Ejercicios de regresión, traumas espirituales. Ruegos fervorosos de agnósticos convencidos. Clavos ardiendo a los que agarrarse. Décimas de segundo para reaccionar, milésimas para perdonar, toda una vida que recordar ...
[y juzgar]
... y ni siquiera un segundo para despedirse.
Ojos que ven lo que no querían ver. Imágenes que se graban donde no puedan ser olvidadas. Lecciones aprendidas a la fuerza.
La carretera.
Metafísica





