Mayo 07, 2004
Desalmado
Esta mañana mi alma me esperaba en el quicio de la puerta, como siempre. Con los brazos cruzados sobre el pecho, algo en su mirada dejaba entrever atisbos de determinación.
¬ Hoy me quedo en casa.
¬ ¡¿Qué?! Sabes de sobra que no puedo salir sin ti...
¬ Pues yo me quedo, estoy harta de tus delirios. Hoy serás un desalmado.
Pestañeo un par de veces: ras-ras. Evalúo la situación durante unos segundos y, finalmente, salgo por la puerta.
¬ Ahí te quedas.
En la calle le quito la pelota a un niño y se la cuelo en un tejado. No miro atrás cuando oigo su llanto desconsolado. Ni siquiera cuando acierta a propinarme una patada en la espinilla. En el autobús evito el placaje de una jubilada y corro más que ella para quitarle el asiento, ignorando los codazos dirigidos al hígado. Me mira iracunda pero me limito a sonreír.
[malicia]
Al bajar del autobús el caniche de una mujer adinerada intenta morderme el pantalón. Lo cojo y lo deposito suavemente en una papelera. Prendo fuego a la papelera. La mujer me mira horrorizada, le aconsejo que se compre un gato.
Entro en un bar a tomar café, pago con lo que le he robado del platito de un indigente y me llevo las propinas que han dejado los demás comensales. Tengo que salir corriendo ante las amenazas del camarero, reforzadas por un garrote con la inscripción: "gracias por su visita".
[de nada]
Un ladrón intimida a su víctima en un callejón oscuro. Le dejo inconsciente y mientras la víctima me lo agradece la dejo inconsciente a ella también. Cojo el dinero de los dos y me marcho de los suburbios.
Pinto bigotes en los carteles publicitarios. Un político con bigote me recrimina. Le arranco el bigote y lo pego sobre un anuncio de ropa interior. Meto a este señor en un paquete con franqueo a Irak y lo llevo a correos. Me doy cuenta de que estoy haciendo una buena obra, lo que va en contra de mi carácter desalmado. No sé que hacer y, ante la duda, le regalo el paquete al empleado de correos.
[desconcierto]
Recibo la llamada número doscientos diez del trabajo, descuelgo el móvil y le comunico al emisor que ha ganado un lote de productos en conserva. Me insultan desde el otro lado de la línea, me limito a colgar. Me da tiempo a escuchar un "despedido!".
Vuelvo a casa. En el portal veo al niño de la pelota con su padre. El niño me señala y el padre se dirige hacia mí. Me doy la vuelta dispuesto a huir pero me encuentro de frente con la jubilada del autobús. Evalúo la situación y me decanto por el padre iracundo. Cojo la pelota otra vez y la vuelvo a colar en el tejado. Cada golpe que iba a recibir se duplica por intervención divina. Desde el suelo, mientras recibo patadas del niño y de su padre, creo ver cómo la jubilada se une a la orgía de sangre y contribuye con un golpe en el hígado.
Todo se vuelve oscuro...
Despierto en mi cama casi delirando. Mi alma me mira jovial y, en cuanto abro los ojos, suelta una carcajada.
¬ Sin mí no eres nada.
[me duermo otra vez]
qué mala leche!!:P
by: pizco el día Mayo 12, 2004 12:48 PM




