Marzo 08, 2004

Atrapado en una esfera

Cuando naciste nadie se encargó de avisarte que en esta vida no venía todo hecho. Nadie se acercó a ti cuando comenzabas a asomar la cabeza para advertirte. Quizá hubieras querido volver a la oscuridad de tu primer hogar.
[primigenio]
Después, como reafirmando el engaño, te lo dieron todo hecho. Cuando te asaltaba el hambre no tenías más que buscar el pezón de tu madre, un restaurante de lujo que nunca cerraba y donde jamás debías pagar la cuenta.
Creciste más rápido de lo que tu madre quería y demasiado lento para tus ansias de grandeza. El mundo estaba a tu alcance, siempre y cuando alargaras el brazo para coger tu porción.
Te estableciste en una cómoda rutina de la que no querías salir. Eras demasiado pequeño para todos mientras que tú te sentías preparado para afrontar cualquier desafío. Sabías tanto que no te preocupaste de leer el manual de la vida que alguien dejó sobre tu almohada en una noche sin estrellas. Y, por eso, viviste dando tumbos.
[como una pelota contra la pared]
Perder el norte es imposible cuando uno nunca conoció los puntos cardinales. ¿Para qué orientarte si ya lo hacían los demás por ti? Marioneta complaciente, títere dicharachero, desgraciado pero simpático. El dinero irrigaba ese órgano latiente que era tu cuenta bancaria como caído del cielo. Nunca te preocupaste por eso, otros ganaban un sueldo por ti.
[delegados]
Y entonces un día, sin saber cómo, te rodeaste de un séquito de sanguijuelas. Entraste en el lado de la abundancia y saliste con el cuerpo moteado. Te agasajaban con sus palabras mientras que su mano se deslizaba dentro de tu bolsillo. Ladrones de guante blanco.
[y sucio]
¿Y tú que hiciste? Nada. Disfrutabas con esa amistad artificial y forzada, te engañaste tejiendo eufemismos de colores para palabras grises y funestas mientras vivías un sueño surrealista, apartado de la realidad por lentes mal ajustadas y demasiado sucias. Estuviste demasiado ocupado escuchando alabanzas para darte cuenta de que los vientos del cambio estaban arruinando tu costoso peinado.
[alborotando]
Entonces llegó la tu tragedia.
Aquella fuente de la que manaba el dinero se agotó. Quizá hubieran sido las inversiones arriesgadas que hicieron tus corredores de bolsa instigados por tus ansias de ganar mucho y más rápido. ¿Y si papá se cansó de mantenerte? ¿Un golpe de mala suerte? ¿Una racha pasajera? No quisiste enfrentarte con la realidad hasta que fue tan evidente que insultaba a tu inteligencia. ¿Por qué no te diste cuenta cuando tu séquito se redujo drásticamente? ¿Acaso no pudiste ver cómo los buitres volaban en círculos sobre el tu cadáver financiero?
[in god we trust]
Entonces te diste cuenta de que la caída puede ser más rápida de lo que imaginas. El pastel es muy pequeño y hay demasiadas manos ansiosas de coger su porción. "Si no puedes coger pastel, más vale que te apartes", parecían decir todas las miradas. Dejaste de recibir llamadas triviales con fines inescrutables para sumirte en el silencio telefónico, que en tu mundo era sinónimo de aislamiento. ¿Dónde estaban aquellos supuestos amigos? ¿Dónde quedaron aquellas sonrisas hipócritas?
[¿qué fue de las sanguijuelas?]
Y comprendiste, aunque fuera demasiado tarde, que en tu vida no había existido nada más que soledad y mundos artificiales. Universos tan livianos que un día se los llevó el viento, al mismo lugar al que fueron a parar tus billetes con retratos ilustres.

En mi mano sostengo una pequeña cúpula de cristal con un microcosmos en su interior. Uno de esos adornos que no pegan con nada y que se convierten en juguetes improvisados para los niños, que disfrutan agitándola para que en su interior caigan copos de nieve. Despierto de mis ensoñaciones y fijo la mirada en el centro de la esfera, donde alguien levanta sus brazos clamando al cielo con un grito en la garganta que no alcanzo a oír. Y sé que, cuando dejen de caer copos, se acabará esta historia y, quizá, empiece una nueva.
[o no]

Clasificado en:
Locuras , Realismo ficticio
by milio el día Marzo 8, 2004 04:16 PM
Comentarios

milio, precisamente hoy leo esto y no puedo decir otra cosa que "touché".

by: Picolapepa el día Marzo 8, 2004 09:03 PM

UF! Y sé que, encima, lo voy a volver a leer.

by: maRia el día Marzo 9, 2004 10:46 AM

!Qué triste!
Una historia desolada y triste, Milio.
Te podría preguntar:
¿Quien es ese hombre? o
¿Era merecedor de volver al suelo?

by: Ron el día Marzo 10, 2004 01:08 AM

Triste pero cierto.. Menos mal que no tengo un duro y esas cosas no me pueden pasar :)

by: evam el día Marzo 10, 2004 06:29 PM