Agosto 03, 2004

Subterfugio en Barcelona

Realidad:

Llevaba planeando esta escapada a Barcelona desde hacía demasiado tiempo. Quizá por eso no me explicaba por qué tenía que dejarlo todo para el final, aunque esta vez no fuera por mi culpa.
[a priori]
Tenían que alinearse demasiados planetas para que se dieran las conjunciones necesarias que me llevarían a Barcelona el mismo lunes. Pero uno de esos planetas tenía un gran signo grabado en su vientre: . Al final acabé comprando el billete de avión el miércoles, un vuelo que saldría a las nueve de la mañana del día siguiente. Todo parecía ir sobre ruedas, algo que no dejaba de inquietarme. Algo anormal en una vida controlada por el caos.
El día antes estuve haciendo el equipaje hasta las cuatro de la madrugada. Padezco un síndrome que no tiene nombre pero que muchos sufrimos en silencio (cualquier parecido con la publicidad de una crema antihemorroides es pura coincidencia), que me obliga a permanecer en vela la noche anterior a un viaje, presa de un nerviosismo inexplicable. Y, para más inri, a este síndrome se le unía la inquietud porque todo fuera tal y como había planeado.
[inusual]
Al día siguiente (ése que en las películas llaman el día D) y a la hora indicada (la hora H) estaba en el aeropuerto, perdido entre carteles, correspondencias, terminales y facturaciones: era la primera vez que viajaba en avión. Pregunté al primer empleado que encontré por el camino y me ayudó a sacar mi billete (comprado en una agencia fulera por internet). Después de sacar el billete y cuando se disponía a desearme un buen viaje, recordó algo de improvisto y me preguntó:
¬ ¿Tienes el DNI caducado?
[horror]
Es en este momento cuando uno se maldice por no haber renovado el carné... en cuatro años.
¬ Pues... pues sí, está caducado.
¬ ¿Tienes pasaporte? ¿Carné de conducir?
¬ No, nada...
¬ Pues me temo que no te van a dejar entrar en el vuelo...
[pánico]
Caos, oculto tras una papelera, se reía a carcajadas. El solícito empleado buscaba en su mente una solución.
¬ Verás, es que este vuelo es por la terminal 1, que corresponde a vuelos internacionales. Por eso te van a pedir la documentación. Intentaré cambiarte a un vuelo de la terminal 2.
¬ Joder, si en la agencia me dijeron que era de la terminal 2.
El empleado empezó a mover los hilos y a hacer llamadas mientras yo entonaba cánticos a alguna deidad pagana. Finalmente me miró, satisfecho con su eficiencia, y me dijo:
¬ Bien, te lo cambiamos. Vete a la ventanilla de ventas y cuéntales tu caso.
En ese momento pensé que me había salvado, como siempre, por los pelos. En el último momento el azar había cambiado la cara del dado que se tambaleaba sobre la mesa.
[o eso pensaba]
Llegué a la ventanilla de ventas y me coloqué religiosamente en la cola. La taquillera me miraba desde su búnker con los ojos entornados, en posición de defensa. Le expliqué mi caso mientras le suplicaba con los ojos. Ella se mantuvo impasible y me escupió:
¬ Tiene que abonar la diferencia, que son noventa euros.
¬ Pero si su compañero me dijo que no tenía que abonar nada... Además, el billete me ha costado setenta euros, ¿cómo voy a pagar noventa más?
¬ Es lo que hay. ¡Siguiente!
Me debatía entre la rabia y el desconcierto. Llamé a la agencia pero no habían abierto las oficinas, y la voz enlatada del contestador no parecía ofrecerme muchas soluciones. Quedaba menos de una hora para que saliera el siguiente vuelo y mis nervios ya estaban a flor de piel. Entonces salió en mi ayuda la picaresca que algunos llaman española pero que supongo que tendrán en otros países: iría directamente a la ventanilla de facturación. Allí me recibió una mujer con una sonrisa radiante. Realmente habría sido fácil perderme en sus ojos... o en su escote, pero no tenía tiempo. Le conté mi caso y ella me dedicó una carcajada sincera cuando le enseñé mi DNI caducado desde hace cuatro años.
¬ ¡Si no pareces ni tú! —me regaló una sonrisa y dos pestañeos.
¬ Bueno, es que no he tenido tiempo de renovarlo... —yo le regalé una sonrisa de sincera estupidez.
¬ Bueno, no te preocupes que te lo cambio.
Cogí mi billete y, mientras me alejaba, llegó a mis oídos la voz de la azafata contándole la anécdota del chico con el DNI caducado desde hace cuatro años a otra clienta. Me alejé sabiendo que aquella mujer tendría una anécdota que contar a sus amigos.
Por fin iba a volar por primera vez...

Un lugar secundario en mi mente:

Una luz mortecina se filtraba por las oquedades practicadas en la roca, que no eran más que toscas ventanas. En el interior de aquella estancia imposible un enano de jardín trabajaba sin descanso. Manipulando, con dedos expertos, una máquina ruidosa. En la puerta, un cartel se mecía con un viento irreal, sujeto por uno de sus clavos. El otro llevaba roto una eternidad. En el rótulo se podía leer: "Registro de las primeras veces".
Siempre llegaba información a aquella parte de la máquina grabadora de mi memoria, pero normalmente era trivial: "el primer helado de coco que prueba", "la primera vez que escucha tal canción"... Pero aquel día llegaba un encargo importante: "la primera vez que monta en avión". El enano de jardín (sólo una mente tan desviada como la mía podía poner a semejante personaje al cargo de una parte de su memoria). Este operario era el que se encargaba de suprimir las partes menos cinematográficas de la historia y convertir el suceso en un gran recuerdo.
¬ Vaya, vaya. ¿Qué debería suprimir? Hmm, quitaremos el incidente del DNI caducado. ¿Sería muy ambicioso insertar el recuerdo de una clase bisnes? No, no es buena idea, este infeliz sólo sabe lo que es la clase turista.
El enano, harto del silencio, se había acostumbrado a hablar consigo mismo.
[y con las paredes]
¬ Omitiremos el detalle de que se ha mareado en el despegue y pondremos en su lugar un subidón de adrenalina.
Hablaba mientras sostenía un cigarrillo en los labios, lo que le confería un extraño acento tejano. Iba cortando trozos de la película y añadiendo otros, sin importarle de que pareciera una película montada por un niño de dos años.
¬ Y, como nota final, cambiaremos al sobrio ejecutivo que iba a su lado por una mujer neumática que no paraba de mirarlo.

De vuelta a la realidad:

El plan de ruta estaba más o menos establecido y, como todos sabemos, es la única condición necesaria y suficiente para que no se cumpla. El primer día fuimos a Port Aventura pero llegamos a las cuatro de la tarde tras una serie de contratiempos que casi nos llevan a Tarrasa y que nos dejaron colgados en Tarragona. Esos benditos contratiempos que son la salsa de la vida.
Yo me iba a alojar en casa de un amigo, un bonito apartamento en Castelldefels, a pie de playa. Quizá fue por esto por lo que al final no he visto apenas Barcelona. Eso quizá fue lo único malo del viaje, pues llevo mucho tiempo queriendo conocer a fondo la ciudad de Barcelona, supongo que tendré que dejarlo para la próxima vez. Sólo estuve un par de veces en la ciudad, y una de ella fue de paso. Y la otra fue una noche que también estaba planificada desde hacía mucho: una visita al Razzmatazz. Allí fue donde mi mente trastornada inventó una palabra que aún me causa carcajadas tontas: waterparties (aguafiestas).
Si ya de por sí el fin de semana prometía, una amiga que estaba también en Barcelona se vino el fin de semana con nosotros, lo que nos acercó un poco más a la perfección, si cabe. Ir a la playa, quedarse horas hablando tirado en un colchón con vistas al mar, beberse una copa en la playa y aprender un poco más de las mujeres.
[la dolce vita]
Como no podía faltar nadie en el baile, Caos seguía agazapado entre las sombras. E hizo de trabajo con tanta eficiencia que no pude volverme en avión (por dejarlo todo para el final) y tuve que coger el tren. Incluso hizo que se averiara la máquina del tren y que estuviera parado el tiempo justo para que no nos devolvieran una cuarta parte del billete.
[un trabajo impecable]
Y en el viaje me vuelta tuve todo el tiempo del mundo para mirar por la ventanilla y recordar mi primer viaje en avión, sin marearme y con aquella rubia neumática de compañera.

Clasificado en:
Yo, me, mí, conmigo
by milio el día Agosto 3, 2004 11:21 PM
Comentarios

Tú si que eres punki.. Con el carnet caducado desde hace cuatro años :)

by: evam el día Agosto 4, 2004 10:57 AM

joe, y yo que pensaba que era sólo a mi a la que le pasaba cosas raras en los viajes, que alivio...
:P. Si eso te pasa por no venir a Jaén que no hay que coger aviones ni na. Te llamo,okis!
besitos (y a ver si renuevas el carnet que esas criaturas también tienen que comerrr)

by: pizco el día Agosto 4, 2004 11:22 AM

From lost to the river.

¿Siguen poniendo música infantil en Razzmatazz para echar a la gente?

by: Dani el día Agosto 4, 2004 02:05 PM

Cuando yo fui me la pusieron, pero ya hace de esto como 5 años xD

by: Xandre el día Agosto 4, 2004 06:06 PM

A mi tambien me ha pasado lo del carnet, pero para vender el coche, madre que vergüenza, en fin, son cosas que pasan. Saludos Milio :)

by: Jose P. el día Agosto 6, 2004 09:48 AM

Milio...me tienes fascinada leyendote,no había tomado conciencia de q el caos puede regir mi vida...y quizás es q la rige y yo ni cuenta...me has hecho sonreir e identificarme en algunas cosas, me agrada tu sentido del humor y poseo pocas cosas y entre ellas el lujo de reirme de mi misma...eres encantador
Marifer.

by: mf el día Agosto 7, 2004 08:39 PM

evam: jeje. Ahora me da la risa, pero en el aeropuerto me puse blanco (aún más). Tendré que renovarlo, aunque no sé si intentar batir el record guiness xD. Saludos vertiginosos ;)

pizco: weno, sabes que tengo un viaje pendiente a Jaén. Pero... es que tengo tantos viajes pendientes y tan poco dinero... En fin. Bon voyage. Besos.

Dani: pues nos fuimos un poco antes de que cerraran porque estábamos reventados. No sería el primer sitio donde me ponen música infantil para echarme (y consiguen todo lo contrario :P). La próxia vez que vaya espero quedarme hasta el final y comprobarlo. Ya te contaré ;). Saludos.

Xandre: jajaja, veo que sólo dejas comentarios en mi blog para hablar con otros :9. Ten amigos para esto :P

Jose P.: si a mí no era la primera vez que me pasaba algo con el carnet... en 4 años he tenido tiempo para anécdotas ;). Pero claro, como eran cosas triviales, nunca me decidía a renovarlo. Saludos.

mf: qué decir cuando uno se queda sin palabras. Mira dentro de tu vida y verás que hay muchas más cosas sorprendentes de las que imaginabas ;). Muchas gracias por tus palabras, los halagos siempre sin bienvenidos (uno que, como todos, tiene su vena narcisista). Vuelve cuando quieras, esta es tu casa.

by: milio el día Agosto 9, 2004 02:55 AM