Enero 21, 2004

Escatología de lo cotidiano

//Amena~orrea//

Este post es la crónica de una indignación. Como creo que me he excedido en la longitud, os dejo un resumen para l@s que no tengáis tiempo de leerlo:
* Nunca firmes un contrato con Amena.
* Nunca compres un Siemens S55 a no ser que quieras que tus teclas desaparezcan.
[editado el día 29/01/2004]
* Y nunca, nunca, hagas las dos cosas a la vez.

Cuando a uno le tocan la moral tan descaradamente se pregunta: ¿piensan los demás que somos imbéciles? Empresas que ofrecen servicios en amenos auncios de televisión que convierten en repetitivas torturas mediáticas. Llega un momento en que uno ya no quiere ser libreeeeeeeee como el sol, sólo quiere que le dejen en paz y cumplan con su parte.
Los españoles solemos pensar que los demás individuos están por debajo de nosotros en la cadena evolutiva. Un buen día montamos una empresa, prometemos el cielo en pequeñas dosis que puden ser descargadas cómodamente vía GPRS, nos sentamos en nuestro sillón y esperamos los beneficios. Como el hijo pródigo que un buen día decide volver a casa, los clientes llaman a nuestra puerta.
[desdichados]
Yo fui uno de esos que se dejó embaucar por una oferta de Amena muy prometedora. Me compré un móvil sin pensarlo dos veces, vendiendo un año de mi dinero a un miserable embaucador.
He tenido bastantes problemas con ellos aunque, tristemente, es lo normal con este tipo de empresas. He llamado un millón de veces al Número de Atención al cliente, que no es más que un grupo de espías haciendo prácticas mal pagadas, aprendices de Colombo.
Hace un par de días una tecla de mi móvil decidió separarse del todo, independizarse, salir de su carcel numérica. El Uno me jugó una pasada saltando del barco en alta mar. Como mi garantía con Amena se cumple el día trece de febrero, decidí ir pronto a arreglarlo.
¬ Buenos días. Venía a que me arreglaran el móvil. Verá es una tontería, se ha desprendido una tecla y...
El dependiente ensaya una sonrisa profesional y no me deja acabar mi disertación.
¬ Mira, yo te lo puedo coger, pero es mejor que lo dejes en el servicio post-venta. Así no tengo que llevarlo yo y te ahorras unos días.
Alguien poco acostumbrado a la jerga de estos señores podría tomar al pie de la letra este comentario. Para aclarar dudas haré una traducción libre:
¬ Mira, no me apetece desplazar mi testículo izquierdo hasta allí porque eso obligaría al derecho a seguirle. Y mover dos órganos de semejante tamaño es un esfuerzo supremo. Además, tú que tienes cara de imbécil, seguro que serás un niño bueno y me ahorrarás el trabajo.
Y a ti, que no quieres estar un quinquenio sin móvil, te toca hacerle de recadero. Al día siguiente lo dispones todo para ir a primera hora. Esta vez al famoso servicio post-venta. De camino el Dos se independiza, dejando el móvil con un aspecto demacrado.
¬ Buenos días. Vengo a dejarle el móvil que aún está en garantía.
¬ ¿Qué le pasa?
¬ Pues que se le han soltado dos teclas y, además, no sincroniza bien con el pc cuando el volumen de datos es muy grande.
La dependienta le echa una ojeada de profesional mientras unos técnicos revolotean por la sala ondeando sus batas blancas. Por un momento pienso que me he equivocado de sitio y estoy en el epicentro de una performance grotesca.
¬ Déjeme la garantía.
[error, desconectando sistemas]
¬ Verá, cuando me vendieron el móvil no me dieron garantía. Me dijeron que el contrato con Amena era la garantía, así que me temo que no la tengo.
¬ ¿Factura de compra?
[código erróneo, iniciando autodestrucción]
¬ Tampoco la tengo. Seguramente la haya perdido pero, como su compañera me dijo explicitamente que con el contrato era suficiente, no le di importancia.
¬ Pues me temo no puedo validarle la garantía.
[comenzando fisión]
Y así me quedo, sin reaccionar, completamente perplejo. En cierto modo podría tener razón, pero algo dentro de mí me decía lo contrario.

Entonces recurro a mis amigos: atención al cliente. Después de dar mis datos otra vez le cuento mi problema. La telefonista parece ser un duro rival, convencida de sus ideas. Es vergonzoso.
¬ Vaya a su distribuidor a que le sellen la garantía.
¬ Mire, mi distribuidor ha desaparecido, podría ser ahora mismo una tienda de muebles. Y estos impresentables no me dieron un papel de garantía, así que no sé qué me van a sellar.
¬ Es que Amena no se responsabiliza de sus puntos de venta.
[¡qué!]
¬ ¿Y qué son? ¿Unos piratas? Porque a mí me pareció ver BIEN GRANDE el letrero de Amena en la puerta del local. ¿Cómo puede una empresa no responsabilizarse de sus sucursales?
Después de cuarenta minutos de conversación me promete el cielo, que estudiarán mi caso y, por poco, un piso en Madrid. Pero yo sé la verdad, que no me van a llamar, que no me van a costear la garantía y que me daré de baja (con más motivos que nunca) de esta funesta empresa.
Si Amena no ofreciera garantía tendrían razón porque con Siemens no tengo ningún justificante de la compra del producto. Pero da la casualidad de que en Amena tienen mi contrato que identifica a un modelo exacto de teléfono con un IMEI único y un titular cabreado.
[mucho]

Continuará...
[no lo dudéis]

Clasificado en:
Technology victim
by milio el día Enero 21, 2004 08:10 PM