Diciembre 06, 2003

The Apple Of Sodom

// Lamb Of God have mercy on us //

Ayer, Madrid parecía Siberia (o casi).
[vale, estoy exagerando]
Cuando llegamos a la entrada del recinto palacio no había demasiada gente. Todos compartiendo la religión de la bebida barata y gaseosa a pie de calle. Algunos rostros pintados para la ocasión, mucho merchandising del rastro y la ansiedad y el nerviosismo impregnadas en las calles. Había un par de vendedores de camisetas. Uno de ellos parecía vender algo más:
¬ Camisetas a diez euros. Tengo farlopa. Sudaderas a quince euros. Caballo, costo. ¡Qué camisetas más bonitas tengo!. Tengo pastillas.
[debía estar bromeando... o no]
Cuando llevábamos una hora allí se abrieron las puertas y la gente entró en tropel. Aún así, no había mucha gente. Quizá much@s no quisieron o no pudieron pagar los 33,20 ? que costaba la entrada, un precio excesivo para un show que acostumbra a ser demasiado corto, un precio sólo apto para incondicionales (o gente freak como yo).
Nos acercamos al bar para comprar un par de minis (litros, cachis, etc). Por 8 ? ya podía ser cerveza de abadía, importada para la ocasión.
¬ Bueno, ya que nos vas a cobrar ocho euros por un mini, échalo con mucho cariño.
La camarera se rie. En ese momento no sé si me toma por un estúpido o realmente le hizo gracia mi comentario.
En la plaza no había mucha gente y, la que había, estaba muy dispersa. En todas las miradas se podía apreciar el brillo del nerviosismo, much@s iban a ver por primera vez a su ídolo. Sonreí al pensar que la mayoría de los que iban a ver el concierto desde el tendido estarían deseando que se acabara antes de tiempo, agobiados por una masa de personas que tenía vida propia. Un gran gusano que te engulle y no te escupe hasta que acaba el concierto. Dejas de ser tú y te conviertes en una parte de esa mente de colmena.
Yo, como ya hice en mi primer concierto de Marilyn Manson, me pinté la cara. ¿Por qué? No era por integrarme o ser uno más, esas cosas ya las superé. Simplemente me apetecía. Una amiga, encantada de maquillarnos, nos fue dando las pautas.
¬ Primero os echáis la base. Para que se os quede la cara un poco blanca.
Nos faltó tiempo para meter los dedos en aquel tarro con un espeso líquido blanquecino. Al principio nos echamos tanto que parecíamos una pared, con su gotelé y todo.
¬ Extendedla bien, que no queden pegotes.
[nos lo pasamos como niños]
¬ Ahora daos polvos de talco por toda la cara.
Luego pasamos a las pinturas. Nos dejamos hacer mientras la maquilladora oficial del grupo improvisaba sus creaciones. Sobre la marcha, como los grandes artistas. Es la ventaja de experimentar cuando un@ no lo hace consigo mism@.
¬ ¿Y cómo hacéis las mujeres para fumar cuando tenéis los labios pintados? Joder, que malo sabe el pintalabios.
Y por más que lo intentaba, todos los cigarros acababan con el filtro negro del pintalabios.
En uno de los viajes al servicio (aquella cerveza no pasaba por el estómago, debía ir directa a la vejiga) un gracioso me dijo:
¬ ¡Coño! Marilyn Manson en persona.
Un amigo y yo contestamos a la vez:
¬ Su primo.
Y luego nos reimos pensando que al responder a la vez lo mismo le habíamos convencido. Al día siguiente contaría a sus amigos muy orgulloso que había visto al mismísimo primo de Marilyn Manson. Nadie lo desmentiría y, al final, acabaría siendo una leyenda urbana. Así se crean muchos rumores.
Las luces se apagaron, le tocaba el turno a los teloneros. Un amigo me dijo que se llamaban: The Peaches. Yo me esperaba algún grupo de estilo similar a Marilyn Manson. Salió una mujer hiperactiva, cantando de forma estridente e intentando ganarse al público. En las siguientes canciones no apareció más gente, el grupo era ella sola. En cada canción se iba desnudando, se cambiaba de ropa y bailaba de forma sugerente.
¬ A este ritmo, en la cuarta canción está en bolas.
Entonces pensé que era una gran telonera. ¿Por qué? Muy sencillo. La misión de un telonero es calentar al público para que cuando salga la estrella, ésta se lleve todas las ovaciones y se encuentre a un público dispuesto. Y esta mujer calentaba de maravilla. Las mujeres también hacían comentarios:
¬ Mira, fíjate, no se depila las axilas. Joder que asco...
Había un amigo que aún duda de que fuera una mujer...
Las luces se encendieron otra vez. Ya faltaba menos. Todos los que estábamos allí sabíamos que habíamos enfilado la recta de salida, que pronto empezaría la carrera. Yo aún tendría que encontrarme con tres conocidos. Debería haber una ley de Murphy que dijera: "si te pintas la cara para un concierto te encontrarás a varios amigos, si no lo haces, nunca coincidirás con ellos".
[axioma]
Y se hizo la oscuridad. Entre todo el humo artificial podía verse a Marilyn Manson, sentado en un trono. El concierto había empezado. La histeria colectiva se acababa de desatar. Ya no había marcha atrás. Como diría un periodista pedante (dejo para el final el comentario de este penoso artículo), el anticristo está entre nosotros.
El grupo que habíamos formado se deshizo en la primera canción y yo comencé mi andadura hacia la primera fila. Cuando uno se encuentra en un concierto de cualquiera de las variantes del rock tiene que aplicar ciertas técnicas para no acabar con puño en la boca, un codo incrustado en las costillas o un brazo en el cuello. Aquello se convierte en una masa de cuerpos que se agita frenéticamente, iniciando el camino hacia una especie de multiorgasmo colectivo. Saltas aunque no quieras, es cuestión de supervivencia. Si quieres disfrutar del concierto en las primeras filas debes saber a lo que te expones. Hay muchos que no lo saben, y acaban pidiendo aire entre una masa de cuerpos.
A mí me dieron golpes en todos los sitios imaginables, más todos los que yo di.
El ambiente no es ni mucho menos hostil. Ahí no pasa nada si le das un codazo a alguien o tu rodilla se incrusta en la columna del que tienes delante, son las reglas del juego, y todo el mundo las acata. Eso sí, no repitas eso en una discoteca porque es probable que no salgas con las mismas partes que entraste y tus amig@s se entretengan montando un puzle con tus piezas.
Yo quería llegar a la primera fila, sorteando las mareas de brazos y piernas. Todo iba bien hasta que un armario empotrado con cresta se me puso delante. Me sentía como si quisiera derribar una pared. Por más empujones que le daba, más que moverle, rebotaba (acción-reacción, esa gran clase de física en la que se convierten los conciertos).
Cantamos, gritamos, saltamos, sentimos, y caímos durante algo más de una hora. Entonces todo acabó, repentinamente. Vi en los ojos de los demás esa expresión que indica que un@ ha disfrutado del concierto pero que su cuerpo no da para más y se siente aliviado porque acabe. Yo habría aguantado una hora más.
Luego estuvimos de bar en bar hasta las cuatro, con nuestros oídos pitando y nuestros pies arrastrándose.

Al llegar a casa leí los periódicos (digitales) buscando alguna crónica, y me encontré con esto. Más de lo mismo. ¿Cómo puede un profesional escribir sobre algo que desconoce totalmente sin documentarse? No me refiero a su opinión personal, me refiero a hechos concretos. Cuando alguien no sabe qué decir sobre Marilyn Manson acude a las miles de leyendas urbanas que giran en torno a su persona. Son leyendas que vienen muy bien para rellenar con paja un artículo desafortunado. Es totalmente lícito que cite estas leyendas, pero no lo es que ni siquiera se moleste en averiguar si los nombre de las canciones están bien puestos (con lo fácil que es copiar y pegar...). Por ejemplo:
* Discosable teens no se escribe así. El título es: Disposable teens
* I?m not another slave no existe. El título de esa canción es The Fight Song y, para colmo no está en "su anterior álbum, ?Antichrist Superstar?" (textual), sino en Holy Wood que sí es su último disco. Antichrist Superstar es del año noventa y seis.
Si no tuviera suficiente con las canciones, la narración del show es, cuando menos, errónea. ¿Estuvo realmente en el concierto?. En mObscene dice: "Le quita las bragas a una de las chicas y ya parece que la cosa se desmadra, pero no.". Sí, es cierto. Lo que no dice las chicas no se quedaron desnudas en ningún momento, llevaban un top de color carne que imitaba a unos pechos y unos shorts con apariencia de genitales. Y esta información, si no se da, se saca totalmente de contexto lo que allí pasó.
En Sweet Dreams nos cuenta lo siguiente: "De repente, una se coloca a cuatro patas y Manson se acerca con decisión micrófono en mano? Uf, eso tiene que doler". No amigo, no parece que estuvieras allí. Manson no metió el micrófono en el cuerpo de la bailarina (por ningún orificio de entrada, salida o entrada/salida), lo encajó entre los shorts y la espalda. Seguro que más de un@ se ha rasgado las vestiduras al leer esa frase.
¬ ¡Degenerado! ¡Anticristo! ¡Criatura del Averno!

Siento que este post haya quedado tan largo, pero debía dar una visión personal de lo que pasó en aquel concierto para que los medios no se encarguen de satanizar a todos los que allí nos encontrábamos. Y digo yo: ¿no son más escabrosas las noticias que día a día llenan los telediarios o los programas de sucesos? ¿No es el señor Ánsar más satánico que Marilyn Manson?
[a mí me da más miedo]

Clasificado en:
Cosas que pasan
by milio el día Diciembre 6, 2003 01:06 AM