Marzo 19, 2004
The Downward Spiral

your god is dead and no one cares
if there is a hell I will see you there
Sacude sus pensamientos, apartando su mente de aquella canción, hay otra cosa que le importa más. Entra más gente en el local y él tiene que esforzarse por no perderla de vista. No puede oír lo que dice aunque sus labios se muevan y sus manos den énfasis a cada palabra. Habla con una amiga mientras sus ojos desprenden chispas de inteligencia. Una risa pícara, un codazo a su amiga, un gesto de complicidad. Mientras, otra conversación intenta captar mi interés.
¬ ... pues tenías que haberla visto, estaba buenísima. Y aquel cabrón se la ligó, y eso que debía haberse bebido hasta...
En mi mente ya comenzaba a funcionar el mecanismo de idealización. Ese complejo proceso por el que convertimos a una persona normal en una proyección de lo que es, una proyección sin imperfecciones, la obra maestra que desearía cualquier artista.
[en nuestra imaginación]
Entonces, como en toda buena comedia romántica que se precie, aparece el tío-que-se-quiere-ligar-a-la-protagonista, el mismo que siempre pierde contra el verdadero protagonista en un final lacrimógeno y no apto para diabéticos, el mismo que amenaza siempre con un final inesperado y que dista mucho de ser feliz.
[para el protagonista]
Él (actor de reparto), seguro de sí mismo, se acercaba lentamente a su víctima. Una palabra seguía a la anterior en una coreografía calculada al milímetro: el ritual del cortejo. Las sonrisas de ella también estaban calculadas, dosificadas por una mano maestra en el arte de la comunicación. Lo suficientemente amplias como para infundir cierta ilusión y no demasiado abundantes para marcar la distancia. Mientras, el protagonista observaba la escena. Ya no prestaba atención a aquella melena negra como una noche sin estrellas que, a la luz de los focos, emitía destellos azulados. Sus curvas habían pasado a un segundo plano y las palabras no eran audibles, sólo podía fiarse de sus gestos, sin saber muy bien cómo interpretarlos.
¬ ...bla bla bla, bla bla, bla bla bla. ¡Blah! ¿Blah, bla bla? Blaaaaaah...
¬ Claro.
Sonaba Reptile2, guiando sus pensamientos hacia confines nunca imaginados:
oh my beautiful liar
oh my precious whore
my disease . my infection
i am so impure
Empezó a pensar que quizá habría cometido un error, que debería ser él quién provocara aquellas sonrisas en ese rostro de porcelana. Él mismo debería estar pujando por un beso en la ruleta de aquellos ojos, él debería coger aquella mano tímidamente mientras rogaba en silencio por un deseo sin cumplir. Pero no, él era el protagonista de una película que, sabía de antemano, no era como las que se exhiben en los cines. El actor de reparto, confirmando sus sospechas, besaba en aquel momento a la bella protagonista mientras el público inexistente abucheaba al director y algún espectador inquieto abandonaba la sala silenciosamente. De nada valía ya lamentarse, el final estaba escrito.
[a fuego]
Alguien a su lado le hablaba desde hacía un buen rato.
¬ ... y bueno, eso es todo lo que quería contarte del viaje. Alucinante, ¿no?
¬ Sí. Alucinante. ¿Nos vamos a otro bar?
¬ Bueno, donde quieras. Pero un sitio donde se pueda hablar, que quiero contarte lo del finde pasado, que estuvimos en una casa rural.
¬ Qué interesante...
Mientras tiraba de la pesada puerta para salir en busca de aire, le llegaron a los oídos unas notas de despedida. Sonaba Hurt3.
if i could start again
a million miles away
i would keep myself
i would find a way
Me alegra que no estuvieras en los trenes, ni cerca.. Me alegra leerte igual y mejor... No nos pasa el tiempo..
Besos
Luna
by: Luna el día Marzo 20, 2004 01:37 AMLuna: A mí también me alegra no haber estado cerca, aunque cada vez que vea las imágenes de todo aquello casi se me salten las lágrimas. También me alegra que vuelvas por aquí, donde siempre eres bienvenida. Sigue leyendo cuando y cuanto quieras. Besos.
by: milio el día Marzo 24, 2004 07:49 AM




