Febrero 04, 2004

El pequeño saltamontes

¬Te voy a contar, hijo mío, un cuento de los que se narraban antaño al calor de una hoguera, costumbre que se remonta a los tiempos en que apenas caminábamos erguidos.>>
[y, a veces, erectos]
<<Había un hombre carismático que a nadie dejaba indiferente. Algunos le adoraban con fervor casi enfermizo mientras que otros le odiaban sin disimulo. Él, consciente de su poder, danzaba por el mundo predicando la palabra de un señor que presidía la nación más poderosa sobre la faz de la tierra.>>
[poderoso caballero es don dinero]
<<Aunque hablaba entre dientes y la mitad de las palabras se le quedaban colgando en su bigote, exponía e imponía sus ideas a todo el que estuviera bajo su control. Era tal el embrujo al que sometió a su país que podía actuar con impunidad y conseguir que el pueblo apoyara a los suyos en las urnas. Sí, hijo, lo has adivinado, era un presidente, el Presidente del Gobierno.>>
<<Mandaba aquí sin quitar la vista del otro lado del océano, desde donde el otro señor manejaba los hilos de su conducta. Aquel señor le llamó para ir a la guerra ondeando la bandera de una justicia a la que le habían cubierto los ojos con una venda. Entonces alguien sugirió el eufemismo de Ataque Preventivo, un término que elevó nuestro protagonista a la categoría de axioma.>>
<<Engañaron al pueblo y, sin contar con su opinión, fueron a la guerra. Justificaron sus ataques con la existencia de armas que podían destruir el mundo en apenas un parpadeo. Murieron muchas personas, otras tantas quedaron sin hogar. La guerra acababa, brotaban las lágrimas, caían las estatuas y lloraban las fosas comunes. Y el tiempo pasaba mientras la gente despertaba poco a poco de su hechizo y empezaba a hacerse preguntas. Cundió el nerviosismo y se hicieron informes que estudiaban la veracidad de otros informes, a la vez que unos terceros estudiarían la veracidad de estos últimos. ¿Conoces la canción del elefante que se balanceba sobre la tela de una araña? Ocurrió igual que en la canción, la telaraña era el aguante del pueblo y cada elefante simbolizaba una mentira más.>>
<<¿Y qué pasaba mientras tanto? En los cuentos siempre ganan los buenos, pero esto es una historia real. La sociedad, drogada por tanto discurso nocivo, no acertaba a ver más allá de sus propios pasos, y siguieron apoyando al Presidente y a los suyos.>>
[con sus votos]
<<Entonces, buscando a Mister Marshall cruzó el océano, posando en las fotos con su amigo poderoso, hablando en congresos, hemiciclos y hamburgueserías. Apoyando unas conductas que sólo él consideraba válidas, representando a un país que no estaba de acuerdo con la guerra, que no quería más invasiones preventivas. Pero él estaba legitimado, tenía los votos en sus bolsillos, la mayoría absoluta.>>
<<Un buen día, este señor se retiró de la política henchido de orgullo por sus triunfos artificiales. Dicen que, desde entonces, cabalga en un rancho de Texas a riendas de un caballo que bautizó como Rocinante en una rabieta de egocentrismo. Quizá confunda pozos de petróleo con gigantes.>>
¬ Muy interesante abuelo, pero yo venía a pedirte algo suelto...

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Cosas que pasan
by milio el día Febrero 4, 2004 11:54 PM