Noviembre 03, 2003
Acontecimientos del siglo
He tenido mucha suerte de nacer en esta época, sin duda. Puedo ver cada año un partido del siglo, ir a un concierto del siglo o refugiarme cuando llega el huracán de una boda real, arrasando los medios, oscureciendo otras noticias. Porque, al fin y al cabo, es la boda del siglo.
[y no será la última]
A veces siento miedo al pensar que mis descendientes no podrán disfrutar de eventos del siglo porque todos los hemos consumido nosotros. Tendrán que pasar cien años para que los nietos de mis nietos puedan disfrutar de algo semejante.
[sólo nos quedarán los cometas]
Fingiremos que nos importa porque si no, nos tacharán de asociales y desprovistos de sentimientos. Llenaremos las calles el día de la boda y saludaremos al paso de una masa informe de gente porque no vemos más que el peluquín del que está delante. Cumpliremos con el protocolo y volveremos a nuestros quehaceres.
A vivir una vida que, al fin y al cabo, es lo que más nos importa. Y el príncipe que se case con quien quiera, que se haga homosexual, misógino o budista. Me causará la misma sensación en todos los casos.
Y, mientras, el mundo no deja de girar y girar.
Cosas que pasan





