Diciembre 22, 2003
If I were a rich man
// probabilidades inciertas //
No, hoy soy igual de rico o de pobre (según se mire) que ayer. Para precisar, hoy tengo veintipico euros menos. Compré mi futuro por veinte euros y la diosa fortuna me ha dado una patada en el culo con premeditación y alevosía.
¬ Iluso.
Enciendes la televisión y ves a todo el mundo saltando, festejando un premio que a ti no te ha tocado. Y tienes que reconocer que te escuece mucho que el señor calvo de las pelotas no haya dejado caer una pelotita de la suerte en tu casa, a ti te la tiró a la cabeza con intención de descalabrarte.
¬ Está muy repartido.
[sí, pero a ti no te ha tocado]
¬ Mira, ha tocado en un barrio obrero.
[pero no en el tuyo]
¬ Siempre nos quedará el niño...
[a mí como si se muere]
No te identificas con la figura del millonario saltarín o la del que va a tapar unos agujeros con millones de euros (matando moscas a cañonazos). No, prefieres identificarte con el perdedor solitario que se emborracha en un bar porque él ha sido el único del barrio que no compró ese décimo ganador. Él estará en las anécdotas de todos aquellos que sí pillaron algún premio, le señalarán por la calle, estará en boca de todos. Porque en este país no nos alegramos tanto de las victorias propias como de las desgracias ajenas. Lo nuestro es la cultura del antihéroe y/o del perdedor.
[Spain is different]
Aún hay quién se sorprende de que en Sort siempre toquen los primeros o segundos premios, atribuyendo esto a la gracia del azar. Pero no lo es, en parte. En Sort se venden muchos más décimos que en cualquier otra administración de loterías (las estadísticas hablan de diez millones de décimos por encima de la siguiente administración en el Hall of Fame), por lo que la probabilidad nos dice que será donde toquen más premios. Cierto es que no tiene por qué ser así, pero entonces estaríamos hablando de mala suerte. Es como si tiras una moneda un millón de veces y salen un millón de cruces, sabes que la tendencia en un número de tiradas que tiende a infinito es del 50%, pero nadie te puede asegurar que si salió cara la próxima tirada sea una cruz.
[tu cruz]
A aquell@s desafortunados que no hemos pillado ni un reintegro siempre nos queda el consuelo (o la desdicha) de una vida que no cambiará. Mantendremos lo que tenemos hasta ahora, seguiremos moviéndonos por los mismos ambientes y tendremos l@s mismos amig@s, tendremos tiempo de cogerle cariño a nuestra hipoteca porque nos acompañará toda la vida y seguiremos esperando salir de la miseria en un sorteo. Y eso no tiene precio.
Pero, ¿no ayudarían un par de millones?.
[a mí sí]
Cosas que pasan





