Marzo 23, 2008

Banquete

Arranqué mi piel, a tiras, para hacerte un vestido. Y de mis ojos salieron unos pendientes a juego.
Sentada en una mesa hecha con mis huesos degustabas una opípara cena que yo había preparado para ti, mientras lo que quedaba de mí se acurrucaba en la sombra interminable proyectada por tu odio.
[con la mirada fija en tus ojos vacíos]


Y entonces llegó el plato fuerte. Y con cada dentellada, con cada bocado que arrancabas de mi corazón, yo moría un poco.

Clasificado en:
Mis fantasmas
by milio a las 11:31 PM | Comentarios (4) | Enlace Permanente | TrackBack (0)

Marzo 09, 2008

These Boots Are not Made For Walking

// and that's just what they'll do
One of these days these boots are gonna walk all over you //
(1)

Llueve en Londres. Caen gotas minúsculas que empapan por reiteración. Esta lluvia tan inglesa es traicionera, de grano fino y castiga a los incautos que, como yo, hemos dejado el paraguas en casa. Me dirijo a Camden Town a hacer unas compras de última hora. Objetos que serán recuerdos a los que recurrir cuando eche de menos esta urbe que me tiene hechizado.
En el viaje de ida me vine con mis Dr. Marteens porque no cabían en la maleta y tras patearme medio Londres con ellas mis pies acabaron completamente destruidos. Y hoy, como los demás días, se han quedado en casa aunque mis pies las siguen maldiciendo en silencio mientras me susurran al oído la canción que he cogido prestada para el título de este post.
Ahora, mientras contemplo Londres desde la ventana moteada de un tren cualquiera, mientras Roger Waters (de Pink Floyd) cantaba Comfortably Numb, sé que voy a echar de menos esta ciudad y que algún día, no sé cuándo, volveré para quedarme un tiempo.
[buscarme la vida]
Y yo, que ya me había acostumbrado a mirar para el lado anglosajón antes de cruzar, que ya empezaba a pensar en inglés y que incluso estaba haciéndome a la idea de fumar sólo al aire libre, tendré que volver a la insidiosa rutina. A mirar al revés antes de cruzar, a hablar marcando las jotas y convirtiendo algunas des en zetas, a fumar prácticamente donde me apetezca. Y sé que, aún así, me entrará la morriña.
Pero bueno, no vale de nada lamentarse. Id preparando la alfombra roja que el domingo aterrizo a media mañana. Y ponedme unos pasodobles de banda sonora.
[necesito una terapia de shock]
I'm on my way back home.

- Escrito el día ocho de marzo en un tren cualquiera de la Gran Bretaña -


(1) These Boots Are Made For Walking es una canción de Nancy Sinatra.
Clasificado en:
Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 11:26 PM | Comentarios (5) | Enlace Permanente

Marzo 08, 2008

Inmersión

(1)Se me acaba el tiempo. Los días en Londres terminan antes que un suspiro y, por mucho que intento prolongarlos, se me escapan entre los dedos. Como un puñado de arena.
Hoy me había prupuesto madrugar aún más y comenzar el día con un típico desayuno inglés. El tiempo apremiaba y no he podido encontrar nigún pub medianamente tradicional y, al final, me he tenido que conformar con un Wetherspoons que no deja de ser una franquicia de una cadena de pubs.
[uno de tantos]
Mientras esperaba el desayuno y los camareros dejaban en evidencia la presupuesta puntualidad inglesa he ido marcando en el plano del metro las dos estaciones que utilizaría para llegar al Tate Modern (London Bridge) y al National Gallery (Green Park). Hoy me esperaba un día de museos.
[mis pies se resentían]
Encontrar el Tate Modern ha sido relativamente sencillo... sin mapa. En cuestión de viajes (y otras cosas que no vienen al caso) soy un auténtico desastre: no planifico ni un ápice las cosas y, en lugar de ello, me dejo llevar por la bendita improvisación.
[y así me va]
El Tate Modern me ha gustado y, o mi memoria me juega una mala pasada o lo he visto tan distinto que las obras parecían nuevas. Ni siquiera he sido capaz de encontrar The Oak Tree, esa obra que tan bien define el arte contemporáneo para alguien tan profano en la materia como yo. He recorrido el museo de forma un tanto apresurada y errática y he sacado un par de fotos a escondidas...
[spanish picaresca]
... y no me ha dado tiempo a mucho más. Mis pies y mi estómago se han sublevado y han tomado el control. Mis pasos me han llevado a Southwark, al Borough Market (un mercadillo de alimentos de todo tipo y procedencia que abre los viernes -o eso creo-) donde, después de dar una vuelta, he acabado comprando un vasito de gambas a un tipo con el acento más cerrado que he escuchado en mi vida. He seguido callejeando al azar, buceando en cada esquina, mientras buscaba un sitio barato donde terminar de saciar el hambre.

(2)

Encontrar el National Gallery ha sido un poco más complicado. Bajé del metro (técnicamente subí) en Green Park y al preguntar a un policía me ha mandado en otra dirección. No creo que mi inglés sea tan malo como para que no me haya entendido, quizá se le ha ocurrido que sería divertido ver a un español errante...
[humor inglés]
(3)Al final he conseguido rescatar recuerdos de hace un par de años y llegar más o menos sano y salvo... pero tarde. Tenía una hora para ver el museo y casi lo consigo, sólo me faltaron dos salas. El National Gallery no me ha disgustado, supongo que necesito saber apreciar un poco más el arte y poder verlo con más calma para llevarme una impresión distinta.
[quizá la próxima vez]
Era casi de noche cuando salí del museo. Debía coger el metro pero antes paré a fumar un cigarro. Liando el tabaco en Trafalgar Square se acercó un chico a pedirme tabaco. Me dijo que no le importaba que fuera de liar y rápido entablamos una conversación. Al principio en inglés y luego, al ver que él era también español, en castellano. Si algo te enseña Londres es que no nos podemos fiar de las apariencias y ahí estaba Mauricio, que tenía muy poca pinta de ser español y menos aún de llamarse Mauricio. Me contó que llevaba seis años en Londres, que era percusionista en un grupo (The Upfrom Band) y que esta ciudad está podrida por dentro. Hablamos de capitalismo, de mujeres, de los ingleses y de muchas cosas más mientras un tipo le cogía prestado el djembé (creo que se llama así) y nos deleitaba con un rítmico soniquete. Quizá estas cosas pueden pasar en cualquier lugar del planeta pero a mí, en ese momento, me pareció que sólo podía ocurrir en Londres. Me despedí con un adiós y me llevé, de regalo, un CD que, supongo, tendrá canciones de su banda.
El día podía haber acabado ahí y ya habría tenido experiencias para llenar tres o cuatro de mi vida en Madrid. Pero no, aún quedaba una cena en casa de una amiga con muchas risas, algo de alcohol y tabaco, un gato y varios idiomas. En la cena se me ha ido el santo al cielo y se me ha pasado la hora de irme para llegar al último tren así que me he resignado a coger los autobuses nocturnos sin saber qué trayecto hacía el que llega hasta el barrio de mi hermana. Tras un viaje en tensión porque es típico de mí acabar perdido en mitad de ninguna parte por haberme pasado (una o varias veces) de parada y un par de compañeras de asiento que no veían ni su sombra...
[ceguera etílica]
... he conseguido llegar sano y salvo. Mañana me espera un día largo que, seguramente, se fusione con el siguiente. Y después habrá que volver a la rutina. Pero hasta entonces intentaré no pensar mucho en ello, Camden me espera.


Las pinturas que adornan este post:
(1) Arnulf Rainer, Whine-Crucifix (Tate Modern)
(2) Emil Nolde, The Sea B (Tate Modern)
(3) Quinten Massys, Grotesque Old Woman (National Gallery)
Clasificado en:
Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 03:58 AM | Enlace Permanente

Marzo 06, 2008

No country for smokers

Londres huele a comida de todas las partes del mundo y, a la vez, de ninguna. A cada paso que doy me sumerjo más y más en la vorágine anglosajona. Adoro esta ciudad que vive con prisas, la cultura del take away y del smoking-not-allowed.
[por desgracia]
El lunes, aún en Madrid, hacía la maleta con nerviosismo y, como siempre, a última hora. El reloj marcaba una hora que no quería mirar y las horas de sueño se esfumaban: quedaban dos a lo sumo. Dormí poco y mal y desperté sobresaltado por alguna de las tres alarmas que puse, casi asustado por la posibilidad de quedarme dormido. Después llegarían las prisas, el duty free y el vuelo. Y el día no había hecho más que empezar.
Cuando ya llevábamos más de una hora volando hacia Londres nos comunicaron que había turbulencias y mi mente peliculera repasó mil escenas distintas de otras tantas películas en que los pasajeros se dejaban llevar por el pánico. Yo, que nunca había experimentado algo así, pensé que las turbulencias serían algo más dramático pero resultaron ser poco más que un pequeño bache en la carretera.
[menos mal]
A mi llegada me esperaba un viaje en tren y, sobre todo, muchos ingleses. Uno no termina de acostumbrarse al hecho de que aquí, en Londres, el guiri soy yo, y toda esa gente que habla en inglés son los que me miran, condescendientes, como a un turista.
Me quedan unos cuantos días (menos de los que me gustaría) para redescubrir Londres y beberme su esencia en pequeñas dosis. Hoy he repuesto fuerzas, mañana me beberé la ciudad. Así que, como dicen los ingleses:
¬ Cheers!
Lástima que no pueda fumar un cigarro mientras brindo, malditas restricciones.

Clasificado en:
Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 02:30 AM | Comentarios (4) | Enlace Permanente