Abril 20, 2004

Inside out

¬ ¿Ve algo doctor?
¬ Sí, tenemos que operar...
¬ ¿Operar de qué?
¬ De olvido...

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Cosas que pasan , Locuras
by milio a las 07:58 PM | Comments (3) | Enlace Permanente

Marzo 31, 2004

Personal Jesus

Si Jesús levantara la cabeza seguramente se cubriría con la sábana santa y se echaría a dormir, no sin antes pasarse a visitar el Cristo de la Esperanza de Málaga. Y es que a este popular (entre quienes lo conocen) Cristo tiene la peculiaridad de contar con un brazo totalmente robotizado para bendecir mejor.
[los efectos especiales de la Iglesia]
Tal como lo veo, ya puestos, podrían haber aumentado la inversión y dotar al Cristo con un par de sistemas más. Ahí van mis ideas que gustosamente cederé a cualquier cofradía interesada:
* Mecanismo de habla simulada: incorpore a su Cristo la capacidad de mover los labios y dótele, por un módico precio, de un Jose Luis Moreno1 a medida.
* Precisos bailes regionales: gracias a un sistema revolucionario, su Cristo será capaz de ejecutar el baile regional de su elección. Por muy enrevesados que sean sus pasos, el sistema DancingChrist® hará que su Cristo los siga a la perfección. Puede optar, además, por una oferta de 3x2 en la compra de los paquetes de bailes regionales.
* Variado surtido de gestos con las manos: su Cristo ya no sólo será capaz de bendecir, sino que podrá gesticular cualquier cosa. ¿Necesita un Cristo que salude en las procesiones e, incluso, haga reverencias? Lo tenemos. ¿Quiere que su Cristo lave los pies de cualquier feligrés siguiendo las pautas de la famosa cita bíblica? Podemos conseguirlo. ¿Nunca ha pensado en la afluencia de fieles y almas impías por convertir que generaría un Cristo capaz de darse paseos por el templo saludando a la parroquia? No lo piense más, estará en buenas manos.
* Inteligencia artificial: sorprenda a sus visitas, a sus feligreses y a todo hijo de vecino con el revolucionario Cristo Interactivo®, también llamado Personal Jesus®. Un Cristo que aprende solo con un pequeño entrenamiento, un Mesías a medida de sus exigencias. Puede mantener hasta tres conversaciones a la vez, leer pasajes de la Biblia e, incluso, escenificarlos. Viene acompañado con una cruz con cargador incorporado para su batería de Ión Litio y una funda para transportarlo. También se incluye un conciso manual de instrucciones de cuatro mil quinientas páginas y un programa base que introducirle a elegir entre los siguientes: Kung-Fu Christ® (similar al que puso ver en las películas de la saga Matrix), Monólogos Sacros®, Cantos Gregorianos XP®, Corporativismo en la Iglesia I: Malversación de Fondos®, Corporativismo en la Iglesia II: Encubrimiento de abusos sexuales®, Diálogos Incendiarios I: El aborto®, Diálogos Incendiarios II: Métodos anticonceptivos® y un largo etcétera.

Lo que yo me sigo preguntando es: ¿dará buenas h ostias ese cristo (con y sin h)?
[seguro que sí]



José Luis Moreno1 es un famoso Ventrílocuo español.
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Cosas que pasan , Locuras
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Marzo 08, 2004

Atrapado en una esfera

Cuando naciste nadie se encargó de avisarte que en esta vida no venía todo hecho. Nadie se acercó a ti cuando comenzabas a asomar la cabeza para advertirte. Quizá hubieras querido volver a la oscuridad de tu primer hogar.
[primigenio]
Después, como reafirmando el engaño, te lo dieron todo hecho. Cuando te asaltaba el hambre no tenías más que buscar el pezón de tu madre, un restaurante de lujo que nunca cerraba y donde jamás debías pagar la cuenta.
Creciste más rápido de lo que tu madre quería y demasiado lento para tus ansias de grandeza. El mundo estaba a tu alcance, siempre y cuando alargaras el brazo para coger tu porción.
Te estableciste en una cómoda rutina de la que no querías salir. Eras demasiado pequeño para todos mientras que tú te sentías preparado para afrontar cualquier desafío. Sabías tanto que no te preocupaste de leer el manual de la vida que alguien dejó sobre tu almohada en una noche sin estrellas. Y, por eso, viviste dando tumbos.
[como una pelota contra la pared]
Perder el norte es imposible cuando uno nunca conoció los puntos cardinales. ¿Para qué orientarte si ya lo hacían los demás por ti? Marioneta complaciente, títere dicharachero, desgraciado pero simpático. El dinero irrigaba ese órgano latiente que era tu cuenta bancaria como caído del cielo. Nunca te preocupaste por eso, otros ganaban un sueldo por ti.
[delegados]
Y entonces un día, sin saber cómo, te rodeaste de un séquito de sanguijuelas. Entraste en el lado de la abundancia y saliste con el cuerpo moteado. Te agasajaban con sus palabras mientras que su mano se deslizaba dentro de tu bolsillo. Ladrones de guante blanco.
[y sucio]
¿Y tú que hiciste? Nada. Disfrutabas con esa amistad artificial y forzada, te engañaste tejiendo eufemismos de colores para palabras grises y funestas mientras vivías un sueño surrealista, apartado de la realidad por lentes mal ajustadas y demasiado sucias. Estuviste demasiado ocupado escuchando alabanzas para darte cuenta de que los vientos del cambio estaban arruinando tu costoso peinado.
[alborotando]
Entonces llegó la tu tragedia.
Aquella fuente de la que manaba el dinero se agotó. Quizá hubieran sido las inversiones arriesgadas que hicieron tus corredores de bolsa instigados por tus ansias de ganar mucho y más rápido. ¿Y si papá se cansó de mantenerte? ¿Un golpe de mala suerte? ¿Una racha pasajera? No quisiste enfrentarte con la realidad hasta que fue tan evidente que insultaba a tu inteligencia. ¿Por qué no te diste cuenta cuando tu séquito se redujo drásticamente? ¿Acaso no pudiste ver cómo los buitres volaban en círculos sobre el tu cadáver financiero?
[in god we trust]
Entonces te diste cuenta de que la caída puede ser más rápida de lo que imaginas. El pastel es muy pequeño y hay demasiadas manos ansiosas de coger su porción. "Si no puedes coger pastel, más vale que te apartes", parecían decir todas las miradas. Dejaste de recibir llamadas triviales con fines inescrutables para sumirte en el silencio telefónico, que en tu mundo era sinónimo de aislamiento. ¿Dónde estaban aquellos supuestos amigos? ¿Dónde quedaron aquellas sonrisas hipócritas?
[¿qué fue de las sanguijuelas?]
Y comprendiste, aunque fuera demasiado tarde, que en tu vida no había existido nada más que soledad y mundos artificiales. Universos tan livianos que un día se los llevó el viento, al mismo lugar al que fueron a parar tus billetes con retratos ilustres.

En mi mano sostengo una pequeña cúpula de cristal con un microcosmos en su interior. Uno de esos adornos que no pegan con nada y que se convierten en juguetes improvisados para los niños, que disfrutan agitándola para que en su interior caigan copos de nieve. Despierto de mis ensoñaciones y fijo la mirada en el centro de la esfera, donde alguien levanta sus brazos clamando al cielo con un grito en la garganta que no alcanzo a oír. Y sé que, cuando dejen de caer copos, se acabará esta historia y, quizá, empiece una nueva.
[o no]

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Locuras , Realismo ficticio
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Enero 11, 2004

Rockstar

Después de un fin de semana con un resfriado bastante molesto, hoy pensaba salir a cenar con dos amigos a un buffet al que nunca había ido y del que me habían hablado muy bien. El resfriado, de por sí, no es malo pero, cuando se junta con la resaca, puede ser devastador. El sábado estaba catatónico y no fui capaz de salir en todo el día. Eso sí, aproveché para finiquitar el diseño de la web y dejarla como la veis ahora.
[esperanzadora]
Pues bien, teniendo estos planes en mente, me he metido en la ducha. Siempre repito el mismo ritual:
1.- salgo de la ducha enfundado en una toalla cualquiera...
[escandalizando a un hipotético observador]
2.- pongo la música a todo volumen...
[provocando a veces la furia de vecinos y familiares]
3.- y me visto mientras canto.
[o lo intento]
Hoy, emocionado en una de las estrofas de The Nobodies (de Marilyn Manson), cantando a viva voz el estruibillo:

We are the nobodies
Wanna be somebodies
We're dead, we know just who we are

... he escuchado movimiento cercano. Y, al girarme... al girarme me he encontrado a mi hermana mayor con el teléfono pegado a mi boca, deleitando con mi concierto a una sufrida amiga suya. Después de echarla gentilmente de mi habitación he pensado que si su amiga algún día pensó que yo estaba cuerdo, habrá descubierto la verdad al oirme cantar.

Y yo me pregunto, ¿le habrá gustado?.
[espero que toda la estupidez le tocara a mi hermana en el reparto]

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Locuras
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Octubre 19, 2003

Dos tristes pilas

Mientras dormía, Modorra observaba paciente el panorama. Sueño dormitaba en una silla, luchando por mantener sus ojos abiertos y sus sentidos medianamente despiertos.
La noche anterior, escrupulosamente, yo había puesto el despertador (el ordenador programado, los cuatro satélites y el subwoofer preparados para gritar). Esperaba no dormirme, saltar como un resorte cuando vibraran los altavoces.
[iluso]
Cuidadosamente, Sueño colocó unos tampones en mis oídos mientras intentaba contener la risa. Una broma muchas veces malgastada y una lección nunca aprendida.
[9:00]
Suena el despertador. Levemente, como en sueños, escucho una música ligera, tanto que parece un susurro. Como un autómata me incorporo, apago los altavoces y vuelvo a la cama (reconstrucción de los hechos). Sueño me acaricia la cabeza mientras canta una nana.
¬ A veces el mundo no se merece que abramos los ojos.
Y yo, fulminado bajo una manta que debe pesar toneladas, me adentro en el mundo de la oscuridad sin sueños mientras el eco del despertador aún rebota contra las paredes.
[11:45]
El móvil, con su tono polifónico y pesado, entona la música de Rocky (la de la película). Sueño, cogido por sorpresa, improvisa una estrategia. Las calderas del subconsciente rugen ante tanta actividad. Las cavernas de los sueños, antes iluminadas por una luz ténue, ahora brillan como si el sol se hubiese colado entre sus paredes. Sueño está fabricando ilusiones, cambiando la realidad que llega en una cinta transportadora, cercenando sensaciones, creando paradojas.
¬ Shhhhhh. Es un sueñooooooo.... shhhhhh.
Cuando se trata de despertar, mi voluntad es nula. Feliz porque sea un sueño vuelvo a las profundidades.
[otra vez Rocky]
Incapacitado para reaccionar, Sueño emprende la huída, desapareciendo entre las sábanas. Modorra me pone la inyección de parsimonia y se marcha satisfecho, sabiendo que habrá perdido una batalla, pero la guerra es larga.
¬ ¿Sí? - voz de ultratumba.
¬ ¿Cómo que sí? ¡¿Sigues durmiendo?!
¬ Bueno... ahora mismo no.
Modorra se ha encargardo de ralentizar mis acciones por lo que no puedo más que arrastrarme hasta la ducha esperando que un chorro de agua fría me despeje.
[mano de santo]
Bajo a la calle protegiendo mis ojos del exceso de luz. Compro tabaco y al salir, algo se me cae. Un sonido consigue vencer la resistencia de los cascos, pero no lo suficiente como para identificarlo. ¿Será una moneda? No, están todas. ¿El tabaco? Lo tengo en la mano. ¿Una extremidad? No me duele nada.
Sigo mi camino mientras el discman hace de maestro de ceremonias.
Chino-Metro-Guzmán el Bueno
Salgo del metro apresuradamente y escucho otra vez el sonido de algo impactando contra el suelo. Miro y veo una pila rodando alegremente hacia las vías. Aquella situación tantas veces imaginada en la que se me cae algo al andén se reproduce ahora ante mis ojos. En mi mente muchas posibilidades, mis piernas ancladas en el suelo.
Cloc!
[demasiado tarde]
Durante unos segundos mantengo el rictus de estupidez, me doy cuenta de que es la segunda pila que pierdo en el día, que todos los aparatos que uso llevan un número par de pilas y que, además, estas pilas son muy baratas (aún siendo recargables). Me giro y continúo mi camino.
[reducción al absurdo]
Curiosamente, el día me iba a deparar otras sorpresas. A la vuelta, en la misma estación, camino ensimismado, viviendo en mi mundo interior donde puedo ser lo que dice la letra de cualquier canción. Dos trenes llegando, un tonto en el andén equivocado, alguien al que le toca esperar otro tren.
[astuto lector, has adivinado a quién]
Y, por si fuera poco, las pilas del discman se acaban a los cinco minutos.
Definitivamente, debí dejar que Sueño ganara la partida.

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Locuras
by milio a las 11:59 PM | Enlace Permanente

Octubre 06, 2003

Ángel de la guarda

El día en que salí de la cadena de montaje donde, en el cielo, se ensamblan los humanos, el operario frunció el ceño pensativo. Algo en aquella construcción no había salido del todo bien.
¬ Este ser será perseguido por la pereza.
Desde entonces lo dejé todo para el final. En mi vida, las prisas son una constante. Nací tarde, no por hacerme de rogar, sino porque dejé para el último momento la tarea de buscar el camino hacia la luz.
[aún cuando yo no tenía que hacer mucho]
Como me aburría mucho descubriendo el mundo por mi cuenta, aprendí a hablar. Estaba deseoso de empezar a engañarme a mí mismo con el arte de las palabras. Inventarme tiempo inexistente manipulando las agujas de mi relog biológico.
En el colegio lo dejaba todo para el final. Siempre estudiaba el último día o la última hora. Las prisas, un amigo con el que tenía que aprender a convivir. Nunca nadie sospechó que lo dejara todo para el final. Mi talismán, mi ángel de la guarda, mi amigo invisible, lo planeaba todo para que siempre saliera airoso de la situación.
Así, empezó haciendo que sacara buenas notas.
Entonces llegó la pubertad y las hormonas comenzaron a guerrear en mi fuero interno. Desarrollé una habilidad innata para conocer gente y convertirme en un ser extremadamente sociable.
[quizá para enmascarar la timidez que nadie veía en mí]
¿Y dónde se quedó la pereza? Seguía acechando. Ella era la causante de que nunca me decidiera a decirle a aquella chica especial que ese cosquilleo que sentía no era fruto de una comida indigesta. Que aquel brillo que veía en sus ojos no había sido causado por un problema ocular. Que aquella atracción tenía algún significado. La pereza, disfrazada de miedo escénico, me hizo perder muchas oportunidades.
En la universidad ya no funcionaba el truco de estudiar el día antes. Noches en que uno se enfrenta con varios cientos de folios donde lo más estético es el símbolo de la integral. Noches de insomnio y frustración.
Aún así, y contra todo pronóstico, alguna vez me salió bien. ¿Inteligencia? ¿Suerte? No, mi ángel de la guarda.
Mercado laboral, trabajo, dinero. Dos caminos dispares: una carrera que amenzaba con truncarse y un trabajo del que uno no puede prescindir. La balanza no termina de inclinarse, se mantiene en perfecto equilibrio. Un equilibrio insultante, una decisión imposible. Al final, cual rey Salomón, adopté la vía auxiliar: carrera de menos años y trabajo a la misma intensidad.
Esta mañana, tras el rigor post sueño, con los músculos aún atenazados y la cabeza pensando en un idílico romance con la almohada, me he dedicado a mis quehaceres cotidianos, blandiendo un teclado y con la vista fija en una pantalla. El ángel de la guarda disfrazado de corazonada me ha susurrado al oído:
¬ Matrícula... Universidad... Ceporro.
Entonces he cogido el teléfono recordándome una y mil veces que se me olvidaría mi propio nombre si la gente no lo usara para llamarme continuamente.
¬ Hola, llamaba para preguntar cuándo se acaba el plazo de matrícula.
¬ Hoy.
[miedo]
¬ ¿Bueno, puedo entregarla por la tarde no?
¬ Cerramos a las dos.
[pánico]
El reloj marcaba las doce y media pasadas. Aquello parecía la película de Misión Imposible. Un desastre: no encontraba fotos mías más recientes que la de mi comunión (he estado realmente tentado a arrancarla del álbum, con rosario y todo), no tenía sobre de matrícula y me quedaba menos de hora y media para entregar todo sonriente y posar para la foto finish.
[¿quién dijo que la vida no es emocionante?]
Al salir de casa el fantasma del fracaso me puso los grilletes del miedo, sujetando la pesa de los años perdidos. Aquello se ponía emocionante.
Casa-Metro
[12:45]
6 estaciones
[13:00]
¬ Quiero un sobre de matrícula.
[13:01]
Repetir las indicaciones porque la dependienta no me ha entendido
[13:01]
Esperar al autobús-Trayecto-Caminar en mitad de la nada
[13:20]
Destino: Secretaría
[13:22]
La secretaria me mira pensando que mi cara le es familiar. Debo ser una de las personas que más veces ha pasado por esa ventanilla (y menos ha pisado una clase). Sonríe irónicamente mientras le cuento mi caso y me dice que rellene la matrícula echando ostias.
Reprografía:
¬ Hazme una fotocopia del DNI que tengo que entregar la matrícula. Me van a hacer la foto finish.
Entro en secretaría un minuto o dos antes de que cierren el plazo. Formalizan mi matrícula y me extienden la carta de pago con cara de felicidad. Triunfal, sonrío para mis adentros dejando que un poco de esa alegría trascienda.
¬ Menos mal, siempre lo dejo todo para el final.
En ese momento la voluntaria se gira, con gesto prepotente de yo-estoy-por-encima-de-ti-pringao y escupe:
¬ Pues a ver si nos acostumbramos -le faltó decir niñato.
¿Hay algún tratado internacional que exima de las consecuencias de cruzarle la cara a una estúpida prepotente y amargada? Al menos alguien debería decirle que su ombligo no es el centro del mundo y que el sol no orbita alrededor de sus caderas.
En fin, otra vez al límite. Contradiciendo las leyes de la lógica y las dosis de moralina que nos regala la televisión: en bote pequeño y transparente.

Niños, no hagáis esto en casa.
[suele salir mal]

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Locuras , Yo, me, mí, conmigo
by milio a las 09:27 PM | Enlace Permanente

Septiembre 29, 2003

Porque tú lo vales

// y sólo tú //

Tú, que eres especial y no te conformas con poco. A ti, que no has hecho absolutamente nada por nosotros. Amig@ que ni siquiera nos conoces, potencial fuente de financiación. A ti, que eres imbécil, te vamos a hacer un regalo.
¬ ¿Por qué? ¿Porque tú lo vales!
No apagues aún el televisor, esto no es un anuncio de compresas. Nosotros no queremos venderte nada, no queremos hipotecar tu vida con lazos innecesarios. No queremos crear una necesidad que antes no existía. No te prometeremos orgasmos al probar nuestra nueva mahonesa, no te diremos que con nuestro coche vas a ligarte a una moza como la del anuncio. No, no te venderemos la moto ni te diremos que, para triunfar en la vida, tienes que pasar nuestros caramelos de generación en generación.
[hasta el fin de los tiempos]
Jamás te diremos que con nuestras compresas con alas podrás volar gratis a Londres. Nadie intentará convencerte de que si compras nuestro desodorante podrás manejar a las féminas como si fueran ganado.
[marcándoles el camino]
¿Que ya no te crees nada? ¿Que no te fias ni un pelo? No te preocupes, no te venderemos brebajes para reforestar tu incipiente calva. Nunca pensamos prometerte que perderás esos kilitos de más comiendo exactamente el doble.
Veo que vas comprendiendo, amig@. No queremos venderte nada, nosotros hacemos regalos.

La voz en mi cabeza seguía entonando una lastimera letanía. Era yo representando una situación imaginaria, evocada por lo que tenía entre manos. A saber: un papel que se puede confundir con un aviso de entrega de paquetes de una empresa de transportes. Todo muy profesional, incluso el aspecto de salir de una impresora matricial modelo escriba de Napoleón, colores llamativos y un teléfono sobredimensionado y teñido de rojo.
[el color de las deudas]
Si bien el panfleto no tiene desperdicio, transcribiré sólo lo más significativo. A la izquierda, con letra de impresora matricial se puede leer lo siguiente:

AVISO:
Siguen pendientes de entrega los artículos de regalo indicados que ******** ****** le remite con nota de agradecimiento por su inestimable participación en su programa promocional...
[¡¿que yo hice qué?!]
... Por tratarse de un segundo aviso y de artículos de considerable valor, rogamos se ponga en contacto con nuestra central de entregas antes de 48 horas para concertar su entrega. Muchas gracias.
[timo de la estampita versión 2.0]

Si bien el mensaje no tiene desperdicio, la lista de artículos es digna de verse (hay que elegir cuatro):

¤ Sistema de Cine en Casa LG Dolby Surround.
¤ Ordenador portátil Apple Macintosh.
¤ 300 euros cheques gasolina.
¤ TV color Sony Dolby Estéreo Teletexto.
[el teletexto es lo que la encarece]
¤ Discman Sony Megabass.
¤ Solarium Portátil Hogar Philips
[ponte moren@ y reduce la sensación de ridículo por sentirte estafad@]
¤ Fin de semana romántico en Parador Nacional (2 Pax).
[te proporcionamos pareja si no la tienes]
¤ Mini Cadena musical Sanyo cib CD.
¤ Teléfono móvil Ericsson.
¤ Telefóno hogar inalámbrico Philips.
¤ Juego de maletas Troley + Neceser de viaje.
¤ Cadena chapada en oro 18K.
[menos que un módem]
¤ Complemento señora o caballero (Colección Exclusiva).
[¿es así como llaman a l@s muñec@s hinchables?]
¤ Microondas Sanyo.
¤ Freidora Hogar 61.
¤ 1 año gratis Canal Satélite Digital.
¤ Mini radio portátil autoscan con auricular.
[como las que usan en la NASA]
¤ Semana de Relax en hotel de lujo a elegir (4 Pax).
¤ Cafetera express ufesa.
¤ Batería acero cocina inoxidable 12 pz.
¤ Fin de semana relax en Caldea Andorra para 2 Pax..
¤ Pasaje para Disneyland París 2 Adultos + 2 Niños.
[te proporcionamos la familia si no la tienes]
¤ Minirobot cocina ufesa.
¤ Cubertería acero inoxidable 24 piezas.

Me imagino a los cuatro infelices llamando al teléfono de captación, pletóricos en su buena suerte.
¬ A mí que nunca me ha tocado nada en esta vida... Ya era hora Manoli, ya era hora. ¡Benditas promociones!
¬ ¿Qué promociones?
¬ No sé, no recuerdo haber colaborado en ninguna... Pero da igual. ¡Somos ricos Manoli!
Yo aún estoy decidiéndome entre la miniradio y la semana de relax en un hotel de lujo a elegir...
[benditas promociones]

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Cosas que pasan , Locuras
by milio a las 09:30 PM | Enlace Permanente

Septiembre 16, 2003

Las avispas del surrealismo

Sueño...
Ojos cerrados inmersos en una fase de movimientos rápidos, espasmódicos, involuntarios. Actividad frenética en el cerebro, la fabrica de sueños a pleno funcionamiento. Detrás del caldero donde se cuecen, a fuego lento, los sueños, se encuentra la mazmorra de las pesadillas. Dentro un encapuchado farfulla incoherencias. Él es el miedo.
Miedo busca en su zurrón el calendario laboral de lo verdugos y se da cuenta de que hoy le toca a él actual en el circo de los horrores. Los carceleros que le custodian le dejan salir. Con decisión, sin ninguna duda, se acerca al caldero. Sus pasos retumban en toda la estancia, los demás operarios se alejan temerosos.
¬ Dicen que es capaz de matar con la mirada.
¬ Cuentan que fabrica odio y pavor en su celda.
Examina el libro de los recuerdos y busca todo aquello que esté marcado en rojo.
¬ ¿Fracaso? No, con esto ya fabriqué varias pesadillas, aunque este lerdo no las recordara...
¬ ¿Muerte? Muy tópico...
¬ Un momento... Insectos voladores. Me gusta, original a la par que estúpido. Se adaptará como un guante a una mente tan simple.
Se escucha una risa ahogada de un operario. Miedo se da la vuelta y le fulmina con la mirada.
[otro sueño perdido]

Miedo empezó con su trabajo, lo que mejor sabía hacer. Creó en mi mente una película inverosimil, sin preocuparse de que pareciera verídico. No le importaban los medios, buscaba el fin por el camino más rápido, el horror como centro de la película.
Las imágenes comenzaron a dibujarse en mi mente. Me encontraba en un barco, yo era pequeño y estaba jugando con los demás niños. Todo parecía feliz, todo emanaba alegría.
[la felicidad que se va a romper]
Miedo escogió el momento justo para lanzar su zarpa contra mí. Comenzó a escucharse un zumbido demasiado audible como para provenir de un solo insecto. Entonces giro la cabeza y veo una nuve de avispas precipitarse contra mí. Siempre les he tenido mucho miedo. Empiezo a llorar pero no me sirve de nada. Los demás niños no corren, siguen jugando, ajenos a lo que está apunto de pasarme.
Intento gritar pero no puedo, temo que se me metan en la boca. Zumbidos y más zumbidos. Creo que, incluso, puedo percibir el aleteo de aquellos pequeños monstruos. Me rodean, se meten por dentro de mi ropa. Siento punzadas en todo el cuerpo, lloro, me duele. Me duele demasiado. Miles de avispas, no caben ni en mi ropa. Se apelotonan para picarme.
Miedo emite una sonora carcajada. Disfruta con el terror, se siente realizado al crear pesadillas. Suena el gong y, maldiciendo, vuelve a su celda.
Entonces, cuando ya casi no podía más, despierto sobresaltado. Me incorporo de un salto y siento dolor por todo el cuerpo. Mi subconsciente es cruel. Mi corazón late demasiado fuerte y miro a todas partes buscando avispas o algún bicho volador semejante, algún insecto al que mi subconsciente ha otorgado la capacidad humana de odiar, y me ha puesto como objetivo.

Ha sido una noche horrible, jamás me había despertado a causa de una pesadilla. Espero que Miedo se tome unas vacaciones.
[me pica todo el cuerpo al recordarlo]

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Locuras
by milio a las 10:04 PM | Comments (2) | Enlace Permanente

Septiembre 05, 2003

Eye toy

En un centro comercial de corte inglés (como siempre, los nombres reales se han omitido para no dar publicidad) situado en los bajos de Azca han puesto una consola PlayStation2 con su último juguetito: el Eye Toy.
El Eye Toy no es más que un dispositivo que detecta el movimiento gracias a una pequeña cámara y te permite interactuar con un juego sin utilizar los mandos. Un invento en el que no me gastaría la salvajada que, seguro, piden. Además, no tengo ninguna videoconsola en casa.
El caso es que lo han puesto de tal forma que puedes jugar desde fuera del centro comercial, a través de un grueso cristal que delimira el escaparate. Yo iba con dos amigos, después de comer, y decidimos pasar por ahí a reirnos un rato. Nos pusimos delante de la pantalla y empezamos interactuar con aquel elemento infernal.
Para un hipotético observador no éramos más que tres idiotas haciendo aspavientos a un escaparate. La gente se quedaba mirando mientras un pensamiento de "qué se habrán tomado estos chicos" pasaba por sus cabezas.
Para más Inri, yo estaba fumando tabaco de liar, lo que le daba a todo aquello un aire más psicodélico y psicotrópico.
Creo que ese fue el momento en que la gente empezó a apartarse de nosotros como si estuviéramos infectados con el mismísimo ébola.
[¿a quién no le gusta el ridículo en dosis pequeñas?]

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Locuras
by milio a las 03:46 PM | Enlace Permanente

Agosto 12, 2003

Conversaciones con un cigarrillo

¬ El día uno de enero dejo de fumar.
¬ Cuéntame otra, Caperucita. Me necesitas, no puedes vivir sin mí. ¿Acaso no me tienes un poco de respeto después de todos estos años?
¬ Tampoco han sido tantos.
¬ Los suficientes. Te gusto y no lo puedes negar, me buscas cuando bebes un café para ocupar tu mano libre. Una copa sin mí no te sabe igual. Después de la comida me vuelvo irresistible. Y después del sexo... bueno, no es algo a lo que me tengas acostumbrado.
¬ Insolente.
¬ ¿Cómo puedes decir eso? Yo he estado ahí cuando otros huyeron. He compartido momentos de tu vida que nadie más ha visto. Hemos visto atardeceres juntos, hemos compartido una cama. He conseguido relajarte en momentos de tensión, te he acompañado desde mi cenicero mientras tú tecleabas frenéticamente. Te he visto crecer. Y ahora insinúas que me vas a dejar, tirado como una colilla en mitad de una autopista.
¬ Algo parecido.
¬ Ingrato, no te lo permitiré. Hasta que la muerte nos separe.
¬ O hasta que tú consigas matarme.

No es la primera vez que me viene la idea a la cabeza de que si los propósitos se cumplieran solos nuestra vida sería más fácil. No existirían las dietas, ni los tratamientos para dejar de fumar, ni los centros para toxicómanos, ni las reuniones de alcohólicos anónimos. El trámite entre la situación incial y la deseada no nos costaría nada.
La expresión fuerza de voluntad desaparecería del diccionario.
[perdería su sentido]
Pero, ¿realmente se solucionarían las cosas? En una vida que no es más que una cadena de propósitos, muchos de ellos incumplidos y reiterativos, la cosa quizá perdiera su gracia. Porque realmente hay muchas ocasiones en las que no hacemos las cosas porque realmente no queremos hacerlas, o nos engañamos a nosotr@s mism@s pensando que no queremos.
[autocomplacientes]
A mí la fuerza de voluntad me viene por rachas. Debe ser algo parecido a lo que le pasa a los surfistas, que se pasan todo su vida buscando la gran ola. Quizá yo también deba hacer eso.
[buscar mi gran ola]

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Locuras
by milio a las 02:25 AM | Enlace Permanente

Agosto 01, 2003

Visita

Esta mañana el mismísimo Diablo ha llamado a mi puerta. Lejos de ser una película de terror, un relato que se cuenta al calor de una hoguera o una leyenda urbana, ha sido una mera casualidad.
¬ Buenos días, soy el Señor de las Tieneblas. El Amo del Averno, el Rey de la Maldad. El Príncipe de los Condenados y Sumo Pontífice de los Ritos Oscuros. Me llaman por muchos nombres, pero yo siempre he preferido el de Satanás.
¬ ¿Hmm, y qué se le ofrece? Sabía que mi vida no es un ejemplo de virtud, que me alejé de los designios de la iglesia, que vivo el pecado siempre que se me ofrece la oportunidad... Pero esto me parece una exageración.
¬ Déjate de gilipolleces y abre la puerta, que me estoy asando. ¿Porque tienes aire acondicionado verdad?
Después de pensarlo durante unos segundos, le dejo pasar.
¬ No me gusta dar las gracias, así que no las daré. Tampoco te voy a pedir que me agasajes como mi autoridad exige. Enciende el aire acondicionado y hablaremos de negocios.
Ceremoniosamente, como si de un ritual se tratara, cogí el mando del aire acondicionado.
¬ Bien, ahora te ofreceré algunos de mis servicios sin que tengas que dar tu alma a cambio. Para que veas lo generosos que somos ahí abajo. ¿Qué quieres?
¬ Déjame pensar...
¬ ¿Vivir en el reino de la lujuria? Bueno, eso no es difícil, al fin y al cabo los humanos sois de las pocas especies que están toda la vida en celo, concretamente los machos. ¿Y riqueza infinita? ¿Qué tal controlar algún Estado? ¿Ser la persona más poderosa del mundo? ¿La fórmula de la Coca Cola? ¿El elixir de la eterna juventud?
¬ No, quiero otra cosa.
Adopto un tono solemne.
¬ Entender a las mujeres, saber cómo van a reaccionar en cada momento. Comprender lo incomprensible.
¬ ¿¡Gratis?! Eso te costará tu alma... y la de tus descendientes.
[tampoco pido tanto]

En fin, voy a ir acabando que viene un señor muy raro con una camisa de fuerza. A lo mejor quiere que le encienda el aire acondicionado...
[o no]

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Cosas que pasan , Locuras
by milio a las 05:58 PM | Enlace Permanente

Julio 07, 2003

Abrelatas

Había pocas cosas que supiera hacer realmente bien. Eran pequeños detalles que para muchos otros pasarían desapercibidos, pero él los tenía muy en cuenta. Corrían rumores de que era la única persona en el mundo capaz de abrir una lata de atún (calvo, claro, con o sin estudios) sin mancharse los dedos de aceite.
[un tipo con suerte]

A una distancia indeterminada, quizá una manzana, quizá un millón de kilómetros, estaba yo dedicado al arte de preparar una ensalada. Lanzando improperios a un artefacto endiablado que sale vencedor de todos nuestros duelos. Llamémosle torpeza, olvido o estupidez llevada más allá de los límites tolerables, pero soy incapaz de abrir una lata de atún sin crear un bonito géiser de aceite.
[un desastre]
¿Alguién conoce al tipo con suerte?

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by milio a las 11:55 PM | Enlace Permanente

Junio 30, 2003

Entropía

El cenicero rebosa colillas asesinas. Las ventanas, abiertas, intentan expulsar al demonio en forma de humo. En el fondo de una taza los restos café se han hecho fuertes y reclaman su independencia.
Un bicho verde asoma su cabeza desde el fondo del armario, temeroso por salir de él. Tenemos mucha confianza, somos grandes amigos. Pero me temo que tendrá que desaparecer.
Folios que se apilan sobre otros folios, papel al que sería necesario aplicar la prueba del carbono catorce para datarlo con exactitud. Algunos deben llevar ahí desde antes de mi nacimiento.
[hace algunos años]
Cientos de cedés (o debo decir cedeses? ozú, que mal suena) se amontonan en pilas, tarteras, cajas y estuches. Vivo entre obleas refulgentes cuya única aspiración es jubilarse para poder dedicar su tiempo a la única afición que conocen: espantar palomas. Los más jóvenes, aquellos que aún no han perdido la virginidad, repiten ansiosos las viejas leyendas sobre la primera vez. Algunos sólo podrán hacerlo una vez. Otros, más afortunados, pueden hacerlo cuantas veces quieran. Se hacen llamar regrabables.
¬ Dicen que quema un poco.
¬ No, dicen que no sientes nada.
¬ ¿Y sólo podré hacerlo una vez?
¬ Tú sí, pero aquellos de esa tartera son multiorgásmicos y, además, poligámos. Qué vida más perra...
Miles de cables que conectan otros tantos aparatos. Transformadores, cargadores, tarjetas y circuitos. Un ventilador que ya no da más de sí, pedirá la jubilación anticipada. Libros que se amontonan en unas estanterías diminutas, relojes condenados a un retraso perpétuo y unos altavoces deseosos de cantar, dominados por un subwoofer tirano y déspota.
Y un arco que cuelga de la pared, recuerdo de tiempos mejores. Un regalo que no pasa desapercibido.
Y en el fondo el gotelé, siempre presente. Sobrevivió a mis aires de cambio, a aquella obsesión por pintar las paredes de otro color que no fuese tan claro en un tiempo en el que mi alma era negra. Cuando la oscuridad se cernía sobre mí sólo las paredes continuaban blancas, un pequeño reducto de inocencia en mi alma calcinada.

Necesita un cambio. Tengo que darle un toque personal a una estancia que no dice absolutamente nada de mí. Luchar contra la dejadez y poner orden donde nunca lo hubo. Creo que el bicho verde que hasta hoy ha sido un compañero de fatigas debe mudarse a otro sitio.
[adiós, amigo]

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by milio a las 02:59 PM | Enlace Permanente

Mayo 25, 2003

Deporte nacional

Esta tarde, mientras andaba buscando un plan, en mitad de un interrogatorio a todos mis amigos, no he sacado nada en claro. Excepto ir al cine a ver Matrix Reloaded. Pero ha habido algo que me ha sorprendido.
¬ ¿Qué vais a hacer?
¬ Hemos quedado para ir a un bar a ver Eurovisión y luego salimos.
[qué?!]
Hasta ahora había pensado que las expresiones "hemos quedado en el bar para ver" y "un partido" vivían una relación simbionte. Porque nadie dice:
¬ Hemos quedado en un bar para ver Grease.
Imaginad al Travolta y a Olivia cantando esas canciones tan entrañables entre gritos de los forofos.
¬ ¡Métela! ¡Qué estás sólo joder!
¬ Hay que ver, con lo que les pagan, y qué poco corren.
¬ Yo lo haría mejor.
¬ Fuera de juego joder.
Una pantalla gigante en mitad de cualquier plaza con la gente gritando al ritmo del Chamiboa, chamiboa, ovaciones antes los tupés de escándalo, llantos, risas. Aficiones encontradas, los de Olivia y los de Travolta. Y, por supuesto, un marcador gigante.
Pues si eso es fuerte, ahora imagináos al público unido coreando a gritos el nombre de Beth. Tomando unas cervezas mientras ven las actuaciones, el típico borracho que está en contra del resto del bar.
¬ A ver si se quema el pabellón... ¡hip!
El típico Analista comentando todo lo que pasa. Cambiando el es que no abren bien las bandas por un es que le falta ritmo. El sufridor se pasa la tarde con las manos ejecutando una coreografía imposible, el que estará afónico al día siguiente.
Y lo peor: Míchel comentando!
¬ Vemos que todos los cantantes están ejecutando un juego preciosista, fluido y con muchos detalles técnicos. El que consiga una mayor ovación sin duda tendrá muchas posibilidades. Y el que no ya puede ir recogiendo. O bueno, también podría pasar todo lo contrario.
[un maestro del nadismo: hablar sin decir nada]
Y, además, falta la figura del colegiado (algún día sabré por qué le llaman así) con su pito silbato, correteando de un lado a otro. ¿Quién le va a sacar una tarjeta roja al cantante que, siendo el último en actuar, derribe al presentador?. Y bueno, ¿a quién vamos a llamar hijoputa?
En fin, todo un dilema.
[a las cuatro de la madrugada]
¿Será que la falta de sueño me trastorna? Pues mañana pienso ir a un bar a ver Cine de Barrio.

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by milio a las 04:19 AM | Enlace Permanente

Mayo 07, 2003

Intangibles

Hoy, al despertar, la inspiración me estaba esperando, apoyada en la pared con su pose chulesca y sus gafas de sol (aunque no hubiera sol).
¬ Hoy me vas a echar de menos, no pienso aparecer.
¬ Déjame dormir, un poquito más...
Mi inspiración es caprichosa como ninguna. Puede pasarse días huyendo de mí, jugando al escondite con mi teclado para, de repente, aparecer a las horas más intempestivas...
[para que no duerma]
He desarrollado un complejo sistema para distribuir el sueño de forma totalmente irregular, mis pilas se van agotando poco a poco. De lunes a viernes es raro el día que duermo cinco horas y, los días del sagrado descanso, intento recuperar el sueño perdido. Si existiera algún tipo de regla que dijera que la suma de las horas de sueño en el mundo son constantes, existiría en el mundo alguna marmota que vive para hibernar y que se encarga de compensar las horas de sueño que yo no disfruto.
Es como aquella estúpida regla que alguien se inventó: "Todos tenemos una media naranja".
[debía estar borracho cuando lo dijo]
Paso todo el día arrastrando el sueño y sujetándome los párpados con palillos chinos, refrescándome la cara o, simplemente, dejándome caer en el pozo de la somnolencia. Pero cuando llego a casa todo desaparece de un plumazo. Todos los días pierdo demasiadas horas en el trabajo como para perder más entre las sábanas (a no ser que no sea para dormir).
Hoy, caminando por una calle anónima de Madrid, he visto unas huellas grotescas en el suelo. Eran unas pegatinas que simulaban una pisadas enormes, de un gigante. He seguido el rastro hasta encontrarme con el pobre trabajador encargado de pegarlas...
¬ ¿Y tú de qué trabajas?
¬ Poniendo huellas de gigante...
El pobre hombre echaba fuego por los ojos, quizá pensando que no se merecía un trabajo tan denigrante. Todo por una estúpida campaña de marketing. Y yo, que estaba tremendamente aburrido, he descubierto que el gigante en cuestión, estaba seguramente escocido por su forma de andar...
Y así he seguido mi camino, riéndome como un gilipollas de mi propio chiste, mojándome un poco y sabiendo que el gigante sufre en silencio.

Hoy sólo he pensado en cosas intangibles.
[y sin sentido]

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by milio a las 11:05 PM | Enlace Permanente

Febrero 04, 2003

Good times gone...

Como cantaba el Fary: "ya está amaneciendo, la noche se va" (uno de los mayores descubrimientos de nuestra era, nadie nunca fue capaz de unir dos ideas tan dispares). Igual que la noche se va, los buenos tiempos también lo hacen. Y para esos momentos nada mejor que el nuevo disco Húndete en la miseria editado por Cartas desde mi IP. Un disco para que, en esos momentos en los que estás mal, acabes peor.
[anunciado por Chuck Norris en el teletienda]
El disco incluye los siguientes temzaos:
¬ It's been Awhile (Staind).
¬ You Remind Me (NickelBack).
[te jodes y no la olvidas]
¬ Cat's in the Craddle (Cat Stevens)
[padres vs hijos]
¬ Mudshovel (Staind)
[enamorados frustrados y rabiosos]
Y el resto del disco son sesenta minutos de silencio generado por ordenador (vaya gilipollez) para que te hundas en la miseria.
Mándanos tu dirección de correo y te haremos s p a m gustosamente, además de enviarte cinco mails diarios con el asunto Enlarge your penis.

Tu tienda amiga

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by milio a las 09:18 PM | Enlace Permanente