Junio 20, 2004
Suffering
No sé qué tendrá el fútbol que es capaz de postrar a un país entero ante un televisor. A mí, particularmente, nunca me ha entusiasmado el fútbol. Exceptuando la época preadolescente donde la afición al fútbol se manifiesta como por arte de magia (quién sabe, podría ser algo hormonal), el fútbol me da un poco igual. Cuando uno está en la adolescencia tiende a asimilar los gustos de otros hasta casi convencerse de que son suyos. A mí me pasó algo parecido con el fútbol, seguía la liga con el único fin de poder hablar de ello con mis amigos y veía los partidos con mi padre como si aquello fuera una tradición inculcada por herencia. Me planteaba la situación con más curiosidad que devoción, haciendo de antropólogo de oficio con la cobaya en que, por momentos, se convertía mi padre. Me resultaba gracioso ver cómo algo tan simple (y tan complejo) como meter una pelota entre tres palos era capaz de cambiar el humor de mi padre. Aprendí deprisa que el mejor momento para pedirle algo suelto era cuando ganaba su equipo.
[estratega]
Pasaron los años y cada vez me interesaba menos el mundo de la pelota, convirtiéndome casi en bicho raro. Hay momentos en los que si no sabes de coches o de fútbol, te conviertes en un cero a la izquierda en una conversación. Los pocos partidos que veía eran los que aprovechábamos para montar una reunión improvisada de amigos, adorando al esférico y al botellín, encuentros a los que yo asistía más por la compañía que por el partido en sí. ¿Habéis intentado mantener una conversación con alguien que está prestando total atención a otra cosa? Es muy divertido.
La diferencia entre un aficionado al fútbol y yo es que el aficionado puede entretenerse viendo tres partidos el mismo día, aunque sean de la tercera división etíope. Yo, sin embargo, sólo aguanto los partidos con máxima tensión.
[como el de hoy]
Es difícil de explicar la sensación que te atenaza cuando tu equipo va perdiendo y ves que se le escapa el partido. Algo a caballo entre la ansiedad, el optimismo, la decepción y, en el fondo, la resignación ante la idea de una derrota. La eterna esperanza que siempre se convierte en decepción.
Al final, como todos esperábamos, se ha cumplido la crónica de una muerte anunciada. España se va a casa, lo que implica que en mi casa veremos menos fútbol y no tendré que preocuparme del calendario de la Eurocopa cada vez que quiera ver una película.
Tendremos que esperar al próximo mundial para que nos cuelguen la banda de favoritos.
[y romper los pronósticos]
Cosas que pasan
Lo que a mí me fascina es que a estas alturas alguien se sorprenda todavía de lo que hace la selección. Seremos los españoles y las españolas tan tan tan optimistas e ingenuos? Yo me llevaré una grata sorpresa el día que ganen algo. El resto...es historia.
(regresé! ;))
Luna: bueno, la verdad es que el tema del fútbol me da un poco igual. Y sí, somos muy ingénuos.
(bienvenida otra vez ;))
oye , el futbol es pasión. pasión por la plata.....
Aca en chile es asi por lo menos, me dolio la despdida predecible de España, en la euro 2004 .
Pero es asi la Unión Española equipo de mi Liga, quedo tb sin poder pelear el titulo. Imaginate 35 años sin gritar Campeón un grande Dormido..
grande!! Tira pa ra arriba, el futból da revanchas...........





