Diciembre 19, 2003
Technology Victim
Eso es lo que me dice un amigo que soy y, quizá, tenga razón. Mi última adquisición fue este maravilloso reproductor de DVD.

En mi casa, en cuanto a la tecnología, siempre ha imperado la ley del "no se compra mientras el antiguo no implosione". Esto se traduce a tener un vídeo en el que es imposible grabar algo a tiempo, pues tienes que pulsar el botón un número indefinido de veces que tiende a infinito para que aquello reaccione.
[que no siempre pasa]
Mis padres nunca aprendieron a manejar el vídeo, nunca les importó, con la televisión bastaba. Dosis de basura a distancia, recorriendo los cielos hasta llegar a nuestra antena, sin dejar mal olor en el ambiente.
[nunca la mierda fue tan limpia]
En mi casa, cuando se compraba un televisor, vídeo o equipo de música, era mi padre el que se encargaba de elegirlo. Básicamente llegaba a una tienda y compraba el primero que se le antojaba. Así nos salían... El primer equipo de música que tuvimos era enorme a la par que inservible. Un horrendo bulto negro que ocupaba medio salón y que mi padre nunca supo encender. La televisión debió recibir la mención a la peor relación calidad-precio. Un día perdió el control, deformando grotescamente la imagen en la parte superior de la pantalla. Así conseguimos que los presentadores de los telediarios, los tertulianos de los programas del corazón e, incluso, los personajes raros del circo de la vida, tuvieran un palmo de frente. Aquello parecía el circo de los horrores. Aún así mis padres se empeñaban en decir que la televisión se veía bien, cuando parecía que habíamos sintonizado una emisora de otro planeta, donde la evolución había dictado que el cincuenta porciento del cuerpo fuese la cabeza.
[grotesco]
El vídeo, cuando quería funcionar, sonaba como un reactor, como una macrolavadora centrifugando.
[la reina de los orgasmos]
Luego llegó internet, los móviles, el canal satélite, los reproductores MP3, las cámaras digitales, los portátiles... y el DVD. Yo, para estas cosas, soy como un niño pequeño, me caí en la marmita de Panoramix, marca Acme y Made in Usa.
[elixir del consumismo]
Me invento necesidades que suplo con aparatejos totalmente inútiles, y así me va. Pero, eso sí, qué bien se ve mi nuevo DVD y cómo me gusta poder reproducir películas en casi cualquier formato.
Menos mal que aún no he llegado a la fase de sentirme orgulloso, muy orgulloso o tremendamente orgulloso de mi móvil.
[ese día seré más imbécil, si cabe]
Fabricantes del mundo, no avancen más hasta el día veintidós de diciembre, fecha en la que me tocará la lotería.
[de ilusión se vive]
Technology victim





