Junio 23, 2004
El Viaje
«Sentado en las escaleras de tu casa fumo un cigarro aparentemente distraído. Pienso en el por qué de los cómos y en todos los cuándos que jamás llegaron a ser pasado, que ni siquiera han acariciado las mieles del presente. Un hipopótamo vestido de policía le está poniendo una multa a un trapecista albino, pero yo no presto demasiada atención, sé que es algo que ha fabricado mi imaginación en plena desconexión de sistemas.»
[parpadeo]
«Hace tiempo que ya no pienso en ti (más de diez minutos), prefiero andar sobre la hierba con los pies descalzos. Los pájaros cavan túneles para escapar de los vuelos rasantes de algún perro carroñero mientras una sardina mafiosa tiene atemorizados a un par de gatos y yo... yo me limito a observar. Aprendo las leyes de un mundo que yo he inventado y le dicto mis conclusiones a una máquina de escribir que registra mis palabras en la espalda de un ejecutivo agresivo vestido de tuno.»
[sonrío]
«Ya es de noche y el sol sigue brillando porque la luna se ha quedado dormida (me susurra). Miro en derredor y no veo nada, alguien debería incluir manuales en las gafas de sol para avisar que hay que quitarles la funda antes de ponérselas. Una farola venida a menos ha tenido la gentileza de avisarme, y ahora veo todo con más claridad.»
[suspiro]
«Son las tantas de la madrugada, entendiendo las tantas como una medida de cantidad. Un hobbit de casi dos metros me agradece que le haya salvado la vida (un árbol lo agarró cuando se disponía a ordeñarlo para extraer cerveza con que alimentar a sus retoños) y me ofrece un baile regional como prueba de gratitud.»
[me desmayo]
«Es más tarde aún que en el último párrafo, es lo que tiene el paso del tiempo. Mi cuerpo está rematando a los últimos supervivientes de la horda psicotrópica que me atacó ayer. Se acabaron las sustancias alucinógenas y el mundo es, si cabe, un poco más gris. Si pudieras leer esta carta te preguntarías qué me ha llevado a escribirte algo que jamás recibirás. Con esa pregunta sólo conseguirías dejarme sin respuesta. Ayer quise conocer el mundo en el que, hasta no hace mucho, nadabas. Quería saber qué podría ser tan fascinante como para llevarte a la tumba sin pasar por la casilla de salida. Quizá haya sido una tontería, pero pensé que debía despedirte repitiendo lo que más te gustaba hacer: autodestruirte.»
«Aunque no lo creas, he aprendido una cosa: hoy sé menos que ayer. Quizá así es como uno comienza el viaje, quizá sea como una regresión paulatina donde cada día eres menos que el anterior, donde la muerte juega contigo como si fueras una piñata. Nunca he sido bueno para las despedidas, jamás me gustó decir adiós porque suena a algo definitivo. »
«Te dejo con un hasta pronto.»
Realismo ficticio
Qué imaginación mas dolorosa.
Formas imaginadas de dolores imperecederos.
Saludos
Muy bueno tu texto, me gusta como escribes. Me quedo con tu frase ''adiós suena a algo definitivo'' :) Por cierto, anoche te puse en links, espero que no te importe.
Cuídate.
KiFo: hay pocas cosas que quepan en nuestra imaginación y no puedan tener cabida en el mundo real... Esta es una historia que perfectamente podría ser real... Saludos.
LoveSong: muchas gracias ;). Te quedas con una despedida, yo habría hecho lo mismo. Gracias por enlazarme ;). Take Care Yourself.
by: milio el día Junio 30, 2004 01:47 AM¿Tiene realmente algo que ver con la imaginación o estás narrando un "viaje"? Te voy a enlazar también si no te importa, me encanta como escribes
by: Enrique el día Julio 13, 2004 12:20 AM




