Octubre 29, 2003

El duende de los sentimientos

Oculto en su cueva tras una cortina de oscuridad, pasa sus días. En su caldero cocina sentimientos que, después, venderá al mejor postor. No necesita luz ni compañía, su sombra es su única compañera.
Cada día recibe muchas visitas, almas en pena buscando consuelo. Siempre repitiendo la misma letanía:
¬ No podrías comprar la felicidad ni con todo el dinero del mundo.
Pero, aún así, todo el mundo la busca. La fórmula de la felicidad, que tan bien guarda entre sus bienes más preciados. Aquella botellita de un color verde refulgente, o aquel sobre con polvos que huelen a vainilla. Una pastilla de colores.
[un arcoiris en miniatura]
En su cueva entran muy pocas personas. Sólo aquellas que están realmente desesperadas, que realmente lo necesitan, sólo a ella les permite el paso. Un letrero, invisible por la ausencia de luz, reza: "La felicidad no se compra ni se vende, se encuentra". Son individuos que navegan a la deriva en un océano de incertidumbre, buscando un norte que perdieron hace mucho tiempo.
[casos perdidos]
Analiza cada vida aislando a cada uno de su propia existencia. "La felicidad hay que buscarla dentro de uno mismo", se repite mentalmente. Algunos beben un poco de la poción de autoestima, otros sólo precisan de valentía para buscar aquello que no se atreven a encontrar. Las pociones de alegría son las que primero se acaban en aquella clínica pintoresca. Sonrisas enlatadas, envasadas al vacío, ansiosas por ver la luz.
[y comerse el mundo]
La fisionomía del alma es apasionante. Algunas, como agujeros negros, absorven todo lo que queda a su paso. Es inútil intentar una reanimación, estas almas nacieron muertas. Otras, sin embargo, irradian una luz cegadora, símplemente desviaron su foco. Una pócima de orientación consigue enderezar el faro de sus sentimientos.
Nadie sabe dónde se encuentra exactamente porque pasa un día en cada sueño. Sólo es posible encontrarle de casualidad, el azar es su único compañero de viaje. Un día aquí, otro día allí, sin hogar fijo, sin nada que amarre su vida a un lugar concreto.
Así es él.
[como el viento]
No le busques y acabarás elcontrándole.

Yo ando esperándole porque necesito un poco de todo.

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Metafísica
by milio el día Octubre 29, 2003 06:45 PM