Mayo 13, 2007

26

¬ Hola, buenos días, soy tu menstruación.
Me cuesta trabajo parpadear recién levantado. La parte de mi cerebro que analiza las situaciones surrealistas aún no está a pleno funcionamiento pero, si no recuerdo mal, nací con género masculino. Así que esa mujer vestida de rojo y con cara de pocos amigos que está plantada en mi puerta debe haberse equivocado.
Parpadeo una vez más, abro la boca a medias y dejo escapar un suspiro de perplejidad. Oigo como mis dedos rascan mi cabeza.
¬ No quiero comprar nada.
[es lo único que se me ocurre]
¬ Ah, entonces tú no eres... Claro que no, me he confundido de mensaje. Es que estoy haciendo una suplencia.
Observo cómo busca algo en su bolso de propociones grotescas.
¬ Pues sí, ya recuerdo. Mi compañera venía a decirte que acabas de entrar en la media-edad y que se te acabó el chollo de ser joven. No más descuentos en el cine, no más anuncios con canciones juveniles...
Cierro la puerta sin pensarlo y dejo que sus palabras se pierdan en un mar de indiferencia. Deshago mis pasos por el pasillo mientras una voz atenuada me dice:
¬ ... y me tienes que dar tu carnet joven!... Al menos dime si tienes alguna vecina de doce o trece años...
[surrealista]
Vuelvo a la cama y caigo otra vez en la inconsciencia. Y pienso, quizá como autoengaño, que nadie tiene que decirme cuándo dejo de ser joven y, mucho menos, negarme un descuento en la entrada del cine.
[faltaría más]

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer
[...]

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Yo, me, mí, conmigo
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Mayo 08, 2007

Añejo

¬ Vas a probar un whisky que tiene tu edad.
Recuerdo con nostalgia aquella frase de un antiguo jefe de aquella empresa de la que escapé hace unos añitos, cuando aún podía presumir que conocía un whisky que fuera más viejo que yo.
[ya casi no puedo]
Los años pasan y van aumentando el lastre con el que uno tiene que cargar cada mañana, al despertarse. Quizá sea por mi insomnio patológico-voluntario, pero las fuerzas con las que me despierto son inversamente proporcionales al día de la semana. Últimamente no tengo tiempo para nada y, los escasos momentos que tengo para mí, siento que los malgasto en actividades circulares que me dejan en el mismo punto de la espiral rutinaria en que, poco a poco, se va convirtiendo mi vida.
[ciclos dentro de otros ciclos]
Y siento que, aunque lucho en muchos frentes, no avanzo en ninguno, tengo demasiadas batallas por ganar, demasiados armisticios que firmar. Lloro en silencio por los años perdidos y a veces deseo cambiar un par de decisiones que tomé hace tiempo y que, como no podía ser de otra forma, han ido marcando el camino que debía seguir. Entonces me asaltan los pensamientos místicos sobre el destino prefijado y el placebo de que, tomemos las decisiones que tomemos, nuestro destino no cambia. Pues vaya, espero que el mío aún esté en garantía y en el hipermercado de las vidas me dejen hacerle un par de ajustes.
¬ Buenos días, ¿qué desea?
¬ Cuarto y mitad de optimismo y dos cucharadas de alegría.
¬ ¿Irracional o con motivo? Los motivos los vendemos a parte...
[ladrones...]
¬ Me llevo la irracional. ¿Tenéis algo para hacer los días más largos?
¬ Eso no lo trabajamos...
[surrealista]
¿Existe la crisis de los veintiséis? ¿Será quizá que se me ha retrasado la de los veinticinco? Debe ser que, al pasar efectivamente (y sin lugar a dudas) del cuarto de siglo es cuando todo el mundo insiste, silenciosamente, en que hagas balance. Comparas tu vida (sí, las comparaciones son odiosas pero necesarias) con las que conoces de primera mano y ves cómo lo que en la tuya son mil frentes abiertos...
[escaramuzas]
... en otras se reduce a unas pocas batallas de magnitudes titánicas.
[hipotecas, enemigos formidables]
Y, con esa vena masoquista, deseas tener para ti las penurias que vienen de serie con una casa. Vidas que van cerrando ciclos mientras la mía, por mucho abarcar, aprieta poco.
Aún me quedan unos días para disfrutar del año que estoy apunto de perder. Seré fiel a esa sana costumbre que tengo de preocuparme por las cosas en el último momento y, durante estos cinco días, no pensaré nada más que en las necesidades básicas y animales del ser humano: comer-dormir-reproducirme.
Y respirar, que no se me olvide respirar...
[aire nuevo]

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Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 09:22 PM | Comentarios (4) | Enlace Permanente