Julio 12, 2004

La cima del árbol

Aunque el tiempo pasa, hay veces que preferimos mirar hacia otro lado. Y dejar que el reloj siga restando instantes a la cuenta atrás de nuestras vidas. Intentamos aislarnos en una burbuja atemporal donde las cosas pasan pero no cuentan, donde a veces no sabemos qué paso antes y cuáles fueron las cosas que pasaron después.
Pero un día miras atrás y te das cuenta de que la vida ha pasado sin que te dieras cuenta. Que tu edad no es sólo un simple número y que el mundo, aunque a veces no queramos, cambia.
[y cómo]
Entonces llega el momento en que nos encontramos cerca del final del camino, esperando que en cualquier momento alguien escriba la palabra Fin con letras blancas sobre fondo negro. Ese maldito epitafio que hemos tenido que colocar tantas veces en vidas que, como algunas películas, pensamos que nunca se acabarían. Personas que hemos enterrado bajo palmos de tierra y toneladas de olvido.
[negro olvido]
Y llega el momento en que nos damos cuenta de que encabezamos el árbol genealógico de nuestra familia y de que, tristemente, lo hacemos en solitario. No sé lo que se siente en ese momento, pero puedo augurar que se compone de altas dosis de tristeza.
Mi abuela enterró un par de años atrás a la persona con quien había compartido toda una vida. Recuerdo perfectamente el día en que me dijeron que mi abuelo había muerto. Una semana antes había sufrido un infarto cerebral que le había paralizado medio cuerpo. Después de unos días en el hospital su estado se estabilizó, recuperó las energías e incluso se atrevió a hacer bromas. Recuerdo las sonrisas forzadas que tenía que esbozar, sonrisas que casi se convertían en lágrimas cuando salía de aquella habitación de aquel maldito hospital. Los médicos nos dijeron que su estado era estable y que probablemente no habría complicaciones. Con esta idea en la cabeza volví a Madrid a estudiar, aplazando mi vuelta para el siguiente fin de semana.
A la hora indicada de un viernes maloliente cogí un autobús que me llevaría hasta él. Mientras yo viajaba, mirando sin ver cómo el paisaje se creaba y destruía a mi paso, mientras ignoraba una desafortunada película, mi abuelo se moría. Le había dado otro infarto cerebral que debía acabar con su vida. Mis padres no me dijeron nada y, cuando llegué al hospital, leí en los ojos de mi madre que ya no había lugar para la esperanza. Mi abuelo me había estado esperando pero no le llegaron las fuerzas para verme por última vez.
Los días siguientes son una nebulosa en mi memoria. Recuerdo que aguanté el velatorio impasible y que no me derrumbé hasta el día del entierro. Recuerdo entrar en la iglesia aunque mis principios me decían que no debía, no sé por qué lo hice. Ese día mi abuela se quedó sola, pasó a encabezar el árbol genealógico en solitario, comenzó a contar sus días sabiendo que sus cuentas estaban saldadas y que podía irse en cualquier momento.
Dicen que la procesión va por dentro, quizá ese sea el motivo por el que asume la siguiente etapa de su vida estoicamente: la residencia. Incluso ha sido ella quién ha propuesto el traslado, a sabiendas de que ya no puede valerse por sí misma. Aunque no nos lo diga, sus ojos vidriosos dicen que está comenzando el último capítulo de su vida.
Y yo no puedo menos que estar triste, aunque sé que lo mejor para ella, en estos momentos, es vivir en una residencia.
[continuará]

by milio el día Julio 12, 2004 11:43 PM
Comentarios

Siento que tengas que pasar por esa situación, aunque no sea de una manera directa. En fin, trata de verlo como un paso obligado en la existencia humana, aunque a veces sea demasiado duro para aceptarlo.

by: Enrique el día Julio 13, 2004 12:17 AM

Mi profesora de piano era como mi abuela. Tenía cáncer y mis padres no me lo dijeron. Tras una temporada sin clases, comiendo oí a mi madre decir "Conchita ha muerto". Lloré y a mi hermano no se le ocurrió otra cosa que "venga ya, si lo estabas deseando". No pude tocar el piano en mucho tiempo, y puede que sea desde entonces que tengo miedo escénico. Es cierto que deberíamos aceptar el paso del tiempo, hace ya ocho años que murió y parece que fue ayer.

by: azaroa el día Julio 13, 2004 12:55 PM

Benditos blogs aquellos que hacen un nudo en la garganta
que te dijan sin palabras para un mísero comentario...
que te emocionan hasta las entrañas...
Bonita manera de escribir
Gracias milio

by: KATREyuk el día Julio 13, 2004 01:34 PM

De vez en cuando hago una visita para ver cuántas cosas has escrito.
Hoy he empezado a leer tu post que hablaba del paso del tiempo y me ha enganchado, puesto que es un tema que me apasiona, a la vez que aterroriza.
Poco a poco, casi sin quererlo, me he ido metiendo en la historia y las lágrimas han brotado de una manera silenciosa, pero no han terminado de salir.
Es más natural que mueran primero nuestros ancianos abuelos, que han visto tantas cosas de la vida, tras esto tíos o padres, amigos, pareja (no por este orden) y luego nosotros.
Es dolorosísimo que uno de nuestros abuelos se vaya... pero cuando se altera el orden más o menos natural creo que es mucho peor, mucho más doloroso e incomprensible.

Un saludo milio, me encanta como escribes.
El próximo Efeyl quizás podamos cruzarnos y saber quiénes somos.

by: Ridalma el día Julio 14, 2004 11:09 AM

Enrique: supongo que es ley de vida, y me resigno a que algún día me pase a mí. Al menos eso significará que he llegado a viejo.

azaroa: esas cosas son las que te marcan. La primera persona en tu vida que muere es la que más te marca. A mí me pasó con mi abuela paterna y, la verdad, es que aún me acuerdo como si fuera ayer... y deben haber pasado unos siete años. Al menos me quedó su recuerdo.

KATREyuk: gracias a ti KATREyuk, si ese comentario es estar sin palabras, que venga el de arriba y lo vea ;). Es bueno emocionarse, e igualmente bueno transmitir emociones.

Ridalma: uno piensa que es capaz de asumir la pérdida de un ser querido, pero eso, al menos al principio, es imposible. Del estado de shock pasas a la nostalgia, y de la nostalgia al vacío. Si quien muere es una persona anciana, no tenemos más que resignarnos, pues es ley de vida. Pero cuando la muerte se equivoca y ataca a una persona joven... yo he vivido eso una vez en un entorno más o menos cercano, y no se lo deseo a nadie.
Gracias Ridalma, yo también paso por tu blog de vez en cuando ;). Al siguiente egeyl "grande" iré seguro, de momento tengo mi reserva para el FantasyRev de octubre, si vas allí nos veremos ;).

by: milio el día Julio 16, 2004 04:45 AM