La gruta de los sueños perdidos

En la gruta de los sueños perdidos nunca penetró ni un rayo de luz. Aqui y allá se amontonan recuerdos reprimidos que nunca han visto la luz, ni siquiera se han contemplado a sí mismos. Todos se conocen aunque jamás se hayan visto y todos se odian porque nunca han sido amados. No recuerdan cómo llegaron, sólo saben que están ahí. Se alimentan de las ilusiones rotas o los recuerdos más débiles que llegan cada día al corazón de la gruta.
[la ley del más fuerte]
En otra cueva cercana es dónde se fabrican los sueños, dónde se crean las imáganes y se montan en una secuencia sin sentido. Una gran cadena de montaje ensambla las piezas sometida al dominio aleatorio del surrealismo mental. Un cóctel de recuerdos que se mezclan sin aparente sentido para formar la película que, noche tras noche, nos muestra nuestro cerebro.
Una gruta tiene en su entrada un luminoso que, con luces de Neón, reza:
Olvido. El taller de sueños no necesita indicativos, todos lo conocen aunque muy pocos sepan cómo llegar a él.
No todos los recuerdos sobreviven, practican el canibalismo entre ellos. Una selección elitista en la que no tienen cabida los débiles. Plagada de sonrisas perdidas y palabras que se llevó el viento, la oscuridad se adueña de la gruta. La luz es el recuerdo, por eso el olvido campa a sus anchas.
Algunos recuerdos frustrados se adentraron en la oscuridad buscando una salida, un túnel que les llevara a la próxima caverna de los sueños. Tan cerca y a la vez tan lejos. La mayoría expira en el camino, se deshace en una montaña de cenizas que perdura ahí por toda la eternidad. Los recuerdos no mueren, sino que van a parar a
la gruta de los sueños perdidos, el infierno de la memoria, el rincón oscuro de la consciencia.
Las situaciones que almacenamos en nuestra memoria, las palabras que queremos retener, los gestos que no queremos olvidar, todo aquello que nos hizo sonreír, aquellas lágrimas que derramamos. Todo ello acabará, tarde o temprano, buscando una salida de la oscuridad del olvido.
A la fábrica de sueños todos los días llega un recuerdo que se consideraba perdido. Llegan moribundos y andrajosos a la cadena de montaje y suplican aparecer una última vez. Un final digno para una vida en la oscuridad.
Pero, como todos ellos saben, los sueños reactivan la memoria y, un momento de gloria en la película del día, puede devolverlos a una morada original que muy pocos recuerdan.
Cuatro noches he soñado, cuatro veces se escapó un recuerdo fugitivo, cuatro veces me hizo soñar con algo que aún no entiendo. ¿Puede la sola presencia de un recuerdo justificar un sueño? ¿Por qué no puedo interpretar mis propios sueños?
[¿alguien puede?]
"Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
// Pedro Calderón de la Barca - La Vida Es Sueño //
[escalofrío]
by milio el día Agosto 30, 2003 07:55 PM