Septiembre 21, 2004
Página en blanco
Abrió los ojos y supo al instante que no recordaba nada del día anterior. Podría haber nacido ese mismo día y tendría los mismos recuerdos que en ese momento. La única certeza que había en su vida eran esas pérdidas de memoria, era lo único que podía recordar.
Harto de vivir en un universo donde el pasado caducaba a las veinticuatro horas, un día decidió que lo anotaría todo en un cuaderno. Narraría lo que recordara de cada jornada en papel cuadriculado, con la esperanza de que ese orden cuadriculado que gobernaba el papel se le contagiara de algún modo. Aquel cuaderno contenía los últimos cinco meses de su vida, sin comienzo, nudo o final. Una serie de folios de contenido inconexo que pretendían servir de recordatorio.
Se incorporó lentamente y se sobresaltó al escuchar el sonido de una respiración pausada y casi inaudible: alguien dormía en la misma cama. Las sábanas ejercían de censores ante aquel desnudo integral, sugiriendo más de lo que mostraban. Necesitaba saber quién era esa mujer que compartía su lecho y que, obviamente, no había venido sólo para dormir.
[¿o sí?]
Maldijo aquella amnesia que cada día acudía, puntual, al borrado de su memoria. Extrajo el cuaderno de un cajón con movimientos lentos, temiendo despertar a su improvisada compañera. Cuando comenzó a escribir aquel particular diario se dio cuenta de que la mayoría de los días no era capaz de recordar que debía apuntar sus vivencias, así que había llenado la casa de notitas con todo aquello que quería recordar, incluyendo la ubicación del cuaderno y su cometido, como había leído en un libro.
[cuyo nombre era incapaz de recordar]
Comparó la fecha que marcaba el despertador digital con la que había escrita en el último apunte de su cuaderno. Entonces miró a la mujer que dormía plácidamente y supo por qué el día anterior no había anotado nada. Quizá cuando él quiso escribir ella le susurró al oído que ya habría tiempo más tarde. Quizá le besó y entonces el torbellino se tragó su voluntad, la aplastó como un elefante a un mosquito: quizá sin querer. Cabía la posibilidad de que no hubiera escrito nada porque no se le hubiera ocurrido una explicación convincente para interrumpir una noche íntima por un miserable cuaderno. ¿Y si ella lo había leído?
Entonces todas esas ideas se mezclaron en su cabeza y de ellas surgió una conclusión, no muy halagüeña: había perdido un día de su vida. Alguien le dijo una vez que somos lo que recordamos. Probablemente había sido su padre, como pasa en las películas, o aquel abuelo arquetípico que siempre contaba batallitas en la hora de la siesta. Habría sido alguna de esas personas desconocidas que protagonizaban las fotos dispersas por toda la casa. Aunque él no fuera capaz de recordarlo, siempre que alguien le preguntaba "quién era aquella chica tan delgada que sonreía a la cámara" o "quién era aquel anciano entrañable que posaba con un enfado monumental", él se inventaba una respuesta. Unas veces eran parientes lejanos que lucharon en alguna guerra olvidada, otras veces eran modelos posando para un fotógrafo costumbrista. Y siempre reía por dentro de aquella ocurrencia suya que para él era totalmente nueva, aunque no supiera que la repetía cada vez que tenía la ocasión.
[reinventarse cada día]
Así pues, si somos lo que recordamos, él había perdido un día de su vida. Mejor dicho, aquel día nunca había existido. No intentaría recordar cómo sedujo a aquella mujer, si cenaron en un restaurante o si acabaron en un bar de copas intercambiando saliva al ritmo de la música de algún cantante prefabricado. ¿Qué le habría contado sobre su pasado? Había leído en sus apuntes todas aquellas historias que había inventado sobre su pasado. A veces lacrimógenas, otras épicas. Siempre algo que no fuera la verdad.
Tenía la sensación de estar viviendo una ficción continua, de ser el personaje que todo escritor habría querido para su novela, un individuo que puede reinventarse cada día, sin importar que así diera al traste con todo el argumento del libro. Un personaje comodín.
En la calle llovía copiosamente. Se acercó a la ventana y leyó la nota que había pegada junto al marco con las fechas de las estaciones. Era un día de otoño, no era extraño que lloviese, aunque el verano se hubiera marchado hacía apenas unos días. Un niño cruzaba sin mirar la calle y estuvo a punto de ser atropellado por un coche que, bajo la intensa lluvia, parecía un delfín bajo las olas, un Moisés moderno separando las aguas de un mar que casi era negro.
¬ ¿Moisés? ¿Quién diablos era Moisés? Quizá algún cantante de esa música que en el canal de vídeos musicales llamaban rap.
Desde la cama llegó un pequeño quejido. La figura menuda de aquella mujer se revolvía entre las sábanas y, de entre su pelo largo, surgieron dos ojos negros que le miraron fijamente.
¬ Buenos días... Ufff, qué resaca. Maldito alcohol, la noche de ayer es ahora una gran laguna etílica.
Él la miró enigmático.
¬ A mí me ha borrado toda mi vida, hasta esta mañana.
Ella rió con ganas.
¬ ¡Qué cosas tienes! Tengo que irme a trabajar, ¿me llamarás mañana?
¬ Descuida.
Ella no dijo nada más y se limitó a vestirse, exhibiendo unas curvas que le dejaron sin respiración. Para él era la primera vez que las veía y, sin embargo, llevaba meses disfrutando de aquellos despertares. La acompañó a la puerta y tras un beso breve de despedida ella se giró una última vez.
¬ Y si no me llamas te llamaré yo, que ya no me creo ese juego tuyo de hacerte el duro y no llamarme.
Le guiñó el ojo y se fue, sin saber que la noche siguiente el vería en ella una persona totalmente nueva y desconocida, un nuevo misterio que resolver.
[una página en blanco]
Realismo ficticio
Escalofriante.
Genial.
Es vd. un genio.
by: Jisakiel el día Septiembre 22, 2004 05:34 PMMe suena a Efecto Mariposa... En ocasiones sería increible vivir sólo de tu diario... aunque a veces dan unas ganas inmensas de borrar ciertos párrafos... jaja (al menos a mí sí)
Me suena a Efecto Mariposa... En ocasiones sería ideal vivir sólo de las palabras que dejaste anotadas en tu diario. Aunque hay veces, en las que te devuelves y desearías no haber escrito ciertas cosas (¿Será que te arrepientes también de haberlas vivido?) ¡ Extraña cosa la vida...¡
by: Berny el día Septiembre 22, 2004 09:21 PMA mi me suena a Memento, o a Novo... ¿Somos lo que recordamos? a veces me gustaría pensar que no y meter mis recuerdos amargos en el bolsillo de algún peatón despistado...
by: Llaeza el día Septiembre 23, 2004 12:17 AMKiFo: vaya, tampoco quería que diese miedo ;). Gracias.
Jisakiel: :O. No creo que lo sea, pero muchas gracias :).
Berny: ¿Al efecto mariposa en general? ¿A la película con el misno nombre (que no he visto)? ¿A alguno de los libros que se llaman así (que no he leído)? Yo tenía un diario antes de empezar con mi weblog (que sólo actualizaba una vez al mes) y no hace mucho me dediqué a leer algunos fragentos. No te puedes imaginar la cantidad de cosas que uno aprende de su pasado, cosas que creía olvidadas. Prefiero no borrar ningún párrafo porque lo que ahí está, existe por algo ;).
Llaeza: No he visto Memento, pero ma la han recomendado. Y Novo... ni me suena, pero apunto el nombre. Yo creo que mucho de lo que somos es lo que recordamos, aunque se puede pensar desde otro punto de vista: recordamos lo que recordamos por cómo somos.
by: milio el día Septiembre 27, 2004 04:57 AM




