Mayo 19, 2004

We are the world (you are the children)

El ser humano, qué curiosa obra de ingeniería. Enciendes la televisión y ves a Cristo (imagen muy explícita)...
[versión postmoderna]
...o eso te parece. Descartas el fondo de la imagen que en ese momento aparece congelada en la pantalla y te concentras en el figurante. Una figura con los brazos en cruz y unos cables conectados porque a un soldado americano se le ocurrió la feliz idea de montarse un árbol de navidad a destiempo. No se dio cuenta de que aquella persona oculta bajo una manta cochambrosa parecía más un Cristo que un árbol navideño. Entonces te alegras de que la imagen no le sugiriera lo mismo que a ti, porque en ese caso quizá le habría clavado las extremidades a una cruz de metal.
[son capaces]
Esta imagen provoca una corriente pseudoeléctrica en la zona cerebral del horror, intentando avisarte de que aquello que ves es altamente macabro. Es entonces cuando otra corriente se genera en la región de la indiferencia y neutraliza la primera. El resultado es un par de segundos de indecisión en los que el cuerpo no responde, los ojos ni se abren ni se cierran y en tu cara aparece una mueca de estupidez.
[el cerebro se defiende]
Reanudas la actividad normal, tu cuerpo vuelve a responder con la rapidez (o la falta de ésta) que acostumbra. Entonces el fantasma del horror te da un segundo guantazo con su puño americano con sus barras y sus estrellas. Después de las matanzas selectivas del día anterior en Rafah (un lugar de cuyo nombre nunca habías oído hablar hasta que la muerte se compró un adosado allí), una multitud se manifestaba con rabia ante semejante masacre. Miles de personas protestando de forma más o menos pacífica para que finalicen los crímenes que no debían haber empezado nunca. La muerte, disfrutando del espectáculo, maneja los hilos de una de sus marionetas (conocida como Ariel Sharon) y al poco tiempo un helicóptero disuelve la manifestación a base de misiles.
[destrucción]
Sigues mirando la caja tonta mientras los gritos de protesta se convierten en alaridos de terror, mientras miembros se separan de sus cuerpos. Vidas que se rompen ante tus ojos, rostros ensangrentados, cuerpos inertes. Y en el fondo, el polvo de caminos calles sin asfaltar.
Esta vez el impulso del horror es más intenso y la indiferencia tiene que emplearse a fondo para anular todo atisbo de humanidad.
[con eficiencia]
Tu cuerpo, esta vez, se toma más tiempo para recuperarse de la batalla que se ha librado en tu cerebro, donde ya sólo queda ceniza. En la siguiente imagen puedes apreciar varias mantas llenas de cuerpos sin vida, en su mayoría mujeres y niños, esta vez en Irak, en una pequeña aldea que nunca nadie se tomó la molestia de situar en un mapa. Se estaba celebrando una boda, los gritos eran de júbilo, los abrazos sinceros y los disparos al aire de felicidad. Disparos al aire que en Irak se repiten en cada boda, una tradición como la que tenemos nosotros de cortar una corbata o un liguero. Un avión americano y su piloto volaban a toda velocidad hacia el lugar del convite. El piloto sudaba y se maldecía por no haber llegado a tiempo para oponerse a la boda. ¿Dirían los iraquíes aquella frase de "Si alguien se opone a esta boda que hable ahora o calle para siempre"? Daba igual, sus órdenes eran bombardear a aquella gente inocente porque se trataba de un grupo terrorista muy peligroso celebrando una orgía de sangre y vejaciones. No quiso asegurarse, no se molestó en preguntar, simplemente lanzó sus bombas y segó las vidas de cuarenta personas sin miramientos. ¿Combatientes? ¿Terroristas? Por Dios, ¡era una boda! ¿Armados y peligrosos? ¡la mayoría de los muertos son mujeres y niños! Pero Bush sigue en sus trece...
[nonsense]
La neurona del horror lanza rabiosa sus impulsos, tan intensos que ni siquiera la todopoderosa indiferencia puede con ellos. Y te llega una corriente de rabia, desconcierto, horror y mucha tristeza. No sabes si llorar, vomitar o gritar con todas tus fuerzas. Y te preguntas: "¿De qué va a servir?". ¿Estamos tan podridos por dentro como parece?
Piensas que quizá la humanidad no haya sido siempre tan cruel y te das cuenta de que la globalización ha traído consigo al ojo que todo lo ve. Cuando no existía la televisión, y ni siquiera la radio, ocurrían las mismas atrocidades pero no nos enterábamos. Quizá al cabo del tiempo nos llegara un rumor de lo que había pasado, pero no en tiempo real. Quizá sea por eso por lo que podemos ver en las noticias como mueren diez personas en una manifestación pacífica, cuarenta en una boda o cómo unos soldaditos de plomo torturan a sus anchas sin que nos afecte lo más mínimo. No sólo la sociedad se está globalizando, la muerte también se ha convertido de un funesto ídolo mediático. Si nuestro cerebro no ignorara tanto horror quizá vivir medianamente cuerdo sería imposible.
[filtrar]
Hay una canción que dice:

[...] The death of one is a tragedy
The death of a million is just a statistic [...]

Marilyn Manson - The Fight Song

Me temo que tiene mucha razón.

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Cosas que pasan
by milio el día Mayo 19, 2004 11:40 PM
Comentarios

Me da vergüenza ser humana.

by: maRia el día Mayo 21, 2004 05:53 PM

Hmmmmm. La cita sí es de Marilyn Manson, pero se la tomó prestada a otra rockstar perversa: Yosif Stalin.

by: Kun el día Mayo 22, 2004 06:56 AM