Julio 21, 2004
De puntos y saldos
Cuando uno deja que el Caos tome las riendas de su vida no puede esperar que nada salga como había planeado. Caos es como una nube de gas que se expande tapando cada rincón, cada recoveco. Ocupando dominios donde, no hacía mucho tiempo, campaba a sus anchas el Orden, un ente acomodado y venido a menos.
Tus horarios se trastocan, tus planes se hacen trizas y te rindes a sucumbir en una vorágine de incertidumbre que sólo en algunas ocasiones puede llegar a ser deliciosa (el resto es una maldición). Esta noche, caminando por Madrid en dirección al metro, con las farolas y algún trasnochador como única compañía, he pasado por un Caja Madrid. Y me he dado cuenta de que llevo casi un mes sin utilizar ningún cajero. Y no es porque no quiera, sino porque no hay cajero que me reintegre los cincuenta céntimos de euro que tengo en la cuenta. He sonreído al pensar que, afortunadamente, tengo dinero en casa, el suficiente para aguantar hasta que la siguiente inyección monetaria riegue mi maltrecha cuenta con unas gotas del elixir de la codicia.
[bendición y maldición a la vez]
Cojo mi espada de hojalata e intento ahuyentar con estocadas al vacío al fantasmal del Caos que amenaza con destruirme. Me considero un tipo con suerte, pero no una suerte genérica, no la que todos buscamos. Ese azar que se compone de pequeños detalles y no de grandes golpes de suerte (que es con lo que todos soñamos). Acordarse de pagar la matrícula de la universidad el último día (y no el siguiente), recordar un cumpleaños cuando apenas faltan unos minutos para que se termine, recordar una cita que creía olvidada con el tiempo justo de rectificar y aparecer sonriente... La lotería no me tocará, pero cada día me toca un pequeño reintegro.
[que no me hará rico]
Mirando al Caos a los ojos (unos ojos rojos que se materializan en la oscuridad) he intentado planificar mis vacaciones con la menor incertidumbre posible. Creo que me iré un par de fines de semana a lugares dispares de la geografía española. Los destinos están medio planificados y dependen, en gran medida, del crecimiento exponencial de mi cuenta corriente (con un saldo de cincuenta céntimos es fácil soñar con un crecimiento exponencial).
La voz de mi madre diciéndome que tenía una carta me ha sacado de mis cavilaciones, era una carta de Vodafone. Me han escrito para comunicarme que tengo -1 puntos en su maravilloso programa de puntos. Y yo me pregunto: ¿eso significa que les debo dinero?
[Caos ya está haciendo de las suyas]
Yo, me, mí, conmigo
Creo que es delicioso que Caos tome a veces el control.
No aguanto la monotonía de Orden.
Saludos.
Espero que me incluyas en los planes de, al menos, uno de esos fines de semana!!!
Un beso enorme.
KiFo: sí, tienes razón, el caos puede ser genial en ciertas ocasiones... pero cuando se convierte en una costumbre, lo mejor es huir ;). Saludos.
La_Rachel: por supuesto ;). Esto no tenías ni que dudarlo :). Otro beso del mismo tamaño :*
by: milio el día Julio 26, 2004 02:35 AM




