Agosto 30, 2003

La gruta de los sueños perdidos

En la gruta de los sueños perdidos nunca penetró ni un rayo de luz. Aqui y allá se amontonan recuerdos reprimidos que nunca han visto la luz, ni siquiera se han contemplado a sí mismos. Todos se conocen aunque jamás se hayan visto y todos se odian porque nunca han sido amados. No recuerdan cómo llegaron, sólo saben que están ahí. Se alimentan de las ilusiones rotas o los recuerdos más débiles que llegan cada día al corazón de la gruta. [la ley del más fuerte] En otra cueva cercana es dónde se fabrican los sueños, dónde se crean las imáganes y se montan en una secuencia sin sentido. Una gran cadena de montaje ensambla las piezas sometida al dominio aleatorio del surrealismo mental. Un cóctel de recuerdos que se mezclan sin aparente sentido para formar la película que, noche tras noche, nos muestra nuestro cerebro. Una gruta tiene en su entrada un luminoso que, con luces de Neón, reza: Olvido. El taller de sueños no necesita indicativos, todos lo conocen aunque muy pocos sepan cómo llegar a él. No todos los recuerdos sobreviven, practican el canibalismo entre ellos. Una selección elitista en la que no tienen cabida los débiles. Plagada de sonrisas perdidas y palabras que se llevó el viento, la oscuridad se adueña de la gruta. La luz es el recuerdo, por eso el olvido campa a sus anchas. Algunos recuerdos frustrados se adentraron en la oscuridad buscando una salida, un túnel que les llevara a la próxima caverna de los sueños. Tan cerca y a la vez tan lejos. La mayoría expira en el camino, se deshace en una montaña de cenizas que perdura ahí por toda la eternidad. Los recuerdos no mueren, sino que van a parar a la gruta de los sueños perdidos, el infierno de la memoria, el rincón oscuro de la consciencia. Las situaciones que almacenamos en nuestra memoria, las palabras que queremos retener, los gestos que no queremos olvidar, todo aquello que nos hizo sonreír, aquellas lágrimas que derramamos. Todo ello acabará, tarde o temprano, buscando una salida de la oscuridad del olvido. A la fábrica de sueños todos los días llega un recuerdo que se consideraba perdido. Llegan moribundos y andrajosos a la cadena de montaje y suplican aparecer una última vez. Un final digno para una vida en la oscuridad. Pero, como todos ellos saben, los sueños reactivan la memoria y, un momento de gloria en la película del día, puede devolverlos a una morada original que muy pocos recuerdan.

Cuatro noches he soñado, cuatro veces se escapó un recuerdo fugitivo, cuatro veces me hizo soñar con algo que aún no entiendo. ¿Puede la sola presencia de un recuerdo justificar un sueño? ¿Por qué no puedo interpretar mis propios sueños?
[¿alguien puede?]

"Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."

// Pedro Calderón de la Barca - La Vida Es Sueño //

[escalofrío]

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Metafísica
by milio a las 07:55 PM | Comentarios (1) | Enlace Permanente

Agosto 28, 2003

La lluvia

A menudo solía sentarse junto a la ventana para observar la lluvia. La lluvia actuaba con un bálsamo, aliviando las heridas de su alma. Le gustaba imaginar que cada una de aquellas gotas tenía una historia.
Cerraba los ojos y dejaba volar su imaginación. Praderas infinitas que ideó un pintor impresionista, animales de leyenda incapaces de moverse porque al dibujante se le olvidó terminar el dibujo. Sonidos imposibles de repetir, melodías que se borran de su mente antes incluso de que pueda almacenarlas en su memoria. Desnuda y con los brazos abiertos entona una letanía con voz muda.
Levanta el telón de sus párpados y contempla la estancia con sus pequeños ojos que todo lo dicen sin contar nada. Observa sin ver las figuras que se desplazan de un lado a otro ejecutando una coreografía improvisada en la que todas encajan a la perfección.
[sonríe]
Y entonces tiene una idea. Siente que es el momento, que es ahora o nunca. Quizá la lluvia le dio fuerza, quizá fue una señal del destino. Se levantó ceremoniosamente y anduvo hasta su habitación. Reunió lo poco que tenía en una maleta maltrecha y gastada y suspiró.
Levantando la mirada contempló por última vez las paredes blancas, los muebles blancos, las sábanas blancas y el techo, como no podía ser de otra forma, blanco. ¿Por qué era todo blanco? ¿Cuántas veces se había planteado la misma pregunta?
Anduvo por los pasillos y, al llegar a la puerta, se detuvo.
¬ Me voy.
Y continuó andando mientras a su espalda se perdían unas palabras que nadie se molestó en recoger.
¬ Los celadores la mandarán de vuelta. Y con la próxima tormenta intentará salir otra vez. Dicen que es una gota de lluvia que nunca llegó a tocar el suelo.

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Realismo ficticio
by milio a las 03:39 PM | Enlace Permanente

Agosto 26, 2003

Capirote

Hay días en los que parece que alguien haya grabado a fuego la inscripción "estúpido" en tu frente. La gente te mira como si llevaras uno de esos gorros con orejas de burro caricaturizadas hasta la saciedad.
Llamas a Wanadoo porque estás harto de que tu línea ADSL se haya vuelto vaga y deje de funcionar cuando le apetece. Esa misma línea con la que podías volar. Doy gracias a que no se cortó en pleno vuelo y no tuve que hacer un aterrizaje forzoso en las llanuras de la desconexión. Debe ser la cuarta llamada que haces, prácticamente te conoces a todos los telefonistas por su nombre y tono de voz.
Después de narrarle la incidencia como has hecho otras veces y no encontrar solución, el telefonista saca al ruedo su ingenio para poner a prueba tu estupidez:
¬ ¿Ha probado a enchufar el ventilador hacia el router?
[qué?!]
¬ También probé a meterlo en el congelador, mirusté.
La conversación acaba en lo de siempre. Supongo que un día de éstos aparecerá un técnico en mi casa con un ventilador industrial o con cualquier otro invento.

Por la tarde pasas por un estanco decidido a comprar otro paquete de tabaco de liar para comprobar si la pérdida del anterior fue un guiño del destino o si, por el contrario, fue un simple golpe de mala suerte.
¬ ¿Tienes Golden Virginia?
[una de las pocas marcas que has probado]
¬ No, ese no se vende muy bien. Pero tengo este que vale sólo dos euros y se vende muy bien...
Todas las alarmas de engaño inminente se encienden en tu cabeza. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha utilizado fórmulas parecidas para comenzar un engaño.
¬ No tengo los corderos que me pides pero tengo estos aquí que son una maravilla...
¬ Pues se me ha acabado el uranio empobrecido pero tengo aquí un nuevo material que...
[en guardia]
Miras el tabaco que te tiende el estanquero con una sonrisa y te permites dudar.
¬ Es de Virginia también...
[touché]
Para un hipotético observador externo a la conversación ese comentario pasaría totalmente desapercibido. Pero para ti no. Es un argumento que te hará comprar el tabaco aunque luego, cuando salgas del estanco, pienses:
¬ ¿Y qué cojones importa que sea de Virginia?
¬ ¿Es Virgina la tierra virgen?
¬ ¿Me devolverá el dinero?
Así que cuando llegas a casa y abres el paquete como un niño con un juguete nuevo descubres que más que tabaco parece alfalfa. Lías un cigarrillo y disfrutas de tu ración de pasto seco.
[¿otro guiño del destino?]
¿Y para cenar? Una ensalada rancia a precio de oro.
Definitivamente, hoy ha sido un día tonto.

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by milio a las 03:41 PM | Enlace Permanente

Agosto 24, 2003

La vuelta

Después de unos días de vacaciones en parajes remotos pero de sobra conocidos vuelve la normalidad a instalarse en mi cama, a darme las buenas noches y esperarme despierta por la mañana.
[volvió de vacaciones]
Han sido unas vacaciones extrañas pero no necesariamente malas. No he conocido nuevos lugares aunque lo he estado deseando a cada instante. Días de excesos, vísperas de jornadas de sueño maratonianas. Noches interminables, recuerdos que se borran involuntariamente y sin avisar. Películas que se mezclan para formar un collage sin sentido, como una obra surrealista alojada en cualquier museo moderno.
Tiempos para ver el fuego donde nunca antes estuvo. Llamas que brillan en la noche amenazando con romper el hilo inestable de la tranquilidad. Imágenes que también se queman en el recuerdo, a fuego lento y agonizante. Y en el fondo, una pregunta: ¿qué estamos haciendo?
[nada bueno]
El duende del tiempo preparado para girar una vez más la rueda del destino. Una vuelta más de tuerca.
Un virus que se cuela por la puerta de atrás en los ordenadores de medio mundo. Un anuncio del ministerio de sanidad que compara el Sida con otro virus (en una comparación un poco desafortunada). Telediarios que improvisan noticias destinadas al olvido para rellenar los huecos de la inactividad. Siempre pensé que si en verano le dieramos la vuelta al mundo quizá nadie se enterara.
Mis fantasmas quieren acabar sus vacaciones y me han enviado una foto de familia con una inscripción: Nos vemos en septiembre.
[infeliz]
Y en el fondo, sonando con sus geniales acordes gastados, Heroin de The Velvet Underground.
Vuelvo a casa, quito el cartel que nunca puse de Cerrado por vacaciones y lo cambio por otro que diga The Show Must Go On.
[por tiempo indefinido]

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by milio a las 10:19 PM | Enlace Permanente

De como perder lo imperdible y otras historias

// igualmente ridículas //

Ayer, en pleno delirio antitabaco mezclado con los consejos de la subconciencia, decidí dejar de fumar tabaco prefabricado por unos días. Aires bohemios de intelectuales liando sus propios cigarrillos en cualquier café humeante del Madrid de principios (y no tan principios) de siglo me envolvieron. Aunque la realidad se quedara bastante lejos de estas imágenes con su dosis de sucesos estrafalarios.
[compré tabaco de liar]


Llegas al estanco de un centro comercial de corte inglés de sobra conocido (no daré el nombre por no hacer publicidad) y lo primero que ves es un cartel que reza: "No se admiten cambios en los artículos del ESTANCO". ¿Quién querría cambiar un puro medio gastado porque no le satisface?.
[hay gente para todo]
Eliges una marca asesorado por un amigo consumidor asiduo. Compras hasta filtros del calibre seis y pagas religiosamente. Tus habilidades para liar un cigarrillo no son del todo malas y, sin pena ni gloria, consigues fabricar algo medianamente fumable.
Con lo que no contabas era con que el alcohol merma tus reflejos y tu percepción, por lo que cada vez te salen peor y cada minuto te arrepientes más de haber comprado aquella bolsa infame de olor silvestre.
Quizá por eso y porque el destino siempre tiene todo planeado, pierdes el paquete a una hora indeterminada. Eres de las pocas personas en el mundo capaces de perder algo tan grande y vistoso.
Así que al final acabas comprando el tabaco de toda la vida, con el bolsillo lleno de filtros (unos ciento cincuenta aproximadamente, como reza el paquete) y dos librillos que papel que deberás usar para otros menesteres.

Moraleja: nunca compres algo que estás condenado a perder.

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Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 10:16 PM | Enlace Permanente

Agosto 18, 2003

Olvido

En el pueblo el tiempo se detuvo hace demasiado. El futuro pende de un hilo más o menos estable que se tambalea con cada ráfaga de viento. Vientos que mueven recuerdos de un pasado mejor.
Romanos que poblaron este valle inmersos en el fragor de la batalla. Visigodos que lo hicieron próspero. Espadas que cortaron cabezas, cabezas que inventaron espadas. La niebla que todo lo cubrió. Una espesa nube de olvido que hizo de la desidia sus dominios.
[los recuerdos del olvido]
Palabras que volaron un día y que, hoy, llacen sepultadas bajo sedimentos que se desprendieron del curso de la historia.
Detalles que quieren pasar desapercibidos por su propia naturaleza. Testigos mudos de un tiempo en el que no existía el olvido. Crecimos con los rumores, inventamos palabras que ahora suenan sordas. Escribimos en libros que ahora cubrimos de polvo.
[perdimos nuestra memoria]
La noche difumina los contornos, la niebla borra los detalles y la rutina oculta pruebas de otra época. Murallas que separaron la tierra y el cielo, castillos que desafiaban con su mirada. Humo, viento, fuego.
La vida concebida como un fin y no como medio. El existencia como un fragil cordel en manos de un niño con unas tijeras.
[oxidadas]
Y un día decidimos olvidar, imaginamos que la historia sólo se escribe en pasado y no supimos leer entre líneas. No nos paramos a pensar que, realmente, el futuro se escribe con las palabras del pasado. Seremos lo que fuimos porque somos lo que el pasado hizo de nosotros.
Cogimos las riendas sin mirar atrás. Intentamos girar el timón demasiado rápido, sin tener en cuenta que el rumbo de la historia no cambia por hechos aislados, pues los detalles, los fotogramas en las crónicas escritas durante siglos, no son más que la consecuencia de todo lo anterior. El caldo de la historia se cuece a fuego lento.
Y un día gritamos horrorizados. Nos sentimos desconcertados porque no éramos capaces de mirar hacia atrás. Perdimos el norte porque no recordábamos dónde estuvo siempre el sur.
[rompimos la brújula]
Repetimos nuestra historia porque nunca nos molestamos en conocerla. Bucles centenarios de un recorrido que nos resulta demasiado familiar.
Nos enseñaron que cada época es una reacción a la anterior pero fuimos incapaces de ubicarnos. Nos desorientamos.
Ahora esperamos ansiosos el siguiente cambio, la siguiente vuelta de tuerca, la próxima estación en la era de los cataclismos. Deseamos volver a la normalidad sin saber que en la normalidad no existiríamos.

¿Y después?
Otros mil años de olvido.

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Metafísica
by milio a las 09:06 PM | Enlace Permanente

Agosto 16, 2003

Punto de inflexión

Un día, mucho tiempo después de aquella tarde aciaga, intentó recordar. Buscó en los archivos de su memoria las imágenes de aquel día. Necesitaba un recuerdo, algo que le ayudara a comprender lo que pasó realmente.
¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? ¿Qué ocurrió para que deseara desconectar de la realidad? Desligarse de una vida que no le pertenecía, de algo que no se ganó con su propio esfuerzo, una vida que le regalaron por segunda vez.
Buscaba respuestas sin encontrar ningún indicio. Vendería su alma al mejor postor para conseguir recordar esa cara que nunca había conocio. Aquella donante anónima que le había regalado una vida sin que el se lo pidiera.
[gratuitamente]
Su existencia podía definirse como una curva, una parábola quizá llena de situaciones críticas. Muchos puntos de inflexión en los que su vida pasaba de un estado a otro, sin consultar, ejecutando unas órdenes que no llegaban de él. Intérprete en un mundo en el que nadie quería comprender.
Personas que se movían de aquí a allá freneticamente, un gran hormiguero donde cada individuo tenía su cometido, todos menos él. Apartado de una sociedad excluyente que ejercía una presión sin fin sobre sus ejes. Él era el agua en un charco de aceite.
Por eso un día decidió quitarse la vida. David Bowie dijo un día que la edad perfecta para morir era a los veintisiete años. Ni uno más, ni uno menos. Se convirtió en un suicida de vocación, por una vez en su vida tenía algo por lo que luchar.
[y morir]
Tomó decenas de pastillas de todos los colores, variados sabores y tamaños variopintos. Por un instante recordó todas aquellas películas de protagonistas caducos determinados a acabar con su vida. Se tragó todas aquellas píldoras de colores y esperó a que la muerte llegara con su guadaña y cercenara su vida con un único pero certero golpe.
[la muerte nunca fallaba]
Ella surgió de la nada y golpeó sin preguntar. No pidió últimas voluntades, no emitió ni un sonido. Levantó su guadaña y la descargó con todo el peso de la condena...
... y falló.
Él quedó moribundo, con un alma que se desangraba por momentos. La niebla no le dejaba ver lo que tenía más allá. Y perdió el conocimiento.
Pasó un tiempo indeterminado. Días, semanas, incluso meses. Abrió los ojos en una habitación de cualquier hospital preguntádose qué había hecho mal, por qué seguía con vida. La vida le había gastado una última broma, la más macabra de todas.
Los médicos le dijeron que, encontrándose al borde de la muerte, alguien le donó aquel órgano que necesitaba su vida para funcionar. Alguien que no quería ser reconocido. Sólo le dieron un dato: había sido una mujer.
Y desde aquel día intentaba buscar sentido a una vida que no había merecido, una vida que alguien le regaló sin su consentimiento. Ahora no podía acabar con ella porque había una parte que no le pertenecía y que debía conservar hasta que la muerte volviera para, de una vez por todas, no fallar.

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Realismo ficticio
by milio a las 05:05 PM | Enlace Permanente

Agosto 15, 2003

El descanso del guerrero

Esta semana mi proveedor de adsl se ha empeñado en darme unas vacaciones forzosas. La jodida maldita línea funcionaba a ratos y, al poco tiempo, se caía.
Además, esta semana ha llegado mi nuevo compañero.
¬ Me llamo nx9010, HP nx9010.
¬ Tú eres más chulo que un ocho.
Siempre he querido tener un ordenador portátil pero, hasta ahora, era un capricho de tecnófilo. Sólo cuando realmente lo he necesitado me he decidido a comprarlo. El muy cabrón perro me ha dejado la cuenta bancaria bajo mínimos y ha absorvido mi tiempo entre reinstalaciones, configuraciones y demás pérdidas de tiempo.
Esta semana me han dejado relativamente sólo en casa. Y digo relativamente porque no he llegado a disfrutar realmente de la sensación de libertad. Esa libertad de la que todo el mundo habla, esas prácticas de la vida en mi propia casa. Aún me queda mucho por aprender. Menos mal que para eso están los precios prohibitivos de la vivienda, para que no te independices fácilmente y puedas aprender, mientras ahorras, los secretos de la independencia.
[tienes tiempo de sobra]
Ayer cogí un autocar que me traía directamente al pueblo. Un lugar donde observar la bóveda celeste y guardarme en un bolsillo todas esas estrellas que en Madrid no soy capaz de contemplar. No sé de dónde viene esa fijación mía por las estrellas, pero el hecho es que la tengo. Nunca he sido un gran conocedor del firmamento, nunca me he sabido las constelaciones y siempre me he preguntado por qué la Osa Mayor se llama así si no tiene forma de osa (ni de oso).
[ni de nada parecido]
El pueblo es el lugar perfecto para evadirse de todo. Olvidar los problemas de la gran ciudad y sumergise en un mundo de quietud. El tiempo, aquí, hace mucho que se detuvo. Año tras año, sentados en los mismos sitios, paseando por las mismas calles, observando los mismos rincones, nos damos cuenta de que el tiempo dejó de fluir el mismo día en que conocimos este paraje. Los únicos que cambiamos somos nosotros, que año tras año vamos creciendo mientras el resto del pueblo, con su edad infinita, se suspende en los bucles del tiempo, olvidando que a cada segundo debe sumar otro.
[hacer que fluya el tiempo]
A veces odio todo esto. Odio tanta tranquilidad y tanto silencio que me hacen recordar lo que un día intenté olvidar. Mi memoria es como un animal en celo, protegiendo celosamente los recuerdos que no quiere destruir, buscando nuevas situaciones que copular para crear así un millón de recuerdos más que proteger.
[mi mente no olvida]
Y es ahora, justo en este momento, cuando me trae imágenes que creía ya olvidadas, fragancias que intenté desterrar, una voz que no podré olvidar y unas palabras que se dijeron para no ser repetidas nunca más. Y ahora, justo en este momento, odio la soledad como nunca.
Dicen que a veces no echamos de menos a una persona, sino al rol que representa. Esa persona con quien lo compartes casi todo. Pones en una balanza las aportaciones que los dos hicísteis a una relación que siempre parece perfecta hasta que te das cuenta de que la balanza se inclina peligrosamente hacia un lado. Lo que llegará ya no depende de ti, es el destino caprichoso con sus infinitas curvas el que colocará los puntos y las comas donde él crea que deban ir.
[y a ti no te lo parecerá así]
En fin, el pueblo es así, ni bueno ni malo, símplemente diferente. Una entidad aislada del curso de la historia, invariante casi siempre. Cambiando la vida de las personas que lo habitan ocasionalmente e impregnando a fuego su huella en los infelices que lo visitamos.

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Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 05:17 PM | Enlace Permanente

Agosto 12, 2003

Conversaciones con un cigarrillo

¬ El día uno de enero dejo de fumar.
¬ Cuéntame otra, Caperucita. Me necesitas, no puedes vivir sin mí. ¿Acaso no me tienes un poco de respeto después de todos estos años?
¬ Tampoco han sido tantos.
¬ Los suficientes. Te gusto y no lo puedes negar, me buscas cuando bebes un café para ocupar tu mano libre. Una copa sin mí no te sabe igual. Después de la comida me vuelvo irresistible. Y después del sexo... bueno, no es algo a lo que me tengas acostumbrado.
¬ Insolente.
¬ ¿Cómo puedes decir eso? Yo he estado ahí cuando otros huyeron. He compartido momentos de tu vida que nadie más ha visto. Hemos visto atardeceres juntos, hemos compartido una cama. He conseguido relajarte en momentos de tensión, te he acompañado desde mi cenicero mientras tú tecleabas frenéticamente. Te he visto crecer. Y ahora insinúas que me vas a dejar, tirado como una colilla en mitad de una autopista.
¬ Algo parecido.
¬ Ingrato, no te lo permitiré. Hasta que la muerte nos separe.
¬ O hasta que tú consigas matarme.

No es la primera vez que me viene la idea a la cabeza de que si los propósitos se cumplieran solos nuestra vida sería más fácil. No existirían las dietas, ni los tratamientos para dejar de fumar, ni los centros para toxicómanos, ni las reuniones de alcohólicos anónimos. El trámite entre la situación incial y la deseada no nos costaría nada.
La expresión fuerza de voluntad desaparecería del diccionario.
[perdería su sentido]
Pero, ¿realmente se solucionarían las cosas? En una vida que no es más que una cadena de propósitos, muchos de ellos incumplidos y reiterativos, la cosa quizá perdiera su gracia. Porque realmente hay muchas ocasiones en las que no hacemos las cosas porque realmente no queremos hacerlas, o nos engañamos a nosotr@s mism@s pensando que no queremos.
[autocomplacientes]
A mí la fuerza de voluntad me viene por rachas. Debe ser algo parecido a lo que le pasa a los surfistas, que se pasan todo su vida buscando la gran ola. Quizá yo también deba hacer eso.
[buscar mi gran ola]

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Locuras
by milio a las 02:25 AM | Enlace Permanente

Agosto 11, 2003

Sol nocturno

Conforme avanza el mes de agosto, Madrid se vacía gradualmente. El sol campa a sus anchas en calles vacías. Calienta un asfalto que nadie quiere pisar, se cuela en casas donde no es bienvenido y amenaza por las noches con su espejismo de calor.
[un sol nocturno que parece real]
En todo el país se suceden las mismas imágenes que llenan telediarios vacíos. En verano no hay noticias, en agosto todo se detiene, comienza un letargo que se prolongará hasta septiembre. Las pilas están medio vacías, los motores que nos sustentan se quejan renqueantes.
[necesitan un descanso]
En la televisión, como todos los años, nos cuentan que el paro ha vuelto a bajar aunque sea lo normal en verano. Se empeñan en contarnos cosas que ya sabemos, quizá por un afán de aparentar que todo va bien.
En la playa somos como parásitos. Ocupamos cada centímetro buscando el agua refrescante en unos días en los que parece que el infierno esté debajo mismo de nuestros pies. Calentándolo todo con las calderas de los pecados eternos.
[exentos de perdón]
El tiempo se confunde y lo que antes era el día ahora parece la noche. El sueño huye cuando se esconde el sol y vuelve, a hurtadillas, cuando vuelve a sus dominios. El calor nos persigue como una mosca hambrienta.
En esta situación cualquier plan que sugiera un cambio en la inactividad veraniega es bienvenido. Por eso quizá, cuando me propusieron ir al cine a ver por segunda vez 28 días después, acepté sin pensarlo. Lo que no pensé es que quizá me arrepintiera a los quince minutos de película.
[a veces repetir no es bueno]
Las chicas que estaban sentadas detrás debieron pensar lo mismo porque se pasaron toda la película cuchichecando y deleitando nuestros oídos con comentarios completamente estúpidos.
Este fin de semana el enano del tiempo consiguió desorientarme completamente para que no supiera en qué día estaba viviendo. El viernes pareció sábado, el sábado se convirtió en domingo por inercia y el domingo simplemente desapareció en un bucle espacio-temporal.
Así, con el lunes oficialmente inaugurado me encontraba en el Café Berlín disfrutando de un concierto de Jazz (un mundo completamente nuevo para mí) mientras tomaba una copa con unos amigos. No era la primera vez, pero sí la primera planeada. Lástima que haya fallado el batería y el sonido se quedara un poco cojo a falta de percusión.
Diría que ha sido un fin de semana completo pero he perdido el separador de páginas en el librillo del tiempo y no soy capaz de establecer la diferencia entre tantas noches y tan pocos días. Entre casas ajenas que me han acojido y rodeado de soplos de calor que amenazaban con asfixiarme.

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Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 03:40 AM | Enlace Permanente

Agosto 08, 2003

Las Cinco Del Viernes (V)

Esta vez las preguntas son un poco esotéricas. Ahí vamos.
I. ¿Eres supersticioso? ¿Sigues supersticiones como tirar sal por encima del hombro, no abrir el paraguas dentro de casa o no pasar por debajo de una escalera?
La verdad es que no soy supersticioso, aunque a veces necesite (como todos los humanos) echarle la culpa a la mala suerte. En esos casos sí puedo ser supersticioso. Es más, me gusta hacer lo contrario de lo que marcan las reglas de la superstición. Así, cuando veo una escalera paso por debajo siempre que puedo.

II. ¿Lees el horóscopo? ¿Te lo crees? ¿Qué piensas de la astrología?
¿El horóscopo? No me lo creo porque es imposible creerse semejante falsedad. El horóscopo es un suceso totalmente aleatorio. Es obvio que no todos los Tauro nos comportamos igual ni vamos a tener la misma racha de buena o mala suerte, de mucho dinero y de no comernos una rosca sólo porque lo diga el horóscopo. Por otra parte hay muchas posibilidades de que, lo que dicen, se cumpla en al menos un caso dada la diversidad de individuos que compartimos el mismo signo. Entonces, ¿es o no es cuestión de azar?.

III. ¿Alguna vez has pagado a alguien para que te adivinara el futuro? ¿Qué sistema utilizó (las cartas, las líneas de la mano, la bola de cristal... las verduras...?
Nunca he pagado a nadie por eso. Lo que sí es cierto es que más de una vez me han echado las cartas (amig@s todas las veces). Nunca he querido que me digan el futuro, pero sí que muchos me han dicho cosas de mi pasado y de mi personalidad. Algunas veces con acierto, otras no.

IV. ¿Tienes algún amuleto? ¿Funciona?
Mi único amuleto soy yo mismo.

V. ¿Alguna manía que no puedas evitar, sea supersticiosa o no?
No usar el ratón del ordenador y manejarlo sólo con las teclas. Fumarme los cigarros de después de (aplicado a cualquier cosa). Canturrear cuando me concentro.

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Otros
by milio a las 09:13 PM | Enlace Permanente

Las castañas de Charlie

Ayer fue uno de esos días en que necesitas hacer algo. No puedes quedarte en casa viendo las horas pasar. Necesitas abandonar esas cuatro paredes que te retienen, ese gran horno que llamas habitación.
[una franquicia del infierno]
Hablé con un amigo y decidimos ir al cine. En principio íbamos a ver Se montó la gorda (no quiero saber cuál es el título original, mi amigo sugería el de The Fat One Riding Herself) pero cambiamos la elección en el último momento. Entre los dos habíamos visto las pocas películas interesantes que había en la cartelera, así que podíamos elegir al azar entre las demás, que no nos llamaban mucho la atención.
[niños, no hagáis esto en casa]
La elección fue Los Ángeles de Charlie. La película es un claro ejemplo de lucimiento de las protagonistas. Bikinis, pantalones ajustados, sonrisas cándidas y (h)ostias como panes. Todo aderezado con altísimas dosis de fantasía. Estas señoritas se saltan las leyes de la física en más de una ocasión (si Einstein levantara la cabeza...), hasta el extremo de provocar risa. Cuando ves a una de ellas subirse en plena caída a un helicóptero, arrancarlo, pilotarlo y rescatar al resto de la gente (todo ello en diez segundos y precipitándose al vacío) te da por reirte (por no llorar).
[es como un videojuego]
Vamos, que James Bond es un mierdecilla al lado de estas féminas.
Creo que a los directores de hoy en día se les está acabando la imaginación y se respaldan en los efectos especiales para hacer películas vacías y preciosistas.

Al salir del cine paramos en el Vips a cenar (creo que nos van a hacer clientes honoríficos) y a estrenar mi flamante tarjeta Oro del Club Vips. Es un paso más, mi primera tarjeta con el calificativo Oro. Quizá la siguiente sea una VISA, quién sabe...
Montas en el metro esperando que el viaje sea como el de todos los días: un puro trámite.
[hoy te equivocas]
Primero se te acaban las pilas del discman. Te preguntas por qué siempre se gastan en el momento más inoportuno, en la mejor canción, antes del viaje más largo. Mi vida parece una constante demostración de las Leyes de Murphy. Te encajas en tu asiento como un Lego y te dedicas a observar a la gente con disimulo. Un borracho que se tambalea y recita una letanía que sólo él conoce, una pareja practicando el canibalismo amoroso y gente haciendo lo mismo que yo: observando.
Y, de repente, como surgida de la nada, aparece ella. Aquella chica que inspiró unos párrafos de estas cartas, aquella que hablaba con el silencio. Tuve que fijar la mirada en ella, no podía apartarla. Intentando descifrar lo que sus manos expresaban. Realmente el tiempo se detuvo.
A la salida no miré atrás. No quise comprobar si ella se bajaba en la misma estación o si seguía su camino en aquel gusano de metal. Quizá sea por esa odiosa costumbre de no mirar nunca hacia atrás aunque tu mente te lo suplique. Quizá fuera por mantener el misterio de mi anónimo amor platónico. Quizá sea porque soy imbécil.
Y yo me pregunto: ¿existen las casualidades?
[y no obtengo respuesta]

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Miradas de cine
by milio a las 01:37 AM | Enlace Permanente

Agosto 06, 2003

Caos

Tengo el poder de reducirte a cenizas. Puedo destruir el mundo tal y como lo conoces, sembrar mi semilla en los cinco continentes. Hacer que las ciudades se desmoronen y se las lleve el viento.
Puedo ocultar tus ilusiones y disfrazar tus complejos de ambiciones. Puedo hacerte poderoso, darte alas o mandarte al foso de un zarpazo.
Manipular tu mente para adaptar tus sueños a mis anhelos. Puedo moldearte como si fueras arcilla hasta conseguir una escultura a tu imagen y mi semejanza.
[amén]
Puedo ser eso que tú llamas Dios y comportarme como tu temido Diablo. Tengo la habilidad llevarte al límite de tu propia ambición.
Puedo destruirte.
Y también soy capaz de cubrirte de gloria. Hacer que tu nombre figure en los libros de historia con letras doradas o con trazos sangrientos. Serás recordado, querido y odiado. Levantarás pasiones, a nadie dejarás indiferente.
Puedo hacerte renacer.
Manejar los hilos del destino es mi fuerte. Torcer las rutas del progreso hacia donde me conviene. Vosotros me creásteis y yo os di la vida. Sería tan fácil eliminaros de un plumazo...
Unos contra otros, la ley del más fuerte, el cánon del talión. Sois criaturas débiles, fácilmente corrompibles. Mis montones de arcilla...
Tú me llamaste, tu codicia me buscó y tu ira me encontró. Juntos somos invencibles, aunque pueda prescindir de ti en cualquier momento. No vales nada pues todo lo que vales lo represento yo.
Yo soy el Caos y tú has llamado a mi puerta. ¿Quieres poder? Lo tendrás, pero a qué precio...
Iniciarás cruzadas contra enemigos inexistentes, buscarás la riqueza por todo el mundo, robarás lo que puedas. Eliminarás toda resistencia sin vacilar. Serás un ser superior en tu mente y poco a poco te alejarás de la realidad. En tu mundo serás el rey, y en la tierra sembrarás el Caos. Eres mi sirviente, no lo olvides.
[o morirás]
No eres el primero ni serás el último. No citaré todos los nombres pues tu ignorancia es suprema. Yo cometí el genocidio, yo tiré la bomba atómica, yo maté a millones de indígenas, yo eliminé a cientos de especies, yo maté a Salvador Allende, yo he sido todos y cada uno de los dictadores que conoces, yo destruiré tu mundo.
Y eres una herramienta más, un eslabón en la cadena de destrucción. Los hombres sois así, enemigos de vosotros mismos.

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Metafísica
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Agosto 05, 2003

Mi vida sin mí

Cogiendo prestado el título a una película empezó mi divagación de hoy. Imaginando cómo sería la vida que ahora conozco si yo no existiera, si yo nunca hubiera nacido.
Pequeños e imperceptibles cambios, detalles, matices. Sucesos sin importancia para un todo, un mundo que no se rige por individualidades, un mundo que hace caso a las masas que lo sustentan (y lo destruyen).
Aún no he hecho nada en esta vida que pueda considerarse digno de recuerdo en la memoria histórica (y no creo que lo haga).
Si yo no hubiera existido en mi casa tendrían más sitio, mis vecinos quizá vivirían más tranquilos y la factura de la luz sería considerablemente más baja.
[¿y qué?]
Mis amigos nunca me habrían conocido, no echarían de menos mi existencia. Las novias que he tenido (suerte de plurales, indefinidos e inexactos, plural puede ser dos o mil) ni me amarían ni me odiarían, simplemente no existiría ni en su recuerdo. No recordarían los buenos momentos, no se lamentarían de los malos.
Mis padres habrían seguido buscando el niño, mi padre no habría llorado el día que nací, después de dos intentos femeninos. Quizá habría otra persona suplantando mi vida, un gemelo ficticio al que no le importaría ser o no como yo.
[un impostor]
Dicen que a las personas las hace la educación y el ambiente, que nacen siendo un comodín, una masa de arcilla que modelamos entre todos hasta conseguir una figura más o menos humana. Pero, ¿y el azar? ¿Dónde quedan esas pequeñas alteraciones del curso del destino que nos hacen ser cómo somos?
[únicos]
Así que puedo consolarme pensando que si yo no hubiera existido no habría nadie en mi lugar. Nadie ocuparía mi posición, nadie me suplantaría. Al menos nadie como yo (para lo bueno, para lo malo, en la salud y en la enfermedad).

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Filosofía casera
by milio a las 06:07 PM | Comentarios (1) | Enlace Permanente

Agosto 03, 2003

La gran evasión

El calor domina las calles. Con su látigo de fuego fustiga la espalda de todos los infelices que osan pasearse por sus dominios. El cuerpo responde a medias, quejándose de cada esfuerzo extra, buscando el agua y la sombra, huyendo de un sol de justicia.
[sudando]
La gente desaparece gradualmente, huye del calor de la gran ciudad. Es un éxodo estival. Dejan atrás la rutina, aparcada en el garaje de la costumbre, despidiéndose con una sonrisa dibujada en los labios.
¬ Os veré en Septiembre, infelices.
Las carreteras parecen gusanos, serpenteando agónicamente por la geografía española. Coches que se detienen, bocinas que entonan una sinfonía estridente y repetitiva. La carretera, juez implacable, se lleva la vida de algunos que osaron desafiarla. Imprudencias, casualidades, mala suerte. Un instante de inflexión, marcando un antes y un después. Un grito, un frenazo, un golpe seco y mortal. Sirenas, ambulancias, sangre. Cuerpos tendidos sobre el asfalto. Rostros que expresan dolor, ojos que gritan con sus lágrimas. Silencio, oscuridad.
[vacío]
Estadísticas, porcentajes, números que representan vidas. Cifras vacías y tenebrosas, titulares en periódicos sin noticias. Recuerdos y maldiciones. Incomprensión y frustración. Suspiros de alivio y llantos de dolor.
La muerte, cercenando vidas con su guadaña motorizada.
El alivio de los que salieron airosos, la sonrisa de los que se salvaron por poco. La risa histérica del que comenzó una nueva vida.
[el que volvió a nacer]
Túneles oscuros con una luz al final del camino. Ejercicios de regresión, traumas espirituales. Ruegos fervorosos de agnósticos convencidos. Clavos ardiendo a los que agarrarse. Décimas de segundo para reaccionar, milésimas para perdonar, toda una vida que recordar ...
[y juzgar]
... y ni siquiera un segundo para despedirse.
Ojos que ven lo que no querían ver. Imágenes que se graban donde no puedan ser olvidadas. Lecciones aprendidas a la fuerza.
La carretera.

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Metafísica
by milio a las 11:43 PM | Enlace Permanente

Agosto 01, 2003

Visita

Esta mañana el mismísimo Diablo ha llamado a mi puerta. Lejos de ser una película de terror, un relato que se cuenta al calor de una hoguera o una leyenda urbana, ha sido una mera casualidad.
¬ Buenos días, soy el Señor de las Tieneblas. El Amo del Averno, el Rey de la Maldad. El Príncipe de los Condenados y Sumo Pontífice de los Ritos Oscuros. Me llaman por muchos nombres, pero yo siempre he preferido el de Satanás.
¬ ¿Hmm, y qué se le ofrece? Sabía que mi vida no es un ejemplo de virtud, que me alejé de los designios de la iglesia, que vivo el pecado siempre que se me ofrece la oportunidad... Pero esto me parece una exageración.
¬ Déjate de gilipolleces y abre la puerta, que me estoy asando. ¿Porque tienes aire acondicionado verdad?
Después de pensarlo durante unos segundos, le dejo pasar.
¬ No me gusta dar las gracias, así que no las daré. Tampoco te voy a pedir que me agasajes como mi autoridad exige. Enciende el aire acondicionado y hablaremos de negocios.
Ceremoniosamente, como si de un ritual se tratara, cogí el mando del aire acondicionado.
¬ Bien, ahora te ofreceré algunos de mis servicios sin que tengas que dar tu alma a cambio. Para que veas lo generosos que somos ahí abajo. ¿Qué quieres?
¬ Déjame pensar...
¬ ¿Vivir en el reino de la lujuria? Bueno, eso no es difícil, al fin y al cabo los humanos sois de las pocas especies que están toda la vida en celo, concretamente los machos. ¿Y riqueza infinita? ¿Qué tal controlar algún Estado? ¿Ser la persona más poderosa del mundo? ¿La fórmula de la Coca Cola? ¿El elixir de la eterna juventud?
¬ No, quiero otra cosa.
Adopto un tono solemne.
¬ Entender a las mujeres, saber cómo van a reaccionar en cada momento. Comprender lo incomprensible.
¬ ¿¡Gratis?! Eso te costará tu alma... y la de tus descendientes.
[tampoco pido tanto]

En fin, voy a ir acabando que viene un señor muy raro con una camisa de fuerza. A lo mejor quiere que le encienda el aire acondicionado...
[o no]

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Cosas que pasan , Locuras
by milio a las 05:58 PM | Enlace Permanente