Agosto 28, 2003

La lluvia

A menudo solía sentarse junto a la ventana para observar la lluvia. La lluvia actuaba con un bálsamo, aliviando las heridas de su alma. Le gustaba imaginar que cada una de aquellas gotas tenía una historia.
Cerraba los ojos y dejaba volar su imaginación. Praderas infinitas que ideó un pintor impresionista, animales de leyenda incapaces de moverse porque al dibujante se le olvidó terminar el dibujo. Sonidos imposibles de repetir, melodías que se borran de su mente antes incluso de que pueda almacenarlas en su memoria. Desnuda y con los brazos abiertos entona una letanía con voz muda.
Levanta el telón de sus párpados y contempla la estancia con sus pequeños ojos que todo lo dicen sin contar nada. Observa sin ver las figuras que se desplazan de un lado a otro ejecutando una coreografía improvisada en la que todas encajan a la perfección.
[sonríe]
Y entonces tiene una idea. Siente que es el momento, que es ahora o nunca. Quizá la lluvia le dio fuerza, quizá fue una señal del destino. Se levantó ceremoniosamente y anduvo hasta su habitación. Reunió lo poco que tenía en una maleta maltrecha y gastada y suspiró.
Levantando la mirada contempló por última vez las paredes blancas, los muebles blancos, las sábanas blancas y el techo, como no podía ser de otra forma, blanco. ¿Por qué era todo blanco? ¿Cuántas veces se había planteado la misma pregunta?
Anduvo por los pasillos y, al llegar a la puerta, se detuvo.
¬ Me voy.
Y continuó andando mientras a su espalda se perdían unas palabras que nadie se molestó en recoger.
¬ Los celadores la mandarán de vuelta. Y con la próxima tormenta intentará salir otra vez. Dicen que es una gota de lluvia que nunca llegó a tocar el suelo.

Clasificado en:
Realismo ficticio
by milio el día Agosto 28, 2003 03:39 PM