Octubre 02, 2003

Rollback

El papel, blanco desde que salió de la fábrica, esperaba paciente sobre el escritorio. El viento, libre de nacimiento, jugueteaba con sus bordes, elevando las esquinas peligrosamente. Estaba convencido de que si le dejaran más tiempo podría hacerle volar.
Una bombilla solitaria emitía una luz dorada, mucho más cálida que el halógeno, ahora apagado, que reinaba en la habitación. Un bolígrafo descansaba en posición fetal sobre el papel que, a su vez, servía de cama a un viejo portaminas con pocas ganas de escribir.
Ella, sentada sobre su cama, miraba el cuadro con curiosidad. Tejiendo la situación en su mente, creando un guión que ordenara tanto caos.
A veces le gustaría poder sacar su ojo y darle la vuelta, hacer que mirara en el otro sentido, que mirara hacia sus adentros.
¬ Un ojo vigilando cada mundo...
[y sonrió]
Se dejó caer en la cama mientras sus pies se columpiaban en el vacío. El techo, la lámpara apagada. Sombras chinescas ejecutadas por una cortina que jugaba con la luz. En la mesilla un libro que hablaba de sueños y realidades, que difuminaba la línea que los separaba hasta hacerla casi invisible. Un pasaje gratuito para el mundo de la fantasía.
El discman y los cascos, enrollados al azar. Otra lámpara, apagada.
Cerró los ojos y se dejó llevar por la marea. El mar, a lo lejos, se podía sentir. Se imaginó una noche cualquiera, bailando alrededor de una hoguera. Riéndose del mundo y dejando que el mundo se riera de ella. Oteando el horizonte mientras el mar se colaba por su nariz.
[la mer]
Cuántos sitios había conocido y cuántos más quería conocer. Mucha gente había pasado por su vida, todos importantes, nadie imprescindible. Las cadenas se rompieron hace demasiado tiempo.
Desde su falso sueño quiso mirar afuera, darle una vuelta más a la tuerca. Se desdobló como si alguien hubiera colocado un espejo delante suyo. Se miró mientras su reflejo la miraba. Entró en su propia mente como hacía tiempo que no hacía. Pasillos inmensos, puertas de todos los colores.
[había olvidado el código]
Olores que ya casi había olvidado, playas con la arena donde alguna vez durmió. Estrellas cogidas al azar del cielos muchas veces contemplados. El pasillo se fue llenando de notas musicales. No las oía, podía sentirlas, atraesando su cuerpo mientras causaban pequeñas descargas eléctricas.
Una sonrisa capaz de volar como una mariposa se cruzó con ella.
No recordaba la sensación de mirarse a sí misma, de bucear en sus entrañas, de descubrir lo que casi había olvidado.
Se incorporó de un salto para dejarse caer sobre la silla. Apartó el bolígrafo delicadamente, obvió el portaminas y cogió un lápiz moribundo. Tendría una muerte digna.
El viento decidió entretenerse con las páginas del libro, ya intentaría dar alas al siguiente papel que ella dejara sobre el escritorio; la bombilla encontró un motivo por el que lucir, centrando los haces dorados en las líneas que acababan de nacer; la cortina dejó de jugar porque ya nadie contemplaba sus sombras. Y la sonrisa, aquella que se cruzó con ella en los pasillos de su imaginación, se instaló en un sitio de donde nunca debería haber salido: su boca.
En el papel se podía leer:
"Cogiendo las riendas, blandiendo la espada, sujetando el timón, guiando mi vida.
Recuperar lo que nunca perdí pero estuve a punto de olvidar. Hoy empiezo a mirarme desde fuera para comprobar lo que siento por dentro..."

Y mientras, una voz cantaba:
"I've never wanted something rational"

Clasificado en:
Realismo ficticio
by milio el día Octubre 2, 2003 01:00 AM