Noviembre 29, 2004
Wake up
//crónicas de la autodestrucción//
Motas de polvo revoloteaban libremente por toda la habitación, y en ellas impresos recuerdos remotos y olvidados. Papeles amarillentos que crujen como papiros, tickets anónimos borrados por el paso del tiempo, y decenas de cartas escritas a mano.
[pasado]
Tres pilas de libros danzaban con gráciles movimientos de torsión, torres que amenazan con derrumbarse al menor suspiro. Una figura se movía torpemente por la estancia, maldiciendo y tosiendo a causa del polvo.
Sentía una pereza extrema sólo de pensar que algún día tendría que poner un poco de orden en aquel cuarto insidioso, un lugar que parecía apacible pero que ocultaba secretos del pasado. Susurros que una vez fueron gritos, voces que mejor estarían calladas para siempre.
Aquel cuarto había permanecido cerrado durante meses, desde aquel día en que ella se fue y causó que un torbellino de mentiras arrasara su vida de naturaleza inestable. Cinco minutos después de que la puerta se hubiera cerrado con un estruendo, él la volvía a abrir para salir, como un autómata, a la ferretería. Aún retumbaban los te odio y nunca te quise en el descansillo, como pruebas no tangibles de la destrucción emocional. En el plano físico, la más tangible de todas las realidades, quedaban como prueba un par de ceniceros de cristal hechos añicos que habían sido objeto de una furia postmenstrual y desmedida.
[implacable]
Compró una cadena y un candado. Sabía perfectamente que aquella cadena no le hacía falta, pues podía colocar el candado en unas escuadras que alguien colocó, con ese propósito, en la puerta. Pero le parecía más trágico comprar el pack completo. Su vida era una tragicomedia sin risas.
Y así fue como aquel día había cerrado aquella puerta y todo lo que implicaba y se había trasladado, humildemente, al salón. No se hizo promesas, simplemente se echó a dormir. La ignoró hasta tal punto que aquella habitación había dejado de existir y su puerta no era más que una broma de principiante que ocultaba una pared.
[ilusión]
Pero ahora, un número indeterminado de meses después, las cosas habían cambiado. Pasó de la crisis existencial tras la pérdida de la pareja a un período de actividad febril en el que buscaba en cada rincón esperando encontrarse a sí mismo.
¬ Reestructuración vital -le diría un amigo pedante en una noche de borrachera-. ¿Por qué no abres de una vez esa condenada puerta? ¿Qué esperas? ¿Encontrarte allí su fantasma?
Y eso hizo. Como había tirado la llave en un lugar donde no pudiera encontrarla, tuvo que comprar las mismas herramientas que usaría un vulgar ladrón para forzar su propia puerta. Y, tras aquel último obstáculo, la habitación estaba tal y como había quedado aquel fatídico día con una capa de polvo añadida, el polvo del olvido.
La cama estaba deshecha y sólo una mente despechada podría adivinar la silueta de una mujer en aquella sábana sacra. Juraría que, cuando abrió la puerta, algo pasó silbando sobre su cabeza, quizá el fantasma del que hablaba aquel amigo de bar al que el alcohol hacía pedante.
[en una primera fase]
Pasó todo el día empaquetando lo que una vez habían sido sus recuerdos, amontonando libros y papeles. Dicen que no dejas de querer a alguien hasta que ya no aparece en tus sueños, y ella llevaba meses sin presentarse de improvisto en sus ensoñaciones. Colocando los libros recordó aquellos que ella le había regalado y, lo que empezó como el juego de recordar la dedicatoria que ella le había puesto, terminó como una tortura china que llenaría sus ojos de lágrimas suicidas.
[afluentes]
Las dedicatorias habían abierto una puerta en su memoria que, hasta ese momento, estaba cerrada con mil candados. Cierres que habían saltado por los aires en mitad de una explosión de dimensiones colosales.
[matar moscas a cañonazos]
Y de ahí había pasado a las cartas. Tumbado en una cama que ya no era doble, leyendo unos folios amarillentos, descifrando las frases estilizadas entre cascadas de lágrimas. Promesas de amor eterno que se habían quedado en bromas pesadas, sentimientos que ya no valían nada. Y entre párrafo y párrafo se fueron cerrando sus ojos. Esa noche soñó que ella venía flotando a su lecho, como un fantasma, incorpórea y levitando. Hacían el amor mientras él se convulsionaba en escalofríos presa de una frío mortal. Y al acabar él abría los ojos en momento justo en que ella abandonaba la habitación, en el instante preciso para escuchar una risa que helaba el corazón.
[estridente]
El hielo se combate con fuego y, al despertar, supo que tenía que quemar la casa. En el piso de abajo una radio permanecía encendida mientras el piso de consumía entre las llamas.
Wake up young man, it's time to wake up
Your love affair has got to go
For 10 long years, for 10 long years
The leaves to rake up
Slow suicide's no way to go, oh
Blue, clouded grey
You're not a crack up
Dizzy and weakened by the haze
Moving onward
So an infection not a phase
Yeah, oh
Mad Season - Wake Up
Un mes después ya dormía bajo otro techo.
[en un psiquiátrico]
Realismo ficticio
Noviembre 28, 2004
Otro Beers&Blogs (en Madrid)
Esta vez no fue Pizco (cuyo blog descansa en paz) la instigadora de este evento, han sido dos liantes profesionales (Alex y Juan) a los que no he podido decir no.
[ni quería]
Así que, aquí me tenéis, montando mi tercer beers&blogs cuando ando aún un poco desconectado de esto de la blogosfera. Los datos los tenéis en el cartel. Si vais a asistir, os pedimos que os apuntéis dejando un comentario en cualquiera de los tres blogs. Aunque, para centralizarlo en algún sitio, estaría bien que comentarais en este post aunque hayáis comentado ya en los blogs de Juan y Alex.
[egocentrismo]
Si queréis promocionar el evento en vuestras respectivas bitácoras (algo que sería muy de agradecer), aquí tenéis las instrucciones para hacerlo, sólo copiar y pegar.
¿Y qué hacemos en un Beers&Blogs? Pues tomarnos unas cervezas (o refrescos en su defecto) mientras conocemos a unos y nos reencontramos con otros. Normalmente acabamos tapeando por el centro de Madrid y, los más atrevidos, dejamos que nuestros instintos nos lleven a bares de copas perdidos de la mano de Dios.
[no parece tan malo]
Os espero en el Beers&Blogs.
[no faltéis]
El cartel:

Código:
El botón:
Código:
Los Asistentes:
Confirmados:
Juan (Apuntes a vuelapluma)
Alexqk (El frasco del odio)
Carmen (Historias Fronterizas)
Hans (Aviones Plateados)
Teki (Bajada de bandera)
Crystal
Santi Gala (Memojo.com)
Fer (Perdido en la Ciudad)
Sonia (Desnuda no es sin ropa)
Vireta ((v)ireta)
G. (From Lost To The River)
Camomila (La cara oculta de la luna)
manuel h (Escritas desde abril)
mICrO (Diario y reflexiones de Juan A. Medina)
león (La hura del Camaleón)
MH (ideas brillantes)
olivia (ONLC)
y un servidor.
Citas anuales
Noviembre 23, 2004
Pon un poco se SPAM en tu vida
Si no me equivoco, los primeros en utilizar la palabra spam con el mismo significado que le aplicamos hoy en día fueron los geniales Monty Python, en su sketch con el mismo nombre.
[SPAM]
Si alguien les hubiera dicho en aquellos días del sesenta y nueve...
[amén]
... que aquello que ellos mismos parodiaban se iba a convertir, a la postre, en el cáncer de internet, se habrían reído. Hoy en día no queda nadie en el globo que no reciba correo basura en su mail (hasta aquellos que no tienen mail tienen que soportar los mensajes de publicidad que les cuela su compañía de telefonía móvil), pero el spam no se quedó ahí.
[ni mucho menos]
Hoy en día lo podemos sufrir en los ya anticuados libros de visita, en cualquier foro, en los comentarios de nuestros weblogs y en cualquier medio que ofrezca la posibilidad de dejar un mensaje para la posteridad. No sé por qué, pero me viene a la cabeza aquella escena de La vida de Brian en la que Brian escribía consignas revolucionarias en un muro y, al sorprenderle los romanos, le hacían escribir cien veces (o quizá más) una palabra que estaba mal escrita. Y me imagino esa pared llena de anuncios basura, de correo basura y de comentarios aún más malolientes.
[ancestros]
Yo uso Movable Type 2.65 y, de un tiempo a esta parte, soy blanco del SPAM más despiadado. Empezó siendo un goteo de comentarios que, sospechosamente, estaban en inglés. Y yo, como novato en esto del spam bitacoril, hasta llegué a contestar alguno.
[ahora me río]
Entonces busqué en la red algún plugin para el Movable Type que lidiara con este problema, y encontré el Bayesian. La instalación es bastante sencilla si desistes de instalar el Plugin Manager de Movable Type (que, en mi caso, se quedaba colgado y llegaba a parar el servidor de hosting donde estoy alojado) y el mantenimiento es casi nulo.
Lo que hace este plugin es filtrar los comentarios de forma que ni siquiera llegan a aparecer en un post cuando los detecta como spam. Luego, en el formulario de mantenimiento, podemos marcar los comentarios como spam o no spam y, posteriormente, borrarlos de una tacada. El plugin requiere un aprendizaje inicial que, en mi caso, consistió en filtrar los comentarios antiguos. A partir de se momento me detecta el spam perfectamente, aunque siga siendo un coñazo tener que entrar todos los días a borrar los doscientos comentarios spam que llegan.
[infierno]
Es por eso que estoy buscando algún sistema que, como usan algunos servidores de correo, incluya una imagen con letras y números distorsionados para validar si quien pone el comentario está haciéndolo desde la misma web o si está usando algún sistema automático. Si encuentro algo os lo haré saber.
Y yo me pregunto, ¿qué consiguen estos ##### -coloque aquí su insulto preferido- bombardeando los weblogs con spam? Por lo que he podido apreciar, con esta técnica ganan posiciones en los buscadores. Los que más comentarios spam envían a mi weblog hacen publicidad de ciertos fármacos que, cuando los buscas en el Google, aparecen millones de enlaces. ¿Es esto una técnica comercial lícita? En mi opinión es como si para venderte un producto te llamaran al teléfono cada cinco minutos, o te abordaran por la calle cientos de comerciales ansiosos de forma que tuvieras que espantarlos cuales moscas cojoneras.
[la marabunta]
¿Y qué podemos hacer? Esto tiene pinta de ser una de esas luchas eternas de la informática, como lo son la de los virus con los antivirus, los piratas con la seguridad y muchas otras. Para cada traba que les pongamos ellos encontrarán una forma de saltársela.
[suspiro]
En fin, yo voy a leer algún mail sobre cómo alargar mi pene sin operación, dónde comprar viagra a mitad de precio y en qué recóndito sótano de la red encontrar las fotos de Britny Spears montándoselo con un cuadrúpedo...
[spam, maldito spam]
MetaCartas
Noviembre 18, 2004
Life Hurts
¬ Salta...
Un soplo de aire estancado agitó su bufanda mientras su mente volaba por otros parajes, estaba demasiado lejos como para percatarse de lo que pasaba en su plano de existencia.
¬ ... y acaba con esta farsa....
Sus ojos vidriosos miraban sin ver hacia un cartel publicitario que prometía una conexión de velocidades supersónicas a precios irrisorios. Pero él había adoptado esa expresión de abandono que se imprime en los rostros de los que están sin estar.
[absorto]
Aquella voz susurrante no había conseguido sacarle de sus divagaciones, estaba tan acostumbrado a ella que había aprendido a ignorarla. Sus pies, en un movimiento regido por su subconsciente, se acercaban a la línea amarilla que marcaba la frontera entre el andén y el abismo.
[la nada]
Y entonces, como siempre, una alarma retumbó en su mente. Se encendieron todas las sirenas y las bocinas gimieron estridentes. Sus ojos dejaron de mirar el infinito y casi se salieron de sus cuentas cuando un vagón del metro casi le rozó la nariz. Dentro del convoy, los viajeros ocasionales le miraban sorprendidos. Aquello había sido otro suicidio inducido abortado en el último momento.
En el hemisferio sur de su mente un juez dieciochesco dictaba su veredicto:
¬ Este juzgado estima que el acusado actuó con premeditación y alevosía al querer llevar a su propio cuerpo al suicidio sin consultar con la otra parte de su ser. El veredicto es de culpabilidad, se le condena a permanecer indefinidamente en el mismo cuerpo.
[la cárcel]
No era la primera vez que su cuerpo se lanzaba de forma autónoma hacia la exterminación. Lo que en un principio había confundido con accidentes causados por su estado de eterno despiste se habían convertido en sutiles atentados contra su intimidad.
Era esa misma voz la que, ya de niño, le había inducido a beber lejía de una botellita blanca muy apetecible para asombro de su madre, que había conseguido evitar la catástrofe. Había crecido en un entorno más parecido a una cárcel de alta seguridad que a la habitación de un niño que luchaba, inconscientemente, por no envejecer. Una casa roma porque las esquinas mataban.
Y aquella voz en su cabeza convertía un simple enchufe en una tentación demasiado grande como para ser ignorada. Llevaba toda su vida luchando contra sí mismo.
[siempre quedaba la incertidumbre]
Y la situación empeoraba por momentos porque, de un tiempo a esta parte, se había dado cuenta que la muerte, al no poder atraparle, escogía siempre al más cercano. En su presencia se habían producido accidentes múltiples surgidos de la nada, inundaciones de proporciones bíblicas e incluso, en una ocasión, algo que se parecía mucho a la combustión espontánea. Se había convertido en una especie de heraldo de la muerte.
[adalid]
No podía evitar sufrir remordimientos al escuchar unos gemidos lastimeros que le llegaban desde las vías. Esta vez la suerte había acompañado y el hombre había caído después de que pasara el tren, en la parte final del andén. Decían los testigos que estaba sentado en un banco metálico leyendo el periódico y, como luchando consigo mismo, se había levantado del banco y corrido hacia las vías para saltar al vacío. Por suerte había sido bastante lento y sólo se llevo un golpe contra las vías. En algún programa de televisión algún hermano bastardo diría que lo había hecho para buscar protagonismo y, de una forma u otra, se habrían de convertir los dos en ídolos mediáticos de la infratelevisión.
[pero esa es otra historia]
Y ahora la voz se retiraría a un segundo plano hasta que llegara el momento de actuar otra vez, de librar otra batalla en aquella guerra que ya duraba toda una vida. Echó una última mirada al andén antes de entrar en el vagón con pasos dubitativos y comenzar la inmersión en el planeta de las divagaciones.
Y al otro lado del mismo vagón una adolescente luchaba contra el chupa-chup que, por razones inexplicables, se acababa de tragar.
[con palo incluido]
Realismo ficticio






