Septiembre 12, 2004

Mar Adentro

El viernes, después de una semana extraña que parecía no querer acabar, había planeado ir al cine con unos amigos. Había perdido el metro anterior y tendría que hacer malabarismos para llegar antes de que empezara la película. En el andén, libraba una lucha a vida o muerte con el discman, intentando desenredar los cables que, por momentos, parecían los tentáculos de una bestia marina que pugnaban por asfixiarme. Inmerso en mi ridícula escena heroica no percibí un movimiento a escasos metros por mi visión periférica, por eso el sonido de una voz patosa casi me hace dar un brinco.
¬ Me gustaría ser tu amigo.
La voz de aquel pobre borracho se dirigía a una chica neumática que intentaba ignorar su presencia como lo habría hecho con un insignificante mosquito, ni siquiera se dignó a apartarlo de un manotazo. Entonces el mosquito centró su atención en mí y se acercó con pasos zigzageantes, dejando tras de sí el mismo rastro que dejaría una serpiente.
¬ Me gustaría ser tu amigo.
El dulce olor de un tipo de alcohol que no supe especificar casi me hizo tambalearme. Me tomé mi tiempo mientras simulaba apagar el discman (que no había conseguido encender) e intentaba librarme de la presa de los cascos.
¬ Me llamo José, y soy de Ecuador.
Evalué la situación y llegué a la conclusión de que lo mejor sería seguirle el juego a aquel pobre borracho. Detesto a los borrachos excepto cuando yo mismo lo estoy, y aquel chico había bebido por él y por todos sus compañeros (y por mí el primero).
¬ Yo soy Emilio.
Me tiende su mano como el que sostiene un filete y se la estrecho con fuerza. Él me mira con ojos vidriosos.
¬ Yo es que quiero ser español de pura cepa. De verdad.
Se me ocurren mil respuestas, pero opto por el camino de la metafísica, ya que los locos y los borrachos son lo más parecido a un visionario.
¬ Cada uno es de donde elije ser. Si quieres sentirte español, adelante. Prefiero pensar que todos somos ciudadanos del mundo y que no importa dónde hayamos nacido, sino donde estamos.
Le dirijo una mirada al discman esperando que me llame pedante pero, en su naturaleza de objeto inanimado, se conforma con enroscar sus tentáculos en mi cuello.
[y presionar]
¬ Ya, pero yo quiero ser español, español.
Quizá no me haya escuchado o, simplemente, no quiera escucharme. Pienso en venderle la idea de que el papel que él desea no es más que eso: un papel. Y recuerdo las caras de los inmigrantes que mueren en el mar cada día, que vienen buscando un papel y se hunden en aguas traicioneras. Las voces de los emigrantes españoles que hace décadas tuvieron que irse con lo puesto y que tuvieron que trabajar en lo que otros no querían, obedecer órdenes pronunciadas en idiomas guturales y, para ellos, ininteligibles. Y el reflejo en el espejo del desarrollo de esos mismos emigrantes que, en su imagen especular, son los inmigrantes que vienen aquí a trabajar en lo que nosotros no queremos. Y sé que no puedo venderle un sueño, por mucho alcohol que lleve en sangre.
¬ Yo en Ecuador era algo, yo tenía reconocimiento. Y aquí no soy nada. Quiero ser el más español de todos, quiero que me reconozcan.
Nos llega el silbido del tren desde la oscuridad de los túneles. Un silbido que parece despertar a José de sus divagaciones etílicas. Por un momento desaparecen las cortinas de sus ojos.
¬ Bueno, ya hablaremos en otro momento. Adiós.
¬ Adiós, encantado.
Giro sobre mis talones y avanzo por el andén. El discman se rinde al fin y consigo encenderlo mientras me pregunto si el encantado que pronuncié es como ese perdón que se pide sin que a uno le importe que le perdonen, esa disculpa automática que nos sale cuando pisamos a alguien.
Llego al cine casi echando el estómago por la boca, después de subir corriendo los cinco tramos de escaleras mecánicas de la estación, y entramos justo a tiempo para que el acomodador nos haga la photo finish mientras con la mano libre mutila nuestras entradas.
[acrobacias]
En la sala nos esperaba Mar Adentro, una película que prometía sonrisas y lágrimas, una película que me encantó. Me hizo recordar aquellas imágenes de Ramón Sampedro pidiendo una muerte digna, clamando por su derecho a la eutanasia. Recuero que, durante un tiempo, todo el mundo hablaba de ello, en todos los telediarios había algún apunte sobre el tema. Hasta que un día, como pasó con la guerra de Irak, con las armas de destrucción masiva y con el último romance de una famosa septuagenaria, se dejó de hablar de aquello.
[cortinas de acero]
Después de haber contenido las lágrimas (a excepción de algún torrente furtivo que se me escapó), la película se acabó. Nadie se movió de su asiento, todos permanecimos mirando los créditos, recuperándonos poco a poco. Y cuando las letras de Mar Adentro bajaron como un telón sobre fondo negro, me acordé de José y pensé que sus problemas empezaron mar adentro, al otro lado de un mar venido a más y que llamamos océano.


Aquí puedes leer el testamento de Ramón Sampedro.
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Miradas de cine
by milio el día Septiembre 12, 2004 11:59 PM
Comentarios

A mi también me encantó Mar Adentro, me hizo pensar, sentir, llorar, reir... Vamos, me recorrio por dentro.
Un saludo y enhorabuena por tu página, no puedo dejar de llerla :)

by: Edda el día Septiembre 13, 2004 08:20 PM

Edda: Sí, tanto la dirección como los actores (en particular Bardem) son geniales. El argumento es triste pero con final feliz (aunque no puedas casi reprimir las lagrimillas).
Gracias por la felicitación, ven siempre que que quieras, será un placer ;)

by: milio el día Septiembre 13, 2004 09:50 PM

siempre impresionan tus textos.
besitos

by: ladyapril el día Octubre 12, 2004 10:42 PM

LA PELICULA ESTA REALMENTE GENIAL he llorado y he reido con la misma intensidad... cuando las cosas nos van mal, habra gente k les ira peor por eso tenemos k aprender a sonreir siempre.nunca podre olvidar a Pedro, pero le recordare sonriendo, al morir, el ,empezo a vivir...k dios te bendiga alli donde estes!!!!!!!!

SI LA VIDA TE DA LA ESPALDA.....TOCALA EL CULO!!!!

by: jola el día Noviembre 15, 2004 11:42 PM

cuando yo fui a verla también todo el cine se quedó callado, como si ramón no se hubiese ido.

by: clara el día Diciembre 11, 2004 04:43 PM