Enero 13, 2004
Discos viejos
El domingo, mientras caminaba por la Gran Vía cubierta de niebla, letras procedentes de todos los rincones de mi mente se reagruparon para formar unas singulares palabras:
"Todo arde si le aplicas la chispa adecuada"
Un fragmento de La Chispa Adecuada de Héroes del Silencio, fue el que me vino a la mente.
[nada es fortuito]
Las luces de las farolas formaban islotes de luz en un mar de penumbra, creando unos pequeños oasis lechosos. Era difícil creer que la luz viaja tan rápido.
No llegaba tarde, así que podía perderme en mis divagaciones para, posteriormente, encontrarme en la plaza de Callao. Cuando uno va en línea recta es difícil desorientarse. Me abrí paso entre la niebla como el que lo hace en mitad de la selva: con un enorme machete fabricado con una aleación de mis recuerdos, lo suficientemente resistente como para apartar las capas de niebla más débiles.
Los paseantes no se asombraron al verme desaparecer en la selva de niebla, abandonando por unos instantes su universo para adentrarme en otro, paralelo, que me sirviera de puente.
Viajar entre los planos no es difícil si llevas un mapa. Un mapa que sólo se puede conseguir en los sueños, que tan abandonado me tienen. Así que, sin un papiro que guiara mis pasos, tuve que fiarme del viento para atravesar el manto de niebla existencial.
Cuando llegué al otro lado volvió a mi cabeza el mismo pensamiento:
"Todo arde si le aplicas la chispa adecuada"
Así que, a falta de chispas, cogí mi antorcha y me dispuse a quemar tus mis recuerdos.
[que son ignífugos]
Yo, me, mí, conmigo





