Febrero 15, 2005
Santa Llama
¬ El polvo nunca perdona.
Eso es lo que debería haber dicho el torpe personaje que me representa en esta vida, que está a medio camino entre un circo y una tragicomedia. Pero, en lugar de eso, me quedé mirando como un estúpido aquel pequeño recorte de una revista que quizá haya dejado de publicarse. Estaba sometido a una especie de hechizo. un malvado sortilegio que me atenazaba con oscuros y pestilentes tentáculos.
[bloqueo]
Estaba traspasando bártulos de una habitación a otra ante las inminentes obras, planeadas a conciencia por mis padres como una sutil indirecta. Un mensaje cifrado donde se podían leer, en letras pequeñas, las palabras emancipación e independencia. La partida de ajedrez comenzó con este movimiento del peón: dos casillas que simbolizan medio metro menos de habitación. Para mí, que no entiendo mucho de este juego que para muchos es arte, me parecía una maniobra agresiva.
Sostenía con una mano un viejo corcho que, tiempo atrás, estuvo colgado en la pared de mi cuarto. Fotos clavadas con chinchetas de colores, recortes de prensa, carteles subversivos. Todo ello intentando transmitir un mensaje que, en aquellos años, debía rondar por mi cabeza. Un pequeño santuario de recuerdos sin orden ni concierto, ahora cubierto de una densa capa de polvo. Y, de entre todos aquellos retazos, mis ojos tuvieron que fijarse en uno, el único que deberían haber ignorado. Aquella imagen que representaba alque que, en otros tiempos y otro mundo, lo fue todo para mí. Mi dedo sintió la tentación de retirar el velo de polvo que le confería a la foto su estatus de recuerdo. Al final decidí dejarlo todo como estaba, no interferir en el complejo ecosistema de los sentimientos sepultados. Quién sabe qué imprevistas catástrofes podría provocar tal intrusión...
[romper el equilibrio]
Sigo pensando que las casualidades no existen, aunque a veces aparezcan excepciones de la regla que, por otro lado, son las que la confirman (o eso dicen). Y ésta era una de ellas... El reloj del pc me decía que estábamos a catorce de febrero, el condenado día en que cambiamos amor por regalos, en un vil trueque fomentado por almacenes de todos los tamaños, no sólo los grandes. Una fiesta del consumismo que, este año, lo era un poco menos: el incendio en el edificio Windsor mantenía cerrado El Corte Inglés de Azca (usaré nombres ficticios para no dar publicidad).
Todo lo malo tiene una parte positiva, aunque esta sea de magnitud infinitesimal.
[proclamo]
Hasta ese momento había mantenido mis recuerdos a raya. la lucha estaba igualada, ellos me golpeaban con su espada oxidada y yo esquivaba como podía (con menos estilo que suerte) todos y cada uno de los envites. Pero entonces ese pequeño dato objetivo, esa fecha que matemáticamente no debería ser una excepción, encendió la mecha. Abrió la caja de Pandora. Mi cabeza parecía la mascletá de las fallas valencianas. Y una tras otra se fueron sucediendo una serie de puñaladas traperas propinadas por todos los fantasmas que, devueltos a la vida, volcaban el odio acumulado durante meses, quizá años.
Pasada la tempestad sólo me quedó lamentarme por no tener a nadie a quien no regalar nada en esta fecha carmesí.
Citas anuales
Si, los del Corte Inglés estarían negros viendo como una colilla mal apagada les ha robado los beneficios de la semana de San Valentín ... UN SALUDO MILIO, DESDE SEVILLA!!!
by: Pau el día Febrero 16, 2005 12:03 AMUna vez intervine en ese complejo ecosistema que dices y fue con la unica intencion de acelerar su proceso (solo por pura necesidad)
Para ser sinceros suelo ser reincidente en mis errores, pero me consuelo con pensar que los tengo siempre presentes para evitarlos (justo antes de volver a cometerlos) y ese es de los peores..
by: hikeshiya el día Febrero 16, 2005 02:02 PMEnhorabuena por tus dos años con el blog...y que se j... los cel corte ingles de Azca jaja... y su querido san consumismo.bye
by: Angelik el día Febrero 17, 2005 10:16 PMhola.
un besote.





