Marzo 25, 2004

Mamá, quiero ser humorista

//como Bush//

Como diría cualquier un amigo mío: "hay que tener cojones".
Sí, Sr. George W. Bush, hay que tenerlos muy gordos para hacer lo que hiciste hace unas horas.
Papá miraba orgulloso a su hijo, aún después de tanto tiempo le costaba creer que su retoño hubiera llegado a presidir el país más poderoso del mundo.
[como él]
Cuando, durante las elecciones, se llevó a cabo el recuento de votos, temía lo peor. Sabía que su hijo había perdido las elecciones y tenía que reconocerlo con un nudo en la garganta. Por muchas influencias que tuviera, nadie podía negar que su vástago era estúpido, rozando incluso los límites de lo delirante. Pero entonces el clan Bush, más unido que nunca, puso en funcionamiento su maquinaria.
¬ ¡¿Que vamos a perder?! ¡Pues dejemos de contar los votos y ya está!
¬ ¡Oh, Jeff, qué gran idea! -tradúzcase al inglés añadiendo un Oh yeah, un my God e incluso un God Bless America-
Y así fue como aquel personaje consiguió presidir un país sin haber sido legítimamente elegido. Los amigos de Papá Bush y, entre ellos, el clan Bin Laden, habían sido artífices de la victoria y comenzaron a frotarse las manos sin poder borrar de su cara una estúpida sonrisa.
[de codicia]
Después de haber tocado los cojones a medio mundo durante su cortísima historia alguien consideró oportuno tomarse la revancha. Una venganza de más de tres mil muertos. Y, como no hay mal que por bien no venga, los atentados le ofrecieron a Bush una oportunidad para afianzarse en el poder usando el miedo latente en su país. Los enemigos pagarían y, a la vez, los depósitos de petróleo se llenarían.
Atacaron Afganistán con la excusa de encontrar a Bin Laden y desarticular su organización. Bin Laden (que se estará descojonando ahora en cualquier cueva de cinco estrellas) no apareció y, en su camino, las fuerzas americanas dejaron un reguero de muertes difíciles de olvidar. Pero Bush, estabas a salvo, nadie podía quitarte tu guerra alegando que la operación Libertad Duradera era un fiasco.
¿Y qué pasó después? Nos engañaste. Hiciste creer a medio mundo que existían Armas de Destrucción Masiva en Irak y que había que destrozar el país para encontrarlas y derrocar a su líder, un tirano loco. Aunque poco a poco nos fuimos dando cuenta de que no existían tales armas, muchos de nuestros países fueron a la guerra sin que nosotros, el pueblo, quisiéramos.
[pero no importaba]
El resto es historia: miles de muertos, mucho petróleo y ni una sola prueba de la existencia de las Armas de Destrucción Masiva. ¿Acaso el valor del petróleo lo contabilizabas en vidas humanas? ¿Y aún así te salió bien la suma?
[porque a mí me sale negativa]
Pasó el tiempo y no encontrabais las armas. Viendo que el resto de la humanidad no era tan estúpida como tú, decidiste dejar el juego y reconocer (de forma velada) que esas armas probablemente no existieran. Algo que, por otra parte, ya sabíamos todos.
Y ahora, con los atentados salvajes de Madrid tan recientes, te atreves a tomarnos el pelo a todos, a reírte en nuestras narices, haciendo chistes que dicen mucho de ti.
Sabías que todo el mundo iba a ver esas imágenes y, aún así, decidiste seguir con tu número de humor preparado con mucho mimo. En el atril, ante unos acólitos que, sabías de antemano, te iban a reír la gracia. Entonces dijiste algo así como:
¬ ¿Dónde están las Armas de Destrucción Masiva?
Y apareció una foto tuya en la pantalla gigante donde salías mirando debajo de una mesa. El comentario acerca de la foto no podía faltar:
¬ ... ¿estarán aquí?...
Y la foto cambiaba a otra en la que señalabas hacia una ventana, con esa cara simiesca que Dios te ha dado. Continuabas:
¬ ... ¿o aquí?
Y entonces comenzabas a descojonarte reírte a carcajadas, arropado por un público entregado al más estúpido de los presidentes que ha tenido nunca (y aventuro, tendrá) Estados Unidos. ¿Sabes de quién te estabas riendo? Una carcajada dedicada a cada muerto en Irak por tus guerras preventivas y tus daños colaterales (qué bien suenan tus eufemismos, ¿eh?), una risa distendida por cada soldado, periodista, médico, fotógrafo, etc. que ha perdido la vida en tu campaña contra el terror. No te faltaron risas dedicadas a los millones de ciudadanos del mundo que dijimos NO a vuestra guerra, ni siquiera dejaste sin su parte a los pocos infelices que te creyeron y que se dieron cuenta de que todo era una mentira. Y una carcajada (bien sonora y estridente) para cada víctima de los atentados de Madrid y sus familias, para cada español, para cada ciudadano que ha vivido el terror que no es más que un daño colateral de tus guerras.
¿Siguen sonando tan bien tus eufemismos?
[yo creo que no]
Y por eso, George, espero que medio mundo te haga morirte de vergüenza, que te lleguen mensajes diplomáticos de todos los confines del planeta y que tengas que reconocer ante todos que eres un completo estúpido.
[aunque ya lo sepamos]

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Cosas que pasan
by milio el día Marzo 25, 2004 11:55 PM
Comentarios

El estupido me pareces tu,no estas enterado de la misa la mitad, asi que deja de leer la basura que estes leyendo y dedicate a tu pais, que lo que es de los de fuera estas muy equivocado.Cuantos chistes has reido a cuenta de las torres gemelas??? Ahora ya no es tan gracioso hacer un chiste de trenes no?? Es que las cosas solo duelen cuando te lo hacen a ti..y esta vez en ese tren, ibamos todos los Españoles.
Tu lo dicho ...enterate de lo que pasa en tu pais y deja a los demas

by: Uno que pasaba el día Abril 3, 2004 03:27 AM