Julio 15, 2004
Sin noticias de Milio 1
«Ciertamente, este es un planeta extraño. Después de una exploración profunda (de unos veinte minutos), hemos llegado a unas conclusiones que, cuando menos, nos parecen asombrosas. Los habitantes de este planeta, que se hacen llamar humanos, son muy peculiares. Su estado de evolución parece muy sofisticado teniendo en cuenta que sus cuerpos y mentes son comparables a las de un niño de dos años en nuestro planeta. No obstante, su evolución es de un 11% en la escala Oilim. Sus movimientos son increíblemente torpes y hablar de rapidez mental en su caso es una exageración.»
«Ciñéndonos al protocolo usual de actuación, pasaremos a detallar los pormenores de la misión. Normalmente utilizamos el lenguaje nativo que se habla en el planeta de exploración y, hasta ahora, nunca se nos había planteado una situación como ésta: se hablan multitud de lenguas. Hemos optado, finalmente, por el dialecto usado por el sujeto al que abducimos (curiosa palabra), conocido como Castellano.»
«Aterrizamos en suelo terrestre el día 16 de julio (Viernes) del año 2004 (en contra de todo pronóstico, el año cero no es el año en que nació esta civilización), hora local, en un lugar que, según nos dijeron después, recibe el nombre de vertedero. Un vertedero es un lugar donde los humanos (como se llaman a sí mismos estos curiosos personajes) almacenan sus deshechos y, posteriormente, los queman o reciclan (aún no han aprendido a reciclarlos usando su estómago, los caminos de la evolución son inescrutables...). Aterrizar en ese lugar nos hizo sentirnos como en casa. A mi compañero se le escapó alguna lagrimilla y yo me contuve a duras penas.»
«Una vez activado el mecanismo de camuflaje, emprendimos el camino a la ciudad buscando un sujeto de análisis. No fue difícil encontrarlo, escogimos a un individuo que parecía desorientado, haciéndonos pasar por lo que aquí llaman policías. Pudimos comprobar, de primera mano, lo que se siente al descargar adrenalina con una porra, algo que deberíamos aplicar en nuestro mundo. Nos llevamos al sujeto a la base de operaciones e iniciamos el análisis. Pero vayamos por partes.»
«Una de las cosas que más nos chocó del sujeto, es que ingería religiosamente dosis de un líquido llamado whisky. Observamos que conforme se aumentaba la dosis en sangre, el sujeto perdía la capacidad de la coordinación, el habla y, al final, el equilibrio. Comprobamos, asimismo, que no sólo respiraba oxígeno, sino que mezclaba este gas con una mezcla de compuestos inexplicable que tiene el nombre de tabaco. Parece expulsar el humo por la boca casi con veneración, quizá hayamos encontrado signos de un culto o religión, deberíamos investigar más sobre ello. Fue después de observar al sujeto durante un par de horas cuando decidimos que era una muestra idónea y procedimos a la captación. Aquí es donde usamos el truco de la policía.»
«El sujeto no disponía de medio de transporte, al contrario que muchos de sus semejantes, que se desplazaban en unas cajas extrañísimas que expulsaban humos similares al tabaco. Creemos que esa puede ser la causa de un olor tan peculiar. Después de descargar varios golpes sobre el sujeto, como habíamos visto en la documentación audiovisual (Volumen LXIX, disolver manifestaciones contra la guerra, métodos y consejos.), procedimos a arrastrar al sujeto a la nave. Al despertar en la camilla de abducciones (usaremos el término terrícola), comenzó a pedir agua a gritos y a quejarse de algo que llaman garrafón. Más tarde, cuando le examinamos sus órganos vitales, encontramos diversos productos de limpieza, anticongelantes e incluso ácido sulfúrico en lo que ellos llaman hígado; supusimos que era a causa del garrafón. Mi compañero apuntó que ese garrafón podría servir para limpiar motores oxidados, y yo me mostré de acuerdo.»
«El scanner cerebral arrojó unos resultados insólitos. Estos sujetos no cooperan con el resto de la especie para conseguir la supervivencia, disfrutan más matándose unos a otros. Además, la imagen que tienen de lo que llaman vida inteligente extraterrestre es repulsiva, seguramente fruto del delirio de algún antepasado.»
«Consideramos, a la vista de los resultados, que estos sujetos no son válidos ni como esclavos. Descartando, por supuesto, cualquier trato diplomático. Seguramente nos recibirían de forma hostil y tendríamos que aniquilarlos, lo cual es un gasto de energía innecesario, pues ellos serán quienes se suiciden como especie. Aconsejamos, pues, volver a este planeta en un lapso de mil o dos mil años.
«Fdo: Paco (puesto que mi nombre no tiene traducción en este lenguaje, he optado por elegir uno fácil de pronunciar).»
[vaya, parece que he salvado el mundo]
Realismo ficticio
Muy mordaz el humor cruel de este texto.
Genial.
Saludos.
buena observación sobre el destino de la humanidad... nos cargamos el mundo? no: el mundo es el mundo y nada mas... lo que nos cargamos son las condiciones para la vida, para nuestra vida.
La máquina ya está en marcha.
KiFo: gracias ;). Supongo que sería divertido que me abdujeran y sacaran las conclusiones suficientes para asegurarse de que no merece la pena esclavizarnos. Hay formas más elegantes de salvar el mundo (a lo superhéroe), pero tampoco estamos para elegir ;).
Golfo: Sí, es una reflexión que da mucho que pensar. Realmente no nos cargamos el planeta, porque éste ya existía antes de que llegara la vida a sus entrañas. Lo que sí nos cargamos es el mundo tal y como lo conocemos. Uno se consuela al saber que si nos extinguimos, al menos algo sobrevivirá en este maltrecho planeta. Gracias por el comentario.
by: milio el día Julio 21, 2004 04:19 AM




