Agosto 24, 2003

De como perder lo imperdible y otras historias

// igualmente ridículas //

Ayer, en pleno delirio antitabaco mezclado con los consejos de la subconciencia, decidí dejar de fumar tabaco prefabricado por unos días. Aires bohemios de intelectuales liando sus propios cigarrillos en cualquier café humeante del Madrid de principios (y no tan principios) de siglo me envolvieron. Aunque la realidad se quedara bastante lejos de estas imágenes con su dosis de sucesos estrafalarios.
[compré tabaco de liar]


Llegas al estanco de un centro comercial de corte inglés de sobra conocido (no daré el nombre por no hacer publicidad) y lo primero que ves es un cartel que reza: "No se admiten cambios en los artículos del ESTANCO". ¿Quién querría cambiar un puro medio gastado porque no le satisface?.
[hay gente para todo]
Eliges una marca asesorado por un amigo consumidor asiduo. Compras hasta filtros del calibre seis y pagas religiosamente. Tus habilidades para liar un cigarrillo no son del todo malas y, sin pena ni gloria, consigues fabricar algo medianamente fumable.
Con lo que no contabas era con que el alcohol merma tus reflejos y tu percepción, por lo que cada vez te salen peor y cada minuto te arrepientes más de haber comprado aquella bolsa infame de olor silvestre.
Quizá por eso y porque el destino siempre tiene todo planeado, pierdes el paquete a una hora indeterminada. Eres de las pocas personas en el mundo capaces de perder algo tan grande y vistoso.
Así que al final acabas comprando el tabaco de toda la vida, con el bolsillo lleno de filtros (unos ciento cincuenta aproximadamente, como reza el paquete) y dos librillos que papel que deberás usar para otros menesteres.

Moraleja: nunca compres algo que estás condenado a perder.

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Yo, me, mí, conmigo
by milio el día Agosto 24, 2003 10:16 PM