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Encabronado

Llovía en Madrid cuando he abierto los ojos sobresaltado por un despertador asesino que, más que espabilarme, me asusta. Hubo un tiempo en que usaba despertadores normales, hubo un tiempo en que los oía… Mi cerebro aprendió a evitarlos incorporando su rítmico tintineo en mis sueños, como un realizador experto. Ninguna alarma resonó en mi cabeza avisándome de que hoy no debía haber salido de la cama.
Como todos los días de lluvia, Madrid es un caos. Líneas de metro que se inundan por problemas siempre ajenos a la compañía (los nubarrones no están en nómina), autobuses que retroceden a los tiempos del carruaje, guerra de guerrillas por un asiento y, en los semáforos, tácticas agresivas contra oídos aún dormidos.
[bloody morning]
No, el día no empezaba nada bien.
Tras la actividad febril aderezada con piezas de somnolencia en la oficina, llega la hora de marcharse hacia la eterna universidad. Y en el metro llega el colofón del día, la gota que colma un vaso que rebosa agua turbia.
Una estación antes de mi destino noto que alguien está hurgando en mi mochila y, justo en ese momento, se abren las puertas. Tras comprobar que no tengo el móvil donde debería estar salgo tras el presunto ladrón. Una mano en su hombro…
¬ ¡Eh, tú, tienes mi móvil! – ahora soy Chuck Norris.
El chico me mira con una cara que, en ese momento, me pareció la de un pez.
¬ ¿Yo? No tengo nada…
[glu, glu]
Siguiendo un impulso desconocido hasta entonces le digo que abra su mochila y él, sorprendentemente, obedece. Me enseña la mochila mientras voy solicitando que abra todos y cada uno de los departamentos. Me fijo de que no tiene nada en los bolsillos y, resignado, me doy por vencido. Él abre sus branquias, expulsa unas pompitas y se va. Mi conciencia carraspea y acabo pidiéndole disculpas.
¬ Bueno… lo siento – ahora soy el Mesías poniendo la otra mejilla.
Agito la cabeza como los perros, confuso y cabreado. Ya no sé si el chico al que he intimidado es una especie de mago-mentalista capaz de ocultar un móvil en menos de un segundo o si el verdadero cabrón ladrón, sonriente, está ya a varias estaciones de distancia.
Resignado, sigo mi camino esperando que mi móvil esté en la oficina, que me lo haya dejado olvidado o que se haya teleportado instantáneamente al notar una mano desconocida.
En la facultad llamo a la oficina desde una cabina y Telefónica (cualquier parecido con el nombre de una compañía real es mera coincidencia) decide cobrarme el impuesto revolucionario. Al segundo intento consigo hablar con un compañero que me confirma que mi móvil no está allí.
[móvil--]
Ahora sólo me queda esperar que no me pase algo aún peor para culminar este día nefasto. Algo como una combustión espontánea que me consuma o una grieta aleatoria que me envíe al centro de la tierra.
[con Julio Verne]
Es el segundo móvil que pierdo o me roban en un año, ¿conseguiré batir el Guiness?
[soy capaz]

Ay borriquito como tú!

// tururú //
Suerte se ajustó sus gafas de sol, reclinó un poco más el sillón de masaje y ensayó una sonrisa de satisfacción. Perdida en cualquier paraíso tropical (y fiscal por añadidura), disfrutaba de sus vacaciones.
[al sol]
Mientras tanto yo marcaba el número de desatención al cliente de Wanadoo (ya sabéis que, como siempre, omitiré el nombre real para no regalar una línea de publicidad; cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia). Desde el otro lado de la línea me llegaba una voz en off, con tintes metálicos y actitud borregil. Por un momento me creí Luke Skywalker mientras escuchaba aquellas palabras históricas pronunciadas por Darth Vader:
¬ ¡Yo… soy… tu padre!
Pero no, aquel programa simplemente quería hacerme enloquecer con una secuencia de teclas. Tras interpretar la Novena Sinfonía de Beethoven con el teclado numérico del teléfono, consigo que me atienda una operadora.
¬ Llamaba para preguntar si están procesando el alta de mi línea…
[pobre infeliz]
Interrogatorio-Torturas chinas-We can be heros-Espere un momentito por favor
¬ Pues aquí me consta que su alta ha sido cancelada…
Horror, rabia, impotencia. En esos momentos a Suerte, en su playa inmaculada, le revientan los tímpanos de tanto pitarle los oídos. Pienso que a mí la suerte no me abandona de vez en cuando… ya ni se molesta en venir.
[casi ni la conozco]
¿Y ahora qué? ¿Entenderá esta telefonista distante e indolente que pedí la baja de otro proveedor para irme al suyo? ¿Y si le cuento que es el cuarto proveedor del internet por el que paso y que con todos he tenido algún problema? Sólo hay una solución: pedir la baja…
[de todo]
… y esperar a que alguien desarrolle pronto la conexión a internet de banda ancha vía tam-tam.
En otro punto de la misma ciudad, una pareja charla animadamente con el director del banco que, generosamente, ha accedido a firmarles una hipoteca. El director mete la mano en el bolsillo de su chaqueta y, apartando varias sanguijuelas, consigue encontrar un pañuelo con sus iniciales bordadas.
La pareja sale del banco haciendo cabriolas y, de camino a su nueva casa, se improvisan una canción al estilo musical americano.
[sobredosis de azúcar]
Y cuando finalmente llegan a su nueva casa, ven un cartel enorme en la puerta:

Solicitud de compra cancelada*
*El dinero que dieron de señal se encuentra ahora viajando hacia un paraíso fiscal.

Y, sentado en una silla de plástico, el casero se ríe a carcajadas.
El protagonista de la primera historia acabó sus días como ermitaño en una cueva perdida en algún lugar del lejano oriente. La desdichada pareja acabó montando un proveedor de internet para vengarse del mundo.
Cualquier parecido con la realidad, ya lo decía antes, es pura coincidencia.
[o no...]

Caminos de cabras binarias

Hace más de un mes vi una oferta de ya.com, ofrecían una línea ADSL de 1Mbps/300Kbps por 33,95 euros (más iva) al mes. Yo estaba pagando 39 euros (más iva) por una línea de 256Kbps/128Kbps, aún pendiente de la duplicación del ancho de banda.
A todas luces parecía una gran oferta y no me lo pensé. En ese momento no se me ocurrió tener en cuenta mi suerte nefasta y la situación de las operadoras en este país.
[piratas sin parche]
Nos venden el acceso a una autopista de la información que por la gran cantidad de agujeros que tiene más bien parece un camino de cabras. El colectivo de internautas siempre ha tenido que luchar mucho por una banda ancha más bien escuálida, como lo hizo en su día con la tarifa plana. Pero las compañías proveedoras de ADSL, cable, PLC o cualquier otra tecnología prefieren vanagloriarse de su duplicación del ancho de banda cuando era algo que debían haber hecho hace mucho tiempo. Estamos hartos de escuchar en los telediarios el auge de las comunicaciones, de la publicidad que predica ofertas que de tan increíbles son irrisorias. Si comparamos nuestras ofertas con lo que se paga en otros países de Europa (la comparación con países como Japón ya sería demasiado traumática) donde el nivel de vida es mayor, veremos que aquí los precios son una estafa.
Y si al menos las compañías que nos venden este servicio fueran buenas…
[fina ironía]
… o al menos no tan malas.
Al final di de baja mi anterior línea y solicité el alta el día 27 de septiembre con estos impresentables. Los que no vivan en España deben saber que aquí, cuando das de baja una línea adsl pasa un mes de media hasta que otro proveedor pueda activarla, un mes en el limbo administrativo. Es algo disuasorio para que no te cambies de una compañía a otra.
A día de hoy aún sigo sin línea. Esto no es lo sorprendente, lo que más me impresiona es que cada vez que llamo me dicen una cosa distinta: que van a activar mi línea, que me han enviado una carta, que ya.com nunca envía cartas, que va a bajar el arcángel San Pedro a instalarme personalmente el ADSL… Un mes con excusas cuando lo que realmente pasaba es que nunca solicitaron mi línea y que ahora me han hecho darme de baja para luego volver a solicitar el alta porque si no, no pueden activar mi línea… Es decir, otro mes sin internet.
Sé que este post puede resultar aburrido y que me dejo muchas cosas en el tintero (lindezas varias sobre compañías estafadoras), para eso dejo los numerosos foros que hablan sobre esto. Este post es una tímida explicación de por qué no he escrito apenas durante este último mes.
Un mes que podría borrar de mi vida sin que el resto de mi existencia se resintiera. Noches en el hospital con mi abuela (menos de las que me hubiera gustado pasar con ella), días de trabajo apresurado y a contrarreloj y una vida social prácticamente inexistente.
[ínfima]
Y como todo lo malo acaba pasando, yo sigo esperando a que se despejen los nubarrones y salga ese sol que ahora me hace tanta falta. Y quién sabe, quizá pueda pasear un día de estos por algún camino de cabras.

Cuando Movable Type escupe esto…

Can’t use an undefined value as a SCALAR reference at lib/MT/ObjectDriver/DBM.pm line 173.

…echaos a temblar.
Esta semana ha sido, con mucho, la peor de este año que aún está dando sus primeros pasos. Me he visto obligado a silenciar el blog, pero no por razones políticas, represión o cualquier causa romántica. No, ha sido Movable Type. Concretamente, ha sido el motor de base de datos (creo que el nombre se le queda un poco grande) de Berkeley. Espero que este post os sirva de aviso a aquellos que utilicéis Movable Type, porque esto también os puede pasar a vosotros.
[si sois tan estúpidos como yo]
Movable Type ofrece una solución para que aquellos que no dispongan de una base de datos como MySQL en su hosting puedan utilizar una base de datos de ficheros en su propio dominio. Esta opción es Berkeley DB. Todo sería muy bonito si esta base de datos fuera fiable, pero no lo es. Cuando la mía dejó de funcionar y decidió vadear por los ríos de la corrupción busqué por los confines de internet una solución al problema. Y, amig@s, no la hay. No hay forma de que una base de datos Berkeley DB corrupta vuelva a funcionar normalmente. Lo único que se puede hacer es tirar de una copia de seguridad (esperando que sea reciente) y empezar de cero otra vez.
[cero absoluto]
Yo tengo contratado un giga de límite de transferencia mensual. En los últimos meses las visitas han ido aumentando hasta el punto de que cada vez consumía más ancho de banda y me acercaba peligrosamente al gigabyte. Fue por esa razón por la que dejé de hacer copias de seguridad confiando en el todopoderoso Movable Type. Pues bien, cuando todo explotó yo no tenía ningún backup que restaurar.
[la debacle]
Si no tenéis Movable Type o no pensáis pasaros nunca no sigáis leyendo, el resto del post es una guía para solucionar el error que me ha fulminado.
El Procedimiento
Preliminar - Encomendarse a alguna deidad o, mejor, a todas.
1.- Antes de republicar mil veces para ver si todo vuelve a funcionar por arte de magia, copia todos los ficheros html de tu weblog a tu pc (vía ftp). Esto es importantísimo pues tendrás que tirar de estas páginas para recuperar algunas (pocas, muchas o todas) de las entradas que Movable Type haya mandado al limbo. No republiques nada hasta que hayas hecho este backup, y menos archivos mensuales o todo el weblog.
2.- Hazte una copia de seguridad de todas las plantillas, hojas de estilo, pantallas de configuración y módulos que tenga tu weblog, las necesitarás cuando vuelvas a ponerlo todo en funcionamiento. No olvides las plantillas de búsqueda y de comentarios si las has modificado, ya que no aparecen en el menú.
3.- Crea un nuevo weblog en Movable Type teniendo cuidado de poner las rutas de publicación distintas a las del weblog principal y de especificar que el estado por defecto de las entradas nuevas va a ser Draft.
4.- Desde el listado de entradas de Movable Type del weblog corrupto rescata las que queden visibles insertándolas en el nuevo weblog (las categorías las tendrás que ir creando sobre la marcha). Seguramente MT no te deje exportar las entradas pues ha perdido los índices y para él no existen, por lo que te tocará, sufrido weblogger, copiarlas una a una en un nuevo weblog. Respetando las fechas y las categorías.
5.- Haz un recuento, mes a mes, del número de entradas que hay en el weblog. Para que este recuento sea fiable debes contarlas directamente de la web y no de Movable Type.
6.- Contar las entradas, mes a mes, que has conseguido rescatar de Movable Type.
7.- La diferencia entre esos dos recuentos será el número de entradas que tendrás que copiar del propio código html de la web. Tendrás que ir contrastando las páginas html y copiando las entradas que falten a tu nuevo weblog.
8.- Después de copiar las entradas vuelve a repetir el recuento hasta que estés seguro de que no te dejas ningún post.
9.- Ahora mismo tendrás un weblog nuevo con todas las entradas del original (o eso se espera). Antes de proceder a restaurarlo, lo mejor es hacer una prueba de importación para no llevarnos sorpresas desagradables. Exporta todas las entradas de este nuevo weblog y guárdalas en tu pc como oro en paño.
10.- Crea otro weblog de prueba e importa las entradas que exportaste en el paso anterior. Si todo ha ido bien deberías tener todas las entradas en este nuevo weblog de prueba. Si algo falla es que te has dejado alguna entrada por el camino.
11.- Ahora que sabemos que todo funciona podemos hacer el paso más delicado. Sube a tu ftp (a la carpeta donde instalaste Movable Type) el fichero mt-load.cgi y no te olvides de hacer el CHMOD 755. ¿Que qué es el chmod 755? Con esta orden estás estableciendo permisos para que ese script se pueda ejecutar. Puedes usar el cliente ftp Smart FTP, totalmente gratuito y que te permite hacer cosas como esa.
12.- Una vez esté seguro de que has copiado todo (ya que después de este paso no habrá marcha atrás) elimina el contenido del directorio donde tienes la base de datos (lo que hay dentro, no el propio directorio), ejecuta el script mt-load.cgi (la ruta será algo así como http://www.tublog.com/directorioMT/mt-load-cgi) y espera a obtener la respuesta.
13.- Ahora tienes una copia de Movable Type como si estuviera recién instalada. Crea el weblog, configura sus parámetros a partir de lo que tienes apuntado, restaura las plantillas e importa las entradas que guardaste en tu pc. Antes de republicar todo debes poner el status de las entradas a Publish (puedes usar para ello el Power Editing Mode).
14.- Cruza los dedos y republica el weblog entero.
Las diferencias con tu weblog anterior
El weblog que tienes no es exactamente igual al que tenías. Estas son las diferencias:
* Si bien las entradas son las mismas, sus identificadores no tienen por qué serlo (y seguramente no lo sean). Esto significa que todos los enlaces internos que tengas entre las entradas apuntarán a otras entradas o a páginas inexistentes. Debes revisar todas ellas para corregir los enlaces. La forma más fácil de hacerlo es hacer una búsqueda en los post por las palabras que suelas usar de enlace.
* Has perdido los comentarios. Por más que he estado dándole vueltas al asunto no he sido capaz de exportar los comentarios de un weblog ya que en la exportación de entradas no se guardan los comentarios. Vale, todos estamos de acuerdo en que perder los comentarios es una jodienda, pero podría haber sido peor.
Mis consejos
No deseo que nadie con un weblog pase por lo que he pasado yo esta semana. Por eso me veo en la obligación moral de dar unos cuantos consejos, que podéis seguir o no.
* Haced copias de seguridad regularmente. Puede ser un gasto de ancho de banda, pero es una garantía de que nunca nos quedaremos sin weblog. Yo las haría, como mínimo, semanales. Eso vale tanto para los que usamos Movable Type como para los que usan cualquier otro gestor de contenidos. No paséis por alto este punto.
* Si usas Movable Type no te decantes por Berkeley DB a no ser que no tengas más remedio. Por lo que he podido leer en foros tiene una tendencia demasiado salvaje a corromperse y dejarte con cara de pocos amigos.
* Si mantienes un portal donde varios webloggers tienen sus bitácoras tómate muy en serio el consejo anterior. Si perder tu weblog puede ser catastrófico, imagina lo que puede pasar si pierdes los que no son tuyos.
* Usa MySQL, tu corazón te lo agradecerá.

En unos días tendré que hacer una nueva migración, esta vez al nuevo hosting. Ésta, espero, será la última. Perderé los comentarios una vez más, así que si vais a dejar un comentario tan genial que deba pasar a la posteridad, no dudéis en enviármelo por mail o esperad una semanita.
Y, como siempre, The Show Must Go On.

Tengo que rectificar en parte lo que decía no hace mucho (ya he modificado el post para rectificar) sobre Siemens, aunque ratifico todo lo demás. Después de los problemas que tuve con la telefonista de Amena, que me dijo que me volvería a llamar y vería lo que podía hacer, esperé pacientemente una solución.
[que cayera del cielo]
A principios de semana recibí un sms del número de desatención al cliente diciéndome que me pusiera en contacto con ellos, una curiosa forma de tratar con el cliente. Les llamé y me contestó la telefonista más borde que habían encontrado (quizá hasta hicieron un casting para contratarla), diciéndome que no tenía garantía.
¬ Naranjitas de la china.
¬ Perdone, ¿decía algo?
¬ Que no tiene garantía.
Y entre líneas se podía leer:
¬ Que te den, majete.
Entonces decidí ir al servicio técnico de Siemens en Madrid, dispuesto a pagar lo que me dijeran. Aunque las teclas costaran muy poco, por la mano de obra me podían cobrar los que les viniera en gana. Después de recorrer medio Madrid bajo tierra llegué al servicio técnico. Cuál fue mi sorpresa cuando le conté el caso a la dependienta y me dijo con una sonrisa que ellos sí aceptaban el contrato de Amena como garantía. Es curioso, la propia Amena no lo acepta pero el servicio técnico de Siemens sí.
[nunca dejarán de sorprenderme]
¬ Vuelve en una hora.
¡¿Cómo?! ¿Un servicio técnico que no retiene el aparato en cuestión durante quince días? ¿Que no tendré que llamar mil veces para preguntar si tienen mi teléfono? ¿No tendré que venir cuatro veces para que me lo den?
[parece que alguien sí hace las cosas bien]
Así que, rectificando, aconsejo no hacerse un contrato con Amena (a no ser que te gusten las emociones fuertes). Siempre y cuando confíes en otro operador, puedes escoger un móvil Siemens. Al menos sabes que el servicio es serio y eficiente.