Noviembre 13, 2003

Colgada en la pared

Me miraba, desde su mundo bicolor de tonos grises. Una mirada que un fotógrafo se encargo de inmortalizar. Tras un cristal, sus ojos se perdían en un punto por encima de mi cabeza. Un momento de una vida, plasmado en un papel.
[en blanco y negro]
Testigo de otras épocas distintas, aquel retrato había visto y oído demasiado.
Se salvó de varias erupciones existenciales, nunca llegó a quemarse en un río de lava procedente de mis entrañas. Permaneció ahí incluso cuando ya no había ningún motivo para que siguiera mirándome, orgullosa, desde su disfraz monocolor.
[escrutando]
Siempre encontré una excusa para no quitarlo, siempre había algo más importante que hacer. Entonces llegaba la desidia y me olvidaba de que lo tenía que quitar, era un elemento más de mi pared. Y ella se reía, burlona, desde su posición privilegiada.
Entonces, alguien decía:
¬ ¿Por qué sigues teniendo esto aquí?
Y me hacía recordar que tenía que quitarlo. Aquel retrato debía descansar en el fondo de un armario. Pero el olvido volvía, quizá motivado por aquella mirada hipnotizadora.
[perenne]
Hasta ayer.

Miré hacia arriba, y nuestros ojos se encontraron.
¬ Ha llegado tu hora.
E inicié el ritual. Dos bolsas que aislaran los dos mundos, un adios, y una condena. Ahora descansa sobre un armario, inmersa en la oscuridad, esperando su momento para volver a salir.
Quién sabe si un día, cuando recoja mis bártulos y me independice (de una vez por todas), encuentre ese retrato y recuerde cosas que creía olvidadas. Será todo un descubrimiento.
Y ahora me cuesta acostumbrarme a una pared blanca, pigmentada con gotelé, que no dice nada.

¿Qué pongo ahora en la pared? Ójala fuera tan facil llenar otros vacíos, más existenciales, menos accesibles.
[¿perennes?]

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Yo, me, mí, conmigo
by milio el día Noviembre 13, 2003 10:25 PM