Octubre 24, 2003

La pompa de Foiles-Bergère

Manet BarAyer, después de varios intentos, dejé de ser un holograma. Conseguí unir un manojo de bits, una voz y una imagen en dos dimensiones para convertirme en una persona. El teclado fue perdiendo su forma y convirtiéndose poco a poco en una boca, un ratón quiso evolocionar adquiriendo un pulgar oponible, y nacieron las manos. Mis ojos, antes tubos gaseosos, recuperan su forma original.
[benditas tres dimensiones]
¿Cuándo fue la última vez que pisé un museo? ¿El Prado? Años. Me acuerdo perfectamente de las monjitas, llevándonos de un lado a otro (el rebaño del Señor) con su mano firme y la ayuda de Dios (todopoderoso). Mientras un guía narraba las bondades de un cuadro de valor incalculable, nosotros intentábamos intercambiar cromos.
[ni lienzos, ni óleos]
Ayer fue todo muy distinto. Las monjitas sólo vivían en el recuerdo y los cromos se quedaron guardados en alguna caja perdida hace años. Un laberinto de pasillos y salas. Cuadros centenarios que han visto desfilar muchas vidas. Óleos que buscaron comprensión en millones de ojos, testigos mudos del curso de la historia, que condenaron sin hablar y asintieron porque el que calla otorga. Universo de luces y sombras que no deja indiferente.
[odio o devoción]
¿Qué pensaría Manet mientras se introducía en Las Meninas por la puerta de atrás? Integrándose con el espacio, la luz, los figurantes y el mismísimo Velazquez. ¿Por qué Saturno devoraba a su hijo?
[habría que preguntárselo a Goya]
Turistas ataviados con sus guías electrónicos pegados a la oreja. Sosteniendo aquel artefacto con sus manos, ociosas por falta de cámaras. Visitas guiadas como la que me trajo aquí hace algunos años. Vi mi mirada reflejada en aquellos ojos, vi la indiferencia impuesta por la obligación. Bedeles, guías, informadores y guardias de seguridad, todos ellos de secano.
[como los cardos]
Y junto a cada obra, un cartel informativo. Interpretaciones muy dudosas sobre el significado de una pompa de jabón y una mirada al infinito. ¿La juventud que se escapa? ¿Y eso lo dijo Manet? Hoy en día, cuando abundan los críticos, sobran los pedantes (quizá como yo, uno nunca se debe excluir por si acaso) y faltan las opiniones objetivas, todo el mundo se apunta al carro. Gente que puede criticar un texto cuando ha leído sólo una ínfima parte, sin darse cuenta de que por mucho que veamos su punta, nunca podremos medir el tamaño del iceberg. Observadores que intentan ver un cuadro con sus ojos y no con los del artista, cuando la crítica es algo objetivo. Dejemos la subjetividad para el disfrute de los sentidos. Estudiosos de la palabra que buscan combinarlas de forma más o menos inverosímil, difícilmente entendible y de forma absolutamente inútil.
[la virguería del sinsentido]
Palabras cómplices de silencios moribundos, cafés cargados de expresiones y un poquito de canela. Azucar moreno porque el blanco estaba sin rotular, una pajita y un palo para remover. Cuando voy al StarBucks Coffee (si tengo descuentos, porque es carísimo) siempre me pongo un poco de todo.
Libros, discos y regalos. Palabras, sonrisas y ni una lágrima. Refrescos, anotaciones, más sonrisas. Una corriente de pensamientos desplazándose de un lado a otro, en el mismo estrato del globo metafísico.
[sintonía]
Fue un día genial, entre las pompas de la juventud, el humo del progreso y la mirada perdida que nos dirigía la camarera de un bar en algún lugar de Foiles-Bergère.

Clasificado en:
Yo, me, mí, conmigo
by milio el día Octubre 24, 2003 04:45 PM