Octubre 08, 2003

Participar

Cuando el 10 de Junio de este mismo año Tamayo y su acólita Sáez no aparecieron en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid quizá no imaginaban las consecuencias de sus actos. Después de una investigación irrisoria donde cada uno tiró piedras al tejado que más le convenía, todo quedó como estaba.
[el esperpento]
Se convocaron nuevas elecciones y todos tan contentos. O eso pensaba yo hasta que ayer recibí una carta certificada donde se me comunicaba que debía ser Segundo Vocal (la misma por la que comienza mi nombre) en una mesa electoral de las elecciones del 26 de Octubre.
[participar activamente en eso que llaman Democracia]
Esto significa que ese domingo debo estar en el colegio electoral a las ocho de la mañana para dedicarme todo el día a subrayar nombres en una lista con un marcador fluorescente. Una apasionante jornada que acaba con el escrutinio de los votos.
[menos mal que soy de ciencias]
Todo ello envuelto de la pompa burocrática que nos caracteriza a los españoles. Pienso que si lo exageraran un poco más habría que nombrar votante a cada individuo usando una espada como hacía el Rey Arturo.
[al menos no soy el presidente y no tengo que ir vestido de época]
Las autoridades no son tontas y, adivinando tu tendencia a escaquearte en estas ocasiones cual Houdini contemporáneo, te explican las consecuencias de no presentarte:
"[...] incurrirá en la pena de arresto de siete a quince fines de semana y multa de dos a diez meses."
[me han leído el pensamiento]
Visto que no te apetece que te sometan a un arresto dominiciliario mientras tus vecin@s piensan que estás metido en sórdidos asuntos de drogas, prostitución o tráfico de cualquier cosa imaginable, decides descartar la evasión.
Piensas que podrías hacer muchas cosas para que no ganara ese partido que tantos quebraderos de cabeza te propone. Se te ocurren grandes ideas estúpidas que descartas a las primeras de cambio. Conciencia se alía con Principios y juntos llaman a la puerta de tu estupidez. Así, hasta olvidas haber pensado eso alguna vez.
Descartadas las enfermedades espontáneas (la resaca no está contemplada como eximente), viajes improvisados y una boda con una novia inexistente (aún no se ofician bodas con amores plantónicos e invisibles), te quedas sin excusa "justificada". No te queda más remedio que cumplir con tu deber como ciudadano y pringar.

¿Alguien conoce una buena excusa?
[se aceptan sugerencias]

by milio el día Octubre 8, 2003 06:51 PM