Enero 24, 2004

One

//blog's living a celebration//

Parece mentira que haya pasado ya un año desde que empecé, renqueante, a construirme esta casa virtual. Compré una tienda de campaña unipersonal en las rebajas y me establecí en la blogosfera, temeroso de los peligros desconocidos de un mundo nuevo para mí. Recorriendo caminos de incertidumbre con una venda en mis ojos, un viejo juego donde daba bandazos a ciegas esperando golpear la piñata de los caramelos.
Poco a poco fui reconstruyendo mi casa, enseñando al blog a andar, a comunicarse, a hacer amigos. Ahora miro orgulloso hacia la criatura que coge mi mano, es joven aún pero en sus ojos se puede ver el brillo de la ilusión.
[temeraria a veces]
Por las noches salimos de nuestra casa, ahora verde y renovada, para encontrarnos con unos vecinos que comparten nuestras penas e ilusiones. Dialogamos, compartimos, deambulamos.
[somos]
Cuando empecé mi andadura en estos territorios inexplorados, este mundo aún estaba en proceso de creación. Cada día nacen muchas bitácoras y mueren otras tantas, abandonadas por un alter ego que se cansó de ellas. Es ley de vida, los blogs nacen, viven y mueren. Y se reproducen, por el boca a boca, el link a link y los vecindarios que los agrupan. Lejos (aunque recientes) quedaron los primeros pasos, inseguros por necesidad. Ahora ya nadie duda de que la blogosfera está muy asentada, creciendo cada día, extendiendo sus dominios más allá de lo desconocido.
Antes este era un mundo al que se llegaba por casualidad, por un amigo de un amigo que una vez leyó una bitácora. Esto está cambiando, el fenómeno de las bitácoras está cada vez más extendido y queda poca gente que no haya oído nunca hablar de una de ellas. Yaciendo en un lecho tecnológico en pleno auge, duerme la blogosfera. Nuevos sistemas de publicación mejores y más fáciles de usar, incontables recursos de utilidades variopintas, servicios de hospedaje gratuito, portales, sistemas de notificación y todo lo que está por venir. Y, detrás de todo eso: nosotros. Los que escribimos, los que leemos.
[los habitantes]
Muchas veces nos hemos preguntado por el perfil de aquellos que escriben un weblog y los motivos que nos llevan a leerlos, diariamente, a veces con devoción. Yo siempre he pensado que un blog no es más que una representación de la persona que lo escribe. Por mucho que nos esforcemos, no podemos evitar dejar una parte de nosotros entre líneas, aunque no hablemos de temas personales. Eso es lo que atrae: cuando leemos un blog estamos conociendo a la persona que hay detrás, nos identificamos con lo que piensa y lo que le pasa. Quizá en todo este mundo haya un poco de voyeurismo.
[no lo niego]
Pase lo que pase, estoy completamente seguro de que este mundo seguirá creciendo y ganando importancia.
Por eso os tengo que dar las gracias, una vez más. Por mucho que digamos que escribimos para nosotros, si nadie leyera mi weblog acabaría dejándolo olvidado y sustituyéndolo, quizá, por un cuaderno de hojas amarillentas. Y yo a vosotr@s, os debo mucho.
A l@s que observan sin dejarse ver, a l@s habituales, a l@s desconocid@s, a l@s que ya puedo pintar una cara o a l@s que me regalaron su voz. A tod@s aquell@s que alguna vez me leyeron, a l@s que me criticaron (para bien o para mal), a l@s que estuvieron y no volverán, a l@s que permanecen y a l@s que están por llegar. A tod@s vosotr@s, una vez más, gracias.

Gracias por dejarme cumplir un año en la red.
[happy blogday]

Clasificado en:
MetaCartas
by milio el día Enero 24, 2004 05:43 PM