Marzo 23, 2004
Juegos nocturnos
El viejo transistor emitía una cacofonía de sonidos metálicos desde su estante. Rock and Roll clásico y un tanto distorsionado por el deteriorado altavoz, sonido mono de otra época.
¬ Sí, tú lo sabías, él lo sabía, todos los sabíamos, escuchabas Break On Through (To The Other Side)1 en tu emisora, nuestra emisora, ouyeaaa.
Una figura oculta tras una capa negra manipulaba una serie de controles agrupados en un panel de mandos. En un lugar que estaba a mitad de camino de todos lados y al que no se podía llegar desde ninguna parte. Todo su cuerpo bailaba al son de la música de su emisora preferida mientras sus dedos se deslizaban mecánicamente entre rudimentarias teclas, pulsadores, palancas y manivelas.
Insomnio era feliz con su trabajo, aunque a veces se le acumulara. El cristal reflejaba primero sus ojos casi cerrados y después las ojeras perennes que anidaban cerca. Su cara era la de un niño travieso que siempre tiene ganas de jugar, pero el vello facial borraba de un plumazo todo ese aire infantil. Dio tres vueltas en sentido horario a una manivela roja con una piedra muy brillante engarzada en el centro. Era el regulador de ansiedad. A su vez, bajó la palanca de cansancio del nivel tres al cuatro y se dedicó a pulsar los botones de motivos-para-no-dormir de forma aleatoria.
[había demasiado para andar eligiendo]
Se hizo un silencio entre dos canciones, el tiempo suficiente para que le llegara a los oídos una pequeña alarma. La identificó al instante: la alarma del sueño, que se disparaba cuando el sujeto se encontraba al límite de sus fuerzas y acabaría durmiéndose en unos minutos. Miró el piloto rojo apretando los dientes. La noche acababa de empezar y algún infeliz quería aguarle la fiesta.
[durmiendo]
La cama se había convertido en un inmenso océano donde las sábanas hacían de olas improvisadas. Ahí metido, en mitad de una tempestad, luchaba por no hundirme dando vueltas y más vueltas en aquella cama metamórfica. Una cama que ya antes había sido una selva, un pantano, el mismísimo infierno y hasta una pradera con una valla de madera que habían saltado generaciones enteras de ovejas.
[sin resultado]
Miré primero el libro que estaba encima de la mesa, preguntándome mentalmente si debía leer un poco buscando el sueño que se me perdió en algún lugar desconocido. Pero no, no sería la primera vez que leía buscando el sueño y acababa amaneciendo después de varias horas de lectura. Al lado descansaba una microradio que me regalaron con alguna compra estúpida e inservible. No me preocupé de sintonizar ninguna emisora, escucharía la de siempre, la única que se sintonizaba de forma aceptable en aquella bazofia de radio. Mientras sonaba alguna guitarra eléctrica con tintes melódicos pensé en las ovejas, ¿serviría de algo volver a contarlas? ¿Acaso no sabe la gente que ese truco nunca funciona? Aún así lo usamos siempre cuando no tenemos nada más a lo que agarrarnos. Llamé a las ovejas para que se pusieran a saltar pero no acudió ninguna.
[dormían]
Relajé un poco más mis músculos y fijé la mirada en un punto aleatorio del techo, pensando que sería más divertido si al menos girara como cuando bebo garrafón. Pero no, aquello se mantenía inmóvil. Y me acordé de que la noche anterior no había dormido nada, intentando llamar al sueño con la autocompasión. Y pareció funcionar. Mis ojos se cerraron, mecidos por Blowing On The Wind2
Insomnio daba vueltas por la habitación visiblemente alterado, estaba a punto de perder una víctima. Miró de reojo un armario polvoriento que parecía haber estado cerrado durante décadas y una chispa apareció en sus ojos.
¬ Volvamos a los métodos tradicionales, menos sutiles pero más efectivos.
Mi mente casi había entrado en el país de los sueños. Había abandonado mi cuerpo conectando antes el piloto automático y caminaba con paso decidido por la antesala de los durmientes. Y entonces retumbó el sonido de un gong, llenándolo todo. ¿¡Un gong!? Abrí los ojos y me incorporé sobresaltado.
¬ ¡Joder! ¿¡Qué coño cojones diablos ha sido eso!?
Escuché una risa ahogada que venía del otro lado de la puerta y miré por la ventana desconsolado: estaba amaneciendo.
[otra noche sin dormir]
Break On Through (To The Other Side)1 es una canción de The Doors.
Blowing On The Wind2 es una canción de Bob Dylan
Va muy bien una tila, y relajarte. Tambien un vaso de colacao, o de leche caliente con azucar.
Esa canción la de Break on through, es bastante triste.
parece que sr. insomnio está suelto en estas noches. por lo que leo de otros y por lo que vivo de noche, no eres el único bajo ataque (des)afortunadamente. estaremos creando algo nuevo en nuestros desvelos?
by: jose nelson el día Marzo 25, 2004 11:58 AMRon: No Ron, si mi problema es que tengo los horarios cambiados... Es una canción triste pero genial, legendaria :P
José Nelson: Sólo sé que este señor siempre me ha acompañado, aunque sus visitas sean cada vez más prolongadas. Espero que se tome unas vacaciones.
by: milio el día Marzo 26, 2004 06:56 AM




